1 de diciembre de 2020
27 de diciembre de 2006

Irak.- El Gobierno español y PP se oponen al ahorcamiento de Sadam Husein pero difieren sobre las consecuencias

Llamazares rechaza la pena capital porque se estará poniendo "un poco más de combustible en la guerra civil iraquí"

MADRID, 27 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno español y el Partido Popular se oponen a una eventual aplicación de la pena de muerte contra el ex dictador iraquí Sadam Husein, aunque difieren sobre las consecuencias de su ejecución en el escenario político actual de Irak.

En primer lugar, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, estima que una decisión de este tipo no contribuirá a "la reconciliación o restauración de la paz" en Irak, según indicaron fuentes gubernamentales a Europa Press.

Desde el Palacio de la Moncloa se recordó que la pena de muerte está prohibida en España y en los demás países de la Unión Europea. "No lo apoyamos y no está claro que la pena máxima haya contribuido a la reconciliación o restauración de la paz" en Irak, dejaron claro las citadas fuentes.

Cuando se anunció la condena de muerte contra Sadam Husein a principios de noviembre, Zapatero se refirió desde Montevideo (Uruguay) al veredicto de culpabilidad contra el ex mandatario iraquí.

"Como cualquier otro ciudadano o dirigente político tiene que cumplir y responder por sus actos por lo que haya podido hacer en su tarea de Gobierno. Es conocido que la Unión Europea, desde hace mucho tiempo, no es favorable a la pena de muerte, no está contemplado en ningún ordenamiento de la Unión Europea y por supuesto en nuestro país", indicó el jefe del Ejecutivo al respecto.

Por su parte, el portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, dejó claro que su grupo se opone a la pena de muerte como concepto, sea contra Sadam Husein o contra cualquier otro. "Sabemos que los crímenes son absolutamente espantosos con cientos de miles de asesinatos, de muertes. Por brutales que sean los crímenes, la aplicación de la pena de muerte no se justifica en ningún caso. Ningún demócrata que sientan la democracia y los derechos y libertades fundamentales, puede bajo ningún concepto estar a favor de la pena de muerte", sentenció.

Otra cosa distinta es, a su juicio, que se diga que una ejecución de este tipo puede "inflamar más los ánimos en Irak" al ser un análisis "equivocado" sobre las fuentes de la violencia en Irak y que, en su opinión, son cuatro por este orden: el crimen organizado, los nostálgicos del régimen anterior, los yihadistas locales que son "muy pocos" y apenas llegan al 10 por ciento y, en último término, los yihadistas internacionales.

"La propia coalición estima que el 90 por ciento de los ataques suicidas provienen de estos últimos. En consecuencia, el apoyo real de la insurgencia o seguidores del régimen anterior es realmente pequeña. No creo que el sunismo militante o el sunismo islamista radical, tanto internacional como local, tenga la más mínima nostalgia de Sadam Husein", constató.

"MÁS COMBUSTIBLE A LA GUERRA CIVIL"

Mientras, el coordinador general de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares, aseguró hoy en una entrevista concedida a Europa Press, que si se aplica la ejecución de la pena capital se estará poniendo "un poco más de combustible en la guerra civil iraquí".

"Espero que esa decisión no se lleve a término porque sería, en mi opinión, un paso atrás en relación a la lucha contra la pena de muerte en el ámbito internacional. Tendría un efecto simbólico, cuando más está retrocediendo la pena de muerte. Avanzaría en Irak y eso sería un desastre desde el punto de vista del avance internacional contra la pena de muerte", manifestó.

Llamazares se preguntó si alguien está decidido a "incendiar" Irak y a convertirlo en un país donde se enfrenten las confesiones religiosas avanzando hacia la guerra civil. "Creo que no nos lo podemos permitir. Por el contrario, lo que habría que hacer es desarmar más esa guerra civil, por una parte dando protagonismo al mundo árabe y musulmán en la solución del problema de Irak y dando final a la ocupación militar occidental, y poniendo en marcha la reconciliación necesaria entre las distintas confesiones y pueblos de Irak", señaló.

Si bien Sadam Husein "no es santo de la devoción de la izquierda" ya que "prácticamente exterminó" a la izquierda del partido Baas y no hay "ninguna duda en ese sentido sobre su culpabilidad", opinó que hay dudas "más que razonables" con respecto a un "juicio político, vicario de los Estados Unidos, vicario del imperio, y a una sentencia que en su inapelabilidad es inaceptable".

Por ello, el coordinador general de IU dejó claro que para su formación política "la pena de muerte es inaceptable, la ejecute quien la ejecute".