8 de marzo de 2021
30 de marzo de 2014

La hija de una víctima del 'stronismo' atribuye las violaciones de DDHH a la relación política-narcotráfico

ASUNCIÓN, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

La directora general de la Dirección de Verdad, Justicia y Reparación de Paraguay, Judith Rolón, ha afirmado que "gran parte de las violaciones de los Derechos Humanos vienen de sectores políticos ligados al narcotráfico". Su padre es uno de los muchos desaparecidos que la dictadura de Alfredo Stroessner se cobró durante más de tres décadas (1954-1989). "Paraguay tuvo la dictadura más larga y silenciosa de América Latina", ha dicho Judith.

Su padre, Marcelo Rolón, era militante junto con su mujer de Juventud Agraria. El matrimonio vivía en la región de Misiones, en el sur de Paraguay. En 1976, Marcelo tuvo un encuentro en Argentina con miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), un grupo que pretendía tomar el poder para hacer la revolución socialista y extenderla a toda América Latina.

Al regresar de Argentina, el padre de Judith fue detenido, así como su mujer y su hija. "En esas tres décadas de 'stronismo' hubo numerosas violaciones de los Derechos Humanos", ha denunciado, recordando que "hubo 12.000 víctimas directas", por detenciones, secuestros y torturas, "500 ejecutados y "128.000 víctimas indirectas, en una población de menos de dos millones de habitantes".

EN BÚSQUEDA DE LA VERDAD

Después de 1989, cuando acabó la dictadura 'stronista', hubo un proceso de búsqueda de la verdad. Se intentaron recuperar sitios e indemnizar a las víctimas. "Pero combatir la impunidad deteniendo a represores es algo que no sucedió mucho: no pasan de cinco los casos enjuiciados", ha añadido. Así que en la mayoría de casos, las víctimas aún conviven con sus represores.

Para no cejar en la lucha por hacer Justicia, Rolón estuvo la semana pesada en el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH) en Argentina. En esta ocasión, intentó hacer visibles las irregularidades de la masacre de Curuguaty.

Los hechos se remontan al 15 de junio de 2012, cuando un enfrentamiento entre labriegos y uniformados para el desalojo de una finca de un político conservador se saldó con once campesinos y seis policías muertos. La masacre de Curuguaty desencadenó la destitución del entonces presidente paraguayo, Fernando Lugo.

Rolón ha denunciado que las circunstancias de esta matanza aún no están claras. Así, aunque en un principio se relacionó con el resurgimiento de la guerrilla del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), ha considerado que "hay muchas lagunas sobre eso".

"Creemos que es un grupo político delincuencial ligado al narcotráfico, y no necesariamente un grupo ideológico. Por tiempos desaparece y cuando se tiene que justificar alguna acción vuelve a aparecer", ha apuntado.

En su opinión, la masacre de Curuguaty tuvo más que ver con las bandas paramilitares contratadas por las grandes empresas de producción de soja. "De ahí vienen las ejecuciones a campesinos", ha sostenido.

Además, ha relacionado las muertes de campesinos con el narcotráfico: "Hay cultivos de marihuana y, cuando quieren acceder líderes campesinos o indígenas, viene la represión, no sólo del Estado, sino de los parapoliciales".

Rolón también ha hablado de las relaciones entre política y narcotráfico cuando el Gobierno considera ciertas tierras como no aptas para una reforma agraria y, en realidad, en ellas se está produciendo marihuana.

Con todo ello, a pesar de que en los últimos años se ha avanzado en la no criminalización de sectores sociales, Rolón no se ha mostrado tan optimista: "En este Gobierno observamos un retroceso porque muchos de los confirmados en el informe final como violadores de los Derechos Humanos, están ocupando cargos importantes", ha lamentado.