13 de noviembre de 2019
15 de octubre de 2019

El gobernador de Sahel impone el toque de queda nocturno ante la creciente violencia en Burkina Faso

El gobernador de Sahel impone el toque de queda nocturno ante la creciente violencia en Burkina Faso
Un blindado del Ejército de Burkina Faso en UagadugúREUTERS / JOE PENNEY - ARCHIVO

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

El gobernador de Sahel, Salfo Kaboré, ha decretado el toque de queda nocturno en las cuatro provincias que integran esta región del norte de Burkina Faso en medio de la creciente violencia en que vive sumido el país africano.

El toque de queda entrará en vigor el próximo 21 de octubre y estará vigente durante un periodo de 45 días "renovable, llegado el caso", según precisa la orden oficial firmada por Kaboré.

En concreto, el toque de queda será efectivo entre las 21.00 y las 5.00 horas en Séno, entre las 20.00 y las 5.00 horas en las de Oualam y Soum, mientras que en la Yagha, según las zonas, estará vigente desde las 20.00 o las 21.00 horas.

La decisión se produce después del ataque registrado el viernes contra una mezquita en Salmossi, situada en esta región, en el que murieron 15 personas.

Burkina Faso ha venido registrando en los últimos meses una creciente actividad de grupos yihadistas. En el país operan Ansarul Islam, un grupo terrorista autóctono, así como el Grupo para el Apoyo del Islam y los Musulmanes (JNIM), una organización yihadista que aglutina a otras cuatro, entre ellas AQMI y Al Murabitún, y en menor medida Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS).

Según el 'think-tank' Africa Center for Strategic Studies (ACSS), el número de ataques obra de estos grupos pasó de tan solo tres en 2015, a doce en 2016, 29 en 2017 y 137 en 2018. Además, también se ha intensificado la violencia intercomunitaria, que enfrenta principalmente a pastores con agricultores.

La creciente violencia armada en el norte y el centro del país ha empujado a 267.000 personas a abandonar sus hogares en los últimos tres meses, mientras que en el último año más de 500 civiles han muerto en 472 ataques y operaciones militares, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). En total, en el país hay unos 486.000 desplazados internos, mientras que otros 16.000 burkineses se han refugiado en los países vecinos.

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