11 de diciembre de 2019
  • Martes, 10 de Diciembre
  • 22 de noviembre de 2019

    Hezbolá acusa a EEUU de interferir en los esfuerzos para intentar formar gobierno en Líbano

    Hezbolá acusa a EEUU de interferir en los esfuerzos para intentar formar gobierno en Líbano
    El 'número dos' del partido-milicia chií de Líbano Hezbolá, Naim Qassem - REUTERS / AZIZ TAHER - ARCHIVO

    BEIRUT, 22 Nov. (Reuters/EP) -

    El partido-milicia chií libanés Hezbolá ha acusado este viernes a Estados Unidos de interferir en los esfuerzos para intentar formar un nuevo gobierno en el país, en medio de la crisis política que atraviesa Líbano.

    El 'número dos' del grupo, Naim Qassem, ha recalcado en declaraciones concedidas a la agencia de noticias Reuters que "el primer obstáculo a la formación de gobierno es Estados Unidos, porque quiere uno que se le parezca y nosotros queremos uno que se parezca al pueblo libanés".

    Así, ha dicho que la crisis continuará mientras actores extranjeros sigan actuando para preservar sus intereses. "Que nos dejen solos para poder alcanzar un entendimiento entre nosotros. Cuando más intervienen, más aplazan la solución", ha sostenido.

    Qassem ha manifestado, sin embargo, que no cree que la situación de estancamiento político vaya a derivar en un nuevo conflicto y ha resaltado que Hezbolá no se verá arrastrado a una situación así.

    "No veo signos de una guerra civil en Líbano. Hezbolá está decidido a no caer en el conflicto que quiere Estados Unidos, pero tenemos información de que Estados Unidos intenta crear algunos problemas de seguridad", ha argumentado.

    Por otra parte, ha reiterado que el partido-milicia prefiere que el próximo primer ministro, que debe ser suní según el sistema imperante en el país, sea fruto de un acuerdo entre los partidos.

    "Hay contactos continuos entre Hezbolá y el primer ministro (en funciones, Saad) Hariri", ha recalcado. Hariri dimitió junto a su Gobierno el 29 de octubre ante las demandas de los manifestantes y figura nuevamente como un firme candidato al puesto.

    El primer ministro en funciones ha reclamado un Ejecutivo tecnócrata que pueda satisfacer las exigencias de los manifestantes y lograr los apoyos internacionales para ayudar al país a superar la grave crisis económica que atraviesa.

    Por último, Qassem ha expresado su total apoyo a la reclamación de los manifestantes de juzgar a los responsables de corrupción. "Los corruptos deben ser juzgados en Líbano, independientemente de quiénes sean. Apoyamos todas las medidas que limiten la corrupción y recuperen la riqueza saqueada", ha remachado.

    DÍA DE LA INDEPENDENCIA

    Las declaraciones de Qassem han llegado en una jornada en la que Líbano celebra el 76º Día de la Independencia, que ha visto la primera aparición conjunta de los principales líderes del país desde el estallido de la crisis.

    Entre los asistentes más destacados han estado Hariri, el presidente, Michel Aoun; el presidente del Parlamento, Nabih Berri; y los ministros de Defensa e Interior, Elías Bu Saab y Raya al Hasán, respectivamente.

    El desfile militar ha sido celebrado en la sede el Ministerio de Defensa en la localidad de Yarzé, debido a que la ubicación habitual, en el centro de Beirut, está ocupada por los manifestantes, según ha informado la agencia estatal libanesa de noticias, NNA.

    Por su parte, los manifestantes han convocado protestas en paralelo para mantener su presión sobre las autoridades de cara a la formación de un gobierno tecnócrata en el país.

    Durante la jornada, un asaltante no identificado ha incendiado el puño cerrado con la palabra "revolución" escrita que fue colocado por los manifestantes en la plaza de los Mártires de Beirut, epicentro de las protestas.

    Las protestas en Líbano arrancaron a principios de octubre en medio del deterioro de la crisis y después de una caída de la moneda local por primera vez en las últimas dos décadas. El descontento se arrastraba ya desde julio, cuando el Parlamento aprobó un presupuesto de austeridad para hacer frente al déficit.

    Líbano hace frente a una gran deuda pública y problemas financieros debido a la ralentización del flujo de capitales necesario para financiar al Gobierno, lastrado además por el escaso crecimiento y una elevada tasa de desempleo, cercana al 30 por ciento.

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