21 de septiembre de 2019
14 de marzo de 2008

Guantánamo.- Un nuevo testimonio de AI arroja a la luz "detenciones secretas y desapariciones" por parte de la CIA

LONDRES, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

Amnistía Internacional (AI) reveló en un nuevo informe que ha hecho público hoy más detalles sobre la crueldad e ilegalidad del programa de la CIA de detenciones secretas y desapariciones forzadas, programa que el presidente estadounidense, George Bush, volvió a autorizar en junio del 2007.

Estos detalles se han conocido gracias a las entrevistas concedidas en exclusiva a Amnistía Internacional por Khaled Abdu Ahmed Saleh al Maqtari, uno de los yemeníes que han sido liberados recientemente de la detención secreta.

No obstante al ser detenido fue trasladado a Afganistán, y permaneció bajo custodia de la CIA en lugares desconocidos y en total aislamiento más de dos años y medio, sin cargos ni juicio. Asimismo, ha confesado haber sufrido malos tratos y torturas en sus descripciones.

"El relato de Khaled al Maqtari arroja más luz sobre la conducta ilegal de Estados Unidos en la 'guerra contra el terror'", afirmó la asesora general de Amnistía Internacional que entrevistó a Khaled, Anne FitzGerald.

En su testimonio describe crímenes internacionales, como la desaparición forzada y la tortura, a los que fue sometido, "y aun así, nunca se han investigado sus denuncias". "Al secreto que rodea el programa se suma una inexistencia total de rendición de cuentas", añadió FitzGerald.

Khaled al Maqtari fue detenido en el curso de un asalto realizado por soldados estadounidenses contra un presunto mercado de armas de Faluya (Irak), en enero del 2004, en el que se practicaron al menos 60 detenciones.

Lo trasladaron a la prisión de Abu Ghraib, donde permaneció recluido como "detenido fantasma", es decir, sin que su detención constara en ningún registro. En su testimonio afirma que fue sometido a un régimen de palizas, privación de sueño, suspensión cabeza abajo en posturas dolorosas, intimidación con perros, hipotermia inducida y otras formas de tortura.

Al Maqtari cuenta que, en una ocasión, después de que tres hombres le dieran una paliza en una pequeña habitación, lo obligaron a estar de pie y desnudo delante de un potente aparato de aire acondicionado, sosteniendo una caja llena de botellas de agua. Además, lo empapaban periódicamente de agua fría, lo que le hacía tiritar tanto que casi no podía permanecer de pie. Al Maqtari dice que también lo colgaban de los pies, con las manos aún esposadas a la espalda, mientras lo izaban y lo bajaban con una polea sobre el cajón de agua.

Después de nueve días de interrogatorios en Abu Ghraib, Khaled al Maqtari fue trasladado en avión a un centro secreto de detención de la CIA de Afganistán, donde permaneció otros tres meses. Los registros de vuelos obtenidos por Amnistía Internacional corroboran que un avión operado por una compañía de fachada de la CIA salió del aeropuerto internacional de Bagdad nueve días después de la detención de al Maqtari con dirección al aeropuerto de Khwaja Tawash de Kabul.

Al Maqtari manifestó que durante los intervalos en que paraban la música o los efectos de sonido que le ponían en la cárcel, empezó a hablar con otros detenidos y que calculó que había unas 20 personas más en las celdas de su alrededor, entre ellas Majid Khan, uno de los "detenidos de alto valor" que, tras estar en detención secreta bajo custodia de la CIA, fue trasladado a detención militar en Guantánamo en septiembre del 2006.

A finales de abril del 2004, Al Maqtari fue trasladado junto con otros detenidos en el mismo centro a otro "lugar negro" de la CIA, posiblemente en Europa del Este, donde permaneció 28 meses más. Transcurrido dicho periodo fue enviado a Yemen, donde estuvo detenido hasta mayo del 2007.

"Durante esos 32 meses de confinamiento, no se le comunicó en ningún momento dónde estaba ni por qué". "No tuvo acceso a abogados, a su familia, al Comité Internacional de la Cruz Roja ni a ninguna persona salvo sus interrogadores y el personal que intervino en su detención y en los traslados". "Esto vulnera claramente las obligaciones internacionales contraídas por Estados Unidos, cuyo Gobierno tiene que responder a estas acusaciones", declaró FitzGerald.

Asimismo, Amnistía Internacional pide a las autoridades norteamericanas que pongan fin al uso de la detención secreta, hagan que los responsables de los abusos cometidos en aplicación del programa respondan de sus actos y den a conocer el nombre, la suerte y el paradero de todas las personas detenidas en el contexto de lo que se conoce como 'guerra contra el terror'.