24 de marzo de 2019
6 de enero de 2008

Japón.- Japón selecciona 41 países para colaborar con el cambio climático bajo su "mecanismo financiero"

Japón, Estados Unidos y la UE se unen para crear un comando internacional centrado en contrarrestar el calentamiento global

MADRID, 6 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Japón ha seleccionado 41 países para colaborar con el cambio climático bajo su "mecanismo financiero", en un intento de liderar la lucha contra el calentamiento global, según anunciaron hoy fuentes del Gobierno, publicado por la agencia 'Kyodo News'.

El mecanismo financiero en el cambio climático se basa en ofrecer apoyo para el desarrollo de países con "la voluntad y la ambición" para combatir el cambio climático, implementando los proyectos de ahorro energético, así como otros planes de acción específicos. En la selección de los 41 países han tenido en cuenta las necesidades económicas, sus propias garantías para combatir el calentamiento global, su influencia internacional y el nivel de entendimiento y cooperación con las iniciativas japonesas. India y China, dos de los grandes emisores de gases del efecto invernadero, están incluidos en la lista, junto con el resto de países que principalmente provienen de Asia, África y América Central y del Sur.

Su Japón planea concretar con cada país los detalles, como la ayuda a proporcionar, las fuentes, la cantidad de fondos y también espera obtener el apoyo de la comunidad internacional.

Por otro lado, la agencia 'Reuters' publicó que Japón, Estados Unidos y la Unión Europea se unirán con el propósito de crear un nuevo cuerpo que actúe como un comando internacional centrado en contrarrestar el calentamiento global.

La propuesta será estudiada y formalmente revelada en una de las reuniones del G8 que tendrán lugar en Japón el 22 y 23 de enero y también en junio. La nueva organización sugerirá medidas para la conservación de energía de las naciones industrializadas y los miembros de la Agencia Internacional de Energía, como China e India.

El objetivo es transferir a los países desarrollados el conocimiento sobre la conservación de energía y estudiar su efectividad. Se crearían indicadores sobre la conservación, como medidores sobre la cantidad de combustible o la energía usada por los coches, sobre los dispositivos en los hogares o en el sector industrial, entre otros.