Estado Islámico responde a la presión militar en Nigeria matando a decenas de civiles en una semana

Ataque contra el centro humanitario en Monguno (Nigeria) obra de ISWA
Ataque contra el centro humanitario en Monguno (Nigeria) obra de ISWA - NACIONES UNIDAS
Publicado: lunes, 15 junio 2020 13:46

El grupo yihadista estaría atacando a los civiles porque considera que están ayudando al Ejército en su ofensiva

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

En las últimas semanas, el Ejército de Nigeria ha venido informando casi a diario de operaciones antiterroristas contra Boko Haram y Estado Islámico en África Occidental (ISWA) con decenas de milicianos muertos e importantes victorias. Esta presión militar ha tenido como respuesta dos ataques de envergadura por parte de la filial de Estado Islámico que han dejado más de un centenar de civiles muertos en menos de una semana.

El 8 de junio, el jefe del Ejército de Nigeria, el teniente general Tukur Buratai, cifraba en cerca de 1.500 los milicianos abatidos en los dos últimos meses en el noreste del país en el marco de "tremendos éxitos" por parte de las fuerzas nigerianas. Como viene siendo habitual, usó el término Boko Haram si bien el Gobierno se refiere con ello tanto a la facción que lidera Abubakar Shekau como a ISWA, que se escindió de la primera en agosto de 2016.

Al día siguiente llegaba la primera matanza de ISWA: casi 90 muertos en Faduma Koloram, en el área de gobierno local de Gubio, en Borno, el estado del noreste de Nigeria que vio nacer la insurgencia hace ya más de una década. En su reivindicación del ataque, el grupo terrorista aseguró que los fallecidos eran en realidad miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta Civil (CJTF), un grupo de autodefensa que apoya a las fuerzas gubernamentales.

"Los soldados del califato atacaron el cuartel general de los elementos de la milicia leal al apóstata Ejército nigeriano cerca de la localidad de Gubio, en la región de Borno", indicó ISWA por vía de la agencia de noticias Amaq, uno de los órganos de propaganda de Estado Islámico.

Jacob Zenn, experto en Boko Haram, subrayó tras ello en Twitter que sería "potencialmente un enorme cambio" en los objetivos que ataca el grupo. "Si ISWA ahora considera a los residentes 'aliados' con el Ejército como objetivos y justifica masacrarlos, podría convertir en víctimas a un gran número de civiles", incidió, subrayando que esto es algo que sí había hecho antes la facción de Shekau, pero no su escisión.

Y aunque Zenn planteó que pudiera ser un caso aislado, ISWA dejó claro que no era así este mismo sábado. Los milicianos atacaron primero varias localidades en Gubio, a bordo de camiones con artillería y motos, dejando un saldo de más de 40 muertos. A continuación se trasladaron a Monguno, una de las ciudades fortaleza en las que el Ejército tiene apostadas a sus fuerzas, a donde llegaron desde dos frentes, desatando enfrentamientos con el Ejército.

La respuesta del Ejército nigeriano llegó por tierra y aire y se saldó con "20 combatientes neutralizados y cuatro de sus camiones artillados destruidos", así como varios milicianos más detenidos y otro material incautado, según informó el portavoz del Ejército, el general John Enenche, que sin embargo no dio datos de bajas en las filas gubernamentales.

ATAQUE CONTRA UN CENTRO HUMANITARIO

Entre los objetivos atacados en Monguno por los milicianos de ISWA figuraba el centro de asistencia humanitaria, en el que había más de 50 trabajadores en el momento del ataque, según la ONU. Las instalaciones solo han registrado daños leves, pero todos los vehículos de Naciones Unidas y de ONG internacionales aparcados delante fueron quemados.

El complejo alberga las oficinas de las organizaciones humanitarias y también sirve de alojamiento a los trabajadores. Las 25 ONG que se encuentran en él ofrecen asistencia a los más de 150.000 desplazados internos que viven en Monguno. Según la ONU, las medidas de seguridad desplegadas en las instalaciones "evitaron ningún daño al personal en su interior".

