23 de mayo de 2019
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  • 23 de mayo de 2014

    El Gobierno libio pide a los grupos armados 'no autorizados' que abandonen Trípoli

    MADRID, 23 May. (EUROPA PRESS) -

       El Gobierno de Libia ha solicitado este jueves a los grupos armados 'no autorizados' --entre ellos las brigadas Escudo Central de Libia, Qaaqaa y Sawaiq-- que abandonen la capital, tras el despliegue de los milicianos en Trípoli durante la jornada.

       Miembros de la brigada Escudo Central de Libia, procedentes de la localidad de Misrata, se han desplegado en los alrededores de Trípoli, concretamente en el distrito de Salaheddin, donde se registraron enfrentamientos a primera hora del martes.

       El Gobierno ha argumentado que la presencia de los milicianos de estas tres brigadas "pone en peligro las vidas de los residentes", al tiempo que ha sostenido que la presencia de todos esos grupos podría derivar en enfrentamientos mortales.

       Asimismo, ha acusado al Congreso General Nacional de poner en riesgo la seguridad de la capital al encargar la protección de la sede parlamentaria a la milicia Escudo Central, con fuertes lazos islamistas.

       El presidente del Parlamento, Nuri Abu Sahmain, solicitó los servicios de esta milicia después de que un grupo de hombres armados supuestamente leales al general renegado Jalifa Haftar irrumpiesen el pasado domingo en el Congreso.

       Haftar enmarcó este ataque dentro de su campaña para limpiar Libia de milicias islamistas. Dos días antes, sus tropas atacaron a grupos radicales en Benghazi y mataron a más de 70 personas, en los peores choques registrados en esta ciudad en los últimos meses.

       Por su parte, el ministro de Cultura, Habib Lamin, ha subrayado que la "entrada" en Trípoli de "una fuerza que no pertenece al Gobierno" amenaza la seguridad de toda la población. "Estamos en una situación crítica y peligrosa", ha advertido, en declaraciones a los periodistas.

       Pese a ello, la brigada ha recalcado a través de un comunicado que ha llegado a Trípoli como una "fuerza neutral", sin alianza alguna con el Congreso General Nacional o el Gobierno, y con el objetivo de proteger a la población, según ha recogido el diario 'The Libya Herald'.

       La división es patente entre el Gobierno y el Congreso General Nacional. El propio Parlamento permanece, a su vez, separado entre facciones islamistas y fuerzas más moderadas, así como entre distintos grupos regionales y tribales, lo que limita la toma de decisiones.

       La parálisis es tal que la Cámara no ha aprobado los presupuestos ni ha confirmado la composición del Gobierno del nuevo primer ministro, Ahmed Maitiq, designado tras una caótica votación. El Congreso, de momento, ha ignorado los llamamientos del Ejecutivo para congelar su actividad hasta que se celebren elecciones.