28 de mayo de 2020
28 de marzo de 2020

Malí celebra elecciones parlamentarias en medio del coronavirus y la violencia yihadista

El partido del principal líder opositor, secuestrado desde el miércoles, llama a una participación masiva

Malí celebra elecciones parlamentarias en medio del coronavirus y la violencia yihadista
Un efectivo de la MINUSMA en Malí - MINUSMA/GEMA CORTES - ARCHIVO

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MADRID, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -

Malí celebra este domingo tras varios aplazamientos elecciones parlamentarias y lo hace en medio de la pandemia de coronavirus, que llegó esta semana al país, y de la violencia de los grupos yihadistas pese a que el Gobierno tendió recientemente la mano al diálogo a una parte de los terroristas que operan en su territorio.

A pesar de los llamamientos a aplazar los comicios, el presidente del país, Ibrahim Boubacar Keita, dejó claro el miércoles en un mensaje a la nación tras confirmarse los dos primeros casos de Covid-19 en el país que no habría cambio de fecha. "Las elecciones se celebrarán el 29 de marzo, es decir, este domingo, con un respeto escrupuloso a las medidas de distanciamiento", aseguró.

En este sentido, el ministro de Administración Territorial, Boubacar Alpha Bah, ha informado de que en la entrada de todos los colegios electorales habrá kits para el lavado de manos o gel hidroalcohólico. "El voto es un derecho, protegerse y proteger a los demás contra el coronavirus es un deber", ha recalcado en un comunicado.

Asimismo, ha recomendado a los electores que eviten las concentraciones tanto dentro como fuera de los colegios electorales, que mantengan un metro de distancia mientras esperan para depositar su papeleta y que eviten los apretones de manos. Según el Ministerio de Salud, hasta este sábado se han confirmado 18 casos de Covid-19, de los que cuatro son ya por contagio local. Solo uno de los casos está fuera de Bamako, en la región de Kayes, en el oeste del país.

Además, el país se encuentra en "estado de emergencia sanitaria", que se suma al estado de emergencia vigente en el país por motivos de seguridad, y desde el jueves impera un toque de queda entre las 21.00 y las 5.00 horas (hora local), además del cierre de fronteras al tráfico de pasajeros.

SECUESTRO DE SOUMAILA CISSÉ

Y por si el coronavirus no fuera ya suficiente para perturbar el ambiente electoral, el miércoles el país quedaba conmocionado por otra noticia: el secuestro del principal líder opositor, Soumaila Cissé. El líder de la Unión por la República y la Democracia (URD) despareció el miércoles por la tarde mientras se desplazaba en la zona de Nianfunké, la localidad de la región de Tombuctú (norte) por la que es diputado y por la que busca su reelección.

Según informó su partido al día siguiente y confirmó el Gobierno, Cissé, quien quedó segundo en las últimas elecciones presidenciales, fue secuestrado junto con otros seis miembros de su delegación por un grupo armado no identificado, tras matar a su guardaespaldas. Otras cuatro personas que le acompañaban, dos de ellas heridas, consiguieron escapar.

Desde entonces no ha habido más detalles sobre quién estaría detrás del secuestro, si bien los medios locales han resaltado que la zona es teatro de operaciones de la filial de Al Qaeda en el país, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulamnes (JNIM).

El secuestro de Cissé, la personalidad del país más destacada hasta la fecha raptada por los grupos terroristas en un país donde el secuestro ha sido frecuente, ha sorprendido igualmente porque se produce en medio de un supuesto intento del Gobierno del país por dialogar con el líder de JNIM, Iyad ag Ghali, y por otro de sus principales integrantes, Amadou Koufa, líder del Frente de Liberación de Macina (FLM).

NEGOCIACIÓN CON LOS YIHADISTAS

Keita anunció en febrero que había esfuerzos para entablar un diálogo con Ag Ghali, un tuareg del norte del país, y con Koufa, un peul igualmente