El coordinador humanitario de la ONU en Nigeria, Edward Kallon, ha condenado "los continuados ataques violentos por parte de grupos armados en áreas civiles de Borno" y en particular se ha mostrado "sorprendido por la intensidad de este ataque". "Los civiles y los trabajadores humanitarios, sus instalaciones y bienes nunca deberían ser un objetivo y deberían ser protegidos y respetados en todo momento", ha recordado.

CAMBIO EN LOS OBJETIVOS DE ISWA

Pero, ¿a qué obedece este aparente giro por parte de ISWA?. En un artículo en HumAngle, el periodista Ahmed Salkida, experto en Boko Haram y que ha publicado muchas exclusivas de este grupo yihadista, destaca que en los últimos tiempos la población en el noreste de Nigeria "está cada vez más bajo presión tanto del Ejército como de los terroristas para que ofrezca información que apoye sus respectivos intereses".

En el caso del Estado nigeriano, explica en el artículo Ryan Cummings, experto en seguridad y director de Signal Risk, "está haciendo estas demandas sin ser capaz de ofrecer mucha protección a sus colaboradores civiles".

"Al pedirles que colaboren contra grupos que han demostrado una voluntad de usar la violencia excesiva contra cualquiera que consideren que desafía su autoridad les está poniendo en un grave peligro", advierte el experto sudafricano, que denuncia también que el Ejército está repoblando las zonas liberadas de los yihadistas a sabiendas de que no son aún seguras.

David Otto, director de Lucha Antiterrorista en Global Risk International, hace una lectura similar de la situación en otro artículo. "Los renovados ataques contra civiles musulmanes se producen tras una serie de ataques coordinados por tierra y aire" de las fuerzas nigerianas y regionales contra "posiciones de Boko Haram en el bosque de Sambisa y las islas del lago Chad".

Esta ofensiva "ha desinflado la fortaleza del grupo, ya que muchos combatientes y comandantes de Boko Haram/ISWA han sido neutralizados y han resultado mortalmente heridos", resalta Otto. Como resultado de ello, "las facciones supervivientes han escapado y establecido nuevos escondites" y, gracias a la colaboración con las comunidades locales, a las que se ha pedido informar de lo que vean, se está consiguiendo perseguir a quienes tratan de escapar, precisa.

TEMOR A QUE LA POBLACIÓN COMPARTA INFORMACIÓN

Otto coincide en señalar que "el miedo a que compartan información" sería uno de los factores que habría empujado también ahora a ISWA a atacar a civiles. El grupo "está preocupado por que algunas comunidades musulmanas reasentadas con gran conocimiento del terreno sean las responsables de filtrar información vital a los servicios de seguridad nigerianos", explica el experto, "y que dicha información pueda haber contribuido a varias ofensivas aéreas y terrestres exitosas contra sus bastiones en el noreste y en las islas del lago".

Según el analista de Global Risk International, ISWA "ha impreso y distribuido recientemente octavillas de advertencia en hausa aconsejando a los musulmanes evitar los lugares de reasentamiento en algunas" áreas bajo control gubernamental en Borno.

De hecho, según informa el diario nigeriano 'Daily Post', durante su ataque del sábado en Monguno los yihadistas tuvieron tiempo de repartir entre la población algunas de estas octavillas. En ellas, ISWA insta a la población a "prestar atención" en las zonas en las que está presente el Ejército y justifica su yihad por su deseo de "proteger la sangre, la religión, la riqueza y la dignidad de los musulmanes".

Además, advierten de que luchan contra "los politeístas, los occidentales cristianos y los infieles". "Luchamos contra cualquiera que lucha contra el islam, incluso si dice ser un musulmán", añade el texto traducido al inglés por el diario, lo que vendría a confirmar lo planteado por los expertos.

"Tened cuidado. No permitáis que el Ejército de la tiranía os secuestre en nombre de la protección. Evitad todos sus lugares porque esos lugares son nuestro campo de batalla en cualquier momento", previno ISWA.

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