4 de abril de 2020
17 de marzo de 2008

Guinea Ec.- Mann llega a un acuerdo con los fiscales para adelantar su liberación si presenta pruebas sobre el golpe

LONDRES, 17 Mar. (EUROPA PRESS) -

El presunto "cerebro" de la intentona golpista de marzo de 2004 en Guinea Ecuatorial, Simon Mann, ha llegado a un acuerdo con los fiscales guineanos por el cual será liberado antes de tiempo si aporta evidencias suficientes contra los presuntos organizadores y financiadores de la intentona, según informó hoy el diario londinense 'The Independent'.

Según fuentes citadas por el rotativo, Mann será juzgado en Malabo el próximo mes de abril y ante el tribunal citará por sus nombres a las personas supuestamente implicadas en el golpe de Estado contra el presidente Teodoro Obiang Nguema. Un amigo del procesado ha asegurado que Mann podría ser condenado a seis años de cárcel, de los que se deducirían los cuatro que ya ha cumplido en Zimbabue, y que cuando haya pasado un año podría obtener la libertad.

No obstante, según 'The Independent', el cumplimiento de este acuerdo está condicionado a que Mann demuestre con evidencias sus acusaciones contra los supuestos participantes en la intentona.

En una entrevista ofrecida recientemente en exclusiva al diario británico 'Daily Mail', y que fue publicada ayer, Simon Mann aseguró que el supuesto financiador de la intentona, el empresario petrolero libanés Ely Calil, le había garantizado el apoyo total del Gobierno español al intento de derrocamiento del presidente Obiang Nguemao.

Asimismo, explicó que Calil y Severo Moto --actual presidente del autoconstituido Gobierno de Guinea Ecuatorial en el Exilio-- le convencieron "del inminente colapso del régimen" y de que "habría un golpe de Estado por parte del Ejército en cualquier momento", tras lo cual aceptó la oferta que ambos le hicieron de trasladarse a Malabo para dirigir la futura guardia presidencial de Moto en cuanto éste asumiera la jefatura del Estado. En este sentido, precisó que esperaba que Moto y sus seguidores efectuarían desde dentro el golpe de Estado y que todo estaría hecho en el momento en que desembarcara en la capital guineana junto al resto de mercenarios.

Simon Mann aseguró también que Calil le garantizó que el Gobierno español había aprobado minuciosamente el plan, "hasta el extremo de que habían prometido a Calil que tras el golpe de Estado se enviaría a Malabo una unidad de la Guardia Civil", y que se le había garantizado el inmediato reconocimiento del Gobierno español al Ejecutivo surgido del golpe de Estado, "en su calidad de antigua potencia colonial y con buenas relaciones con Estados Unidos".

No obstante, Mann admitió en la entrevista que no hay pruebas independientes que demuestren la implicación de España en este intento de golpe de Estado, que ha sido reiteradamente negada por el Ejecutivo de Madrid.

Por otra parte, el diario 'The Times' informó ayer de que fuentes gubernamentales ecuatoguineanas han asegurado que Simon Mann podría cumplir su pena en una prisión británica en lugar de en el penal de Black Beach y que el presidente Obiang Nguema planteó la posibilidad de repatriarlo ante un grupo de diplomáticos durante un reciente encuentro en Malabo.

El mandatario africano habría dado a entender que desea mejorar las relaciones diplomáticas con Reino Unido e incluso planteó la posibilidad de que su ministro de Asuntos Exteriores, Pastor Michá Ondó, visite próximamente Londres para analizar el caso.

Mann --un antiguo miembro de las fuerzas especiales acusado de financiar empresas de seguridad implicadas en actividades mercenarias en África a lo largo de los años noventa-- fue detenido en marzo de 2004 en Harare después de aterrizar en un avión con decenas de supuestos mercenarios y equipamiento militar a bordo. Los detenidos fueron acusados de implicación en el golpe de Estado contra Obiang.

Simon Mann obtuvo la libertad en mayo de 2007 tras cumplir la pena a que había sido condenado en Zimbabue por supuesto tráfico ilegal de armas a Guinea Ecuatorial, pero fue detenido poco después por las autoridades de inmigración y fue entregado el 30 de enero a Guinea Ecuatorial, pese a las advertencias de sus abogados de que corría el riesgo de ser torturado en este país. El Gobierno de Obiang Nguema le acusa de ser el "cerebro" de la intentona. Actualmente se encuentra encarcelado en el penal malabeño de Black Beach, a la espera de juicio.