21 de octubre de 2019
10 de julio de 2014

HRW critica a israelíes y palestinos por llevar a cabo ataques contra la población civil

MADRID, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) ha afirmado este miércoles que los bombardeos ejecutados por Israel contra la Franja de Gaza equivaldrían a un "castigo colectivo", al tiempo que ha indicado que los ataques con cohetes realizados por las milicias palestinas podrían suponer crímenes de guerra.

"Independientemente de quién empezara los últimos enfrentamientos, los ataques contra los civiles violan las normas humanitarias básicas. Todos los ataques, incluyendo las represalias, que sean dirigidos de forma indiscriminada contra civiles están prohibidos por las normas de la guerra", ha dicho el subdirector de HRW para Oriente Próximo y Norte de África, Joe Stork.

Así, ha indicado que las afirmaciones vertidas por algunas facciones sobre el disparo de proyectiles contra núcleos urbanos en respuesta a los abusos del Ejército israelí contra la población gazací "no son justificables". "Las violaciones de una de las partes no justifican los abusos de la otra", ha valorado.

En este sentido, ha sostenido que los ataques de las milicias palestinas "suponen una grave violación de las leyes de la guerra", ya que los cohetes "son disparados indiscriminadamente o contra núcleos de población israelí".

En el caso de Israel, HRW ha indicado que los bombardeos de Tel Aviv contra las viviendas de milicianos que no sirvan a un objetivo militar inmediato suponen actos de castigo colectivo, prohibidos por las normas que rigen la guerra.

"Las autoridades israelíes argumentan que los milicianos viven en dichas viviendas. En dos casos, las fuerzas israelíes advirtieron a los residentes de varias casas en Rafá y Jan Yunis para que abandonaran el lugar minutos antes de atacar. Ya que los milicianos también se irían tras el aviso, los ataques parecen dirigidos a destruir las casas, en las que viven familiares que no tienen vinculación con los grupos armados", ha criticado.

"Una advertencia, que podría ayudar a evitar víctimas civiles, no absuelve a la parte atacante de atacar únicamente objetivos militares y de su obligación de evitar ataques si pudieran registrarse víctimas civiles y daños a sus propiedades", ha añadido.

En este sentido, ha explicado que si bien "los milicianos palestinos que participan en el conflicto con Israel y las viviendas que se usen para almacenar armamento o con otros fines militares pudieran ser consideradas como objetivos militares, los ataques han de ser proporcionados y discriminados".

"No hay informaciones sobre explosiones secundarias tras el bombardeo de las viviendas, lo que habría indicado que los grupos armados habían almacenado explosivos o cohetes en las mismas. Israel no ha explicado qué ventaja militar ha obtenido atacando las casas", ha lamentado.

Así, Stork ha puntualizado que, desde 2008, "no ha habido justicia en la decena de ataques bien documentados de Israel contra Gaza, desde donde los grupos armados continúan ejecutando ataques con cohetes con impunidad". "Israel y Palestina podrían intentar reducir el número de crímenes de guerra acudiendo al Tribunal Penal Internacional (TPI)", ha apostillado.

ATAQUES ISRAELÍES PREVIOS A LA OFENSIVA

Por otra parte, ha recordado que Naciones Unidas informó sobre numerosos ataques por parte de las fuerzas israelíes contra la Franja de Gaza antes de la actual escalada del conflicto. En base a estos datos, los bombardeos y disparos de tanques registrados entre el 11 de junio y el 6 de julio mataron a doce presuntos milicianos y un niño e hirieron a 30 personas, fundamente civiles.

Estos ataques provocaron daños a once escuelas, un pozo del que dependían 15.000 personas, un centro de salud y un almacén gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).

La organización ha resaltado además que "los años de restricciones punitivas por parte de Israel contra la importación de combustible, electricidad y equipamiento necesario para arreglar la red eléctrica gazací, así como la negativa de Egipto a abrir su frontera para aumentar el envío de bienes, ha dejado las instalaciones médicas del enclave sin el equipamiento necesario para hacer frente al gran número de víctimas".

El director de la oficina de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Gaza, Mahmud Daher, ha indicado que "la preparación del sector sanitario gazací es la más baja de la historia, y cualquier escalada (militar) podría llevar a su colapso".

Por ello, HRW ha pedido a Israel e Egipto que faciliten el envío de medicamentos y combustible a los hospitales en caso de que los enfrentamientos se recrudezcan para garantizar que los palestinos que busquen atención médica puedan recibirla.

Por último, la ONG ha criticado que Israel redujera a la mitad el área de pesca autorizada frente a las costas de la Franja. "Israel no ha argumentado que los pescadores fueran responsables de los ataques o una amenaza de seguridad, provocando el temor de que las restricciones sean parte del castigo colectivo", ha dicho.

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