16 de julio de 2019
  • Lunes, 15 de Julio
  • 20 de mayo de 2014

    La explotación laboral y sexual, un negocio ilegal de 150.000 millones de dólares

    Dos terceras partes de los beneficios proceden de la explotación sexual con fines comerciales

    La explotación laboral y sexual, un negocio ilegal de 150.000 millones de dólares
    CARLF ZHANG / REUTERS

       MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

       Los alrededor de 21 millones de personas, incluidos niños, víctimas de trabajos forzosos, principalmente de explotación sexual con fines comerciales, generan unas ganancias anuales ilegales de 150.000 millones de dólares, alrededor de tres veces más de lo estimado hasta ahora, según el último informe publicado este martes por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

       En su informe 'Ganancias y pobreza. Aspectos económicos del Trabajo Forzoso', la OIT actualiza datos anteriores y ha llegado a la estimación de que la economía privada obtiene unos beneficios de 150.000 millones de dólares gracias a esta forma de trabajo ilegal, 99.000 millones de los cuales provienen directamente de la explotación sexual comercial. Las estimaciones anteriores eran de unos 44.00 millones de dólares.

       De acuerdo con este organismo, y en base a sus datos de 2012, alrededor de 21 millones de hombres, mujeres y niños son víctimas de trabajo forzoso, el 90 por ciento de ellos en el marco de la economía privada. De ellos, el 68 por ciento son víctimas de explotación laboral en sectores como la agricultura, la construcción, el trabajo doméstico o la industria, mientras que el 22 por ciento son víctimas de explotación sexual comercial.

       Para calcular una nueva estimación de las ganancias generadas por el trabajo forzoso, la OIT utilizó los datos económicos almacenados en la base de datos a partir de la cual se derivó la 'Estimación Mundial de 2012', como la información sobre sectores e industrias donde las víctimas de trabajo forzoso están retenidas, sus salarios, si reciben alguno, y otros datos económicos.

       El resultado fue que la explotación sexual genera unas ganancias estimadas en 99.000 millones de dólares, mientras que la explotación forzosa con fines económicos, que abarca el trabajo doméstico, la agricultura y otras actividades económicas supone unos beneficios de 51.000 millones.

       De ellos, 34.000 millones de dólares los generan los trabajadores forzosos en la construcción, la industria, la minería y los servicios; 9.000 millones los que trabajan en la agricultura, lo que incluye la silvicultura y la pesca, mientras que los hogares particulares que o no pagan o pagan menos a su personal doméstico sometido a trabajos forzoso se ahorran 8.000 millones de dólares.

    LA MITAD DE LAS VÍCTIMAS, MUJERES Y NIÑAS

       Según resalta la OIT, alrededor del 55 por ciento de las víctimas del trabajo forzoso son mujeres y niñas, principalmente en la explotación sexual comercial y el trabajo doméstico, mientras que los hombres y los niños son sobre todo víctimas de la explotación económica en la agricultura, la construcción y la minería.

       No obstante, de acuerdo con los datos de las encuestas nacionales realizadas por la OIT, los hombres y los niños corren un riesgo ligeramente mayor que las mujeres y las niñas de ser víctimas de trabajo forzoso.

       Por otra parte, el informe identifica los factores socioeconómicos que hacen más vulnerables a las personas a esta práctica. Así, se ha constatado una "correlación evidente" entre la vulnerabilidad de los hogares a las pérdidas imprevistas de los ingresos y la probabilidad de caer en el trabajo forzoso. En este sentido, los hogares más pobres tienen más probabilidad de que sus miembros se vean atrapados en algún tipo de explotación laboral.

       Otro "factor decisivo" es la falta de educación y el analfabetismo. "Los adultos con un nivel de instrucción bajo y los hijos de padres que no han recibido educación corren un mayor riesgo de caer en trabajo forzoso", advierte la OIT. Además, subraya, "las personas alfabetizadas capaces de leer los contratos pueden encontrarse en una mejor posición para reconocer situaciones que pueden llevar a la explotación o a la coacción".

       Asimismo, la migración es otro de los factores. Según las estimaciones mundiales de la OIT, 44 por ciento de todas las víctimas migraron dentro o fuera de las fronteras internacionales antes de sometidas al trabajo forzoso.

       Por regiones, Asia-Pacífico es "donde se concentra con creces" el mayor número de trabajadores forzosos, alrededor de 12 millones, es decir el 56 por ciento del total, mientras que los países de Europa Central, Sudoriental y Oriental (fuera de la UE) y Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas tienen la mayor tasa de prevalencia, con 4,2 víctimas por cada 1.000 habitantes.

    ERRADICAR ESTA PRÁCTICA

       "Este nuevo informe lleva nuestro conocimiento sobre la trata, el trabajo forzoso y la esclavitud moderna a un nivel superior", ha subrayado el director general de la OIT, Guy Ryder. "El trabajo forzoso es nocivo para las empresas y para el desarrollo, pero sobre todo para sus víctimas. Este informe añade un nuevo carácter de urgencia a nuestros esfuerzos para erradicar cuanto antes esta práctica altamente rentable pero fundamentalmente nefasta", ha reclamado.

       "Mientras se están registrando progresos en la reducción del trabajo forzoso impuesto por el Estado, debemos dirigir ahora nuestra atención sobre los factores socieconómicos que hacen a las personas vulnerables al trabajo forzoso en el sector privado", ha reclamado por su parte Beate Andrees, la directora del Programa Especial de Acción para Combatir el Trabajo Forzoso de la OIT.

       En este sentido, Andrees ha instado a adoptar una serie de medidas para reducir la vulnerabilidad de las personas a los trabajos forzosos como son "invertir en la educación y en la formación profesional para incrementar las oportunidades de empleo de los trabajadores vulnerables" y "apoyar la organización de los trabajadores, incluso en los sectores e industrias vulnerables al trabajo forzoso".

       Asimismo, ha defendido que hay que "reforzar los pisos de protección social a fin de evitar que los hogares pobres contraigan préstamos abusivos en caso de una pérdida imprevista de los ingresos" y "promover un enfoque de la migración basado en los derechos a fin de prevenir el trabajo clandestino y los abusos contra los trabajadores migrantes".

       "Si queremos producir un cambio significativo en las vidas de los 21 millones de hombres, mujeres y niños víctimas del trabajo forzoso, debemos adoptar medidas concretas e inmediatas", ha reclamado el director general de la OIT.

       "Esto significa colaborar con los gobiernos para reforzar la legislación, las políticas y su aplicación, con los empleadores para fortalecer la diligencia necesaria contra el trabajo forzoso, incluso en sus cadenas de aprovisionamiento, y con los sindicatos para que representen y capaciten a las personas en situación de riesgo", ha remachado.