30 de octubre de 2020
28 de abril de 2020

Una huida: ser migrante durante la emergencia de la COVID-19

Una huida: ser migrante durante la emergencia de la COVID-19
Migrantes venezolanos en Colombia inician el viaje de regreso a su país - 2020 GETTY IMAGES / GUILLERMO LEGARIA

Numerosos venezolanos están regresando a su país ante la situación provocada por el coronavirus en los países de acogida

CIUDAD DE PANAMÁ, 28 Abr. (Por Camila Mariño, técnico de comunicación e información de la Oficina Regional de América de Plan International) -

Millones de venezolanos han huido de su país desde 2016, cuando se agravó la crisis política y económica en Venezuela. La mayoría de personas escapan buscando comenzar una nueva vida en países vecinos como Colombia, Perú y Ecuador; pero, debido a la emergencia de la COVID-19, el aislamiento social, el cierre de las fronteras y una caída en picado de las economías, regresar a casa es, para muchos, la única opción.

Miles de migrantes venezolanos, movidos por la desesperación, han decidido emprender el camino de vuelta a su hogar, y tendrán que enfrentarse a la pandemia en un país donde los problemas en el suministro de agua o electricidad afectan a un 80 por ciento de sus hospitales.

Victoria, de 14 años, acaba de terminar, recientemente, una trayectoria a pie de casi 2.000 kilómetros desde su pueblo en Venezuela hasta Ecuador. Escapaba de la situación socioeconómica de su país en busca de una nueva vida fuera de sus fronteras, pero las dificultades se presentaron desde el primer momento.

"Cuando llegamos a Cúcuta --una ciudad colombiana en la frontera con Venezuela--, ya se nos había agotado el dinero para los billetes de autobús. Mi madre tuvo que vender su cabello y, gracias a ese dinero, pudimos pagar un autobús a Bucaramanga --en el norte de Colombia--. Cuando llegamos, cinco horas después, tuvimos que seguir andando, durmiendo donde podíamos y comiendo lo que la gente nos daba", explica Victoria.

Tanto la joven como su madre caminaron largos kilómetros, motivadas por la idea de que todo ese esfuerzo merecería su recompensa y lograrían empezar una nueva vida. Ahora, cuatro meses después, ambas temen que tendrán que abandonar su mayor sueño. El 16 de marzo, el Gobierno de Ecuador declaró el aislamiento total. Es el país de la región más afectado por el coronavirus y el aislamiento es la mejor medida para frenar la transmisión.

Desde entonces, Victoria y su madre, que están en situación irregular y dependen completamente del comercio informal para subsistir, temen por su futuro.
"Tenemos comida y algo de ahorros. Recibimos la ayuda financiera de Plan International y eso nos permitirá subsistir las próximas semanas. Siempre hemos pensado en quedarnos, pero no sabemos qué pasará, es posible que tengamos que volver a Venezuela", explica Alba, la madre de Victoria.

Desde 2016, más de 5 millones de personas han salido de Venezuela, huyendo de la grave situación socieconómica que atraviesa el país. La mayoría, cerca de un 60 por ciento, reside en Colombia, Ecuador y Perú.

UNA NUEVA VIDA EN CIRCUNSTANCIAS PRECARIAS

A pesar de haber abandonado su país en busca de mejores oportunidades, la mayoría de los migrantes venezolanos viven en circunstancias precarias. Sus ingresos dependen totalmente del comercio informal callejero. Casi el 70 por ciento ha entrado en el país ilegalmente o ha superado su tiempo de residencia legal, por lo que se encuentran en una situación migratoria irregular. Esto les expone a mayores riesgos de explotación económica y laboral.

Aunque los gobiernos han establecido medidas de confinamiento y apoyo para las personas más vulnerables, la falta de acceso a la información, el temor a posibles ataques xenófobos y la inseguridad de ser un extranjero con apenas apoyo legal suponen una enorme tensión para los migrantes venezolanos.

"Por ley, se supone que los propietarios no deben cobrar el alquiler, sin
embargo, no sabemos qué pasará", explica Alba, quien sabe por experiencia que, en el caso de las personas migrantes o colectivos más vulnerables, la ley no siempre se aplica.

DE VUELTA A CASA

A medida que esta emergencia sanitaria avanza, el panorama de la migración está cambiando drásticamente. Ahora hay miles de migrantes venezolanos que, desesperados, han decidido hacer un largo viaje de regreso a casa.

La situación es particularmente preocupante en el caso de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes que han sufrido sistemáticamente violencia sexual y de género durante la crisis migratoria. Existe una alta probabilidad de que, debido al vacío y el silencio de las calles, aumenten algunos delitos como la extorsión sexual, la trata de personas y las uniones forzadas mientras el mundo, preocupado por el virus, no mira.

Desde 2018, Plan International trabaja para apoyar tanto a la población venezolana como a las comunidades que los acogen en Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Como parte de su respuesta a la pandemia, la organización está coordinando acciones que responden a las necesidades inmediatas y a largo plazo de los grupos más vulnerables, ofreciéndoles apoyo económico, bienes y suministros, así como acciones integrales de educación y protección.

La crisis venezolana ya había superado la capacidad de respuesta de los países vecinos. Ahora, la pandemia los está llevando hacia un punto de inflexión. El coronavirus y su rápida propagación están haciendo aún más difícil que los migrantes puedan establecerse en sus nuevos hogares y sobrevivan.

Ahora, más que nunca, debemos hacer todo lo posible para proteger a las personas refugiadas y migrantes, que son los que tienen más probabilidades de sufrir impactos secundarios y, si no ponemos en marchas las medidas preventivas necesarias, se llevarán los peores daños colaterales de este virus.

(Los nombres han sido cambiados para proteger las identidades)

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