22 de marzo de 2019
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  • 20 de julio de 2008

    JMJ.- Decenas de miles de jóvenes pasaron la noche al aire libre esperando la llegada del Papa para la Misa de clausura

    SIDNEY, 20 Jul. (Del enviado especial de EUROPA PRESS José María Navalpotro) -

    Decenas de miles de jóvenes acampados en el Hipódromo de Randwick de Sidney desde primeras horas de la mañana esperaban la llegada del santo Padre. Del cuarto de millón de asistentes a la vigilia de anoche, más de la mitad han podido acampar en el recinto del Hipódromo y en el anexo Parque Centennial. Los peregrinos han resaltado la gran organización del evento, que les ha permitido pasar una noche tranquila.

    Muchos de ellos prácticamente no han dormido. María, de la parroquia Santa María de Caná de Pozuelo (Madrid), de donde han venido 123 jóvenes, comentaba: "Nos fuimos a acostar a las cuatro de la mañana. El ambiente era increíble. En el escenario estuvieron poniendo música country y de todo tipo y nos pusimos a bailar". También ha habido tiempo para la oración, pues estuvieron rezando el rosario. "Y la tienda de la Adoración, con el santísimo expuesto, ha estado completamente llena todo el rato", apuntaba Luis.

    Otros peregrinos también se fijaban en las largas colas que tenían los sacerdotes para confesar a los peregrinos. "Voy a hacer una foto, porque luego en España no se lo creen", aseguraba D. Francisco, un sacerdote de la diócesis de Getafe.

    Julián, de una parroquia de Majadahonda (Madrid), comentaba que los españoles no han sido los únicos en trasnochar. "Estábamos en una isla, rodeados de australianos. Y han estado hablando entre ellos hasta las 3 o 4. Luego, a las 9 estaban dormidos, claro".

    La vista aérea del Recinto de la Cruz del Sur, integrado por el Hipódromo y por el parque Centennial ha sido impresionante, esperando la visita del Papa. Ofrecía una imagen irrepetible, con miles de personas en cada esquina, todas agrupadas por sectores, y en un orden llamativo. Banderas de senegal se mezclaban con las de Papúa Nueva Guinea. Y, muchas, españolas, con el toro de Osborne como emblema. Las caras de sueño de los peregrinos no ocultaban su felicidad por el momento en que viven.

    Las instalaciones de los baños han dado abasto para las necesidades de tanta gente, así como los servicios de alimentación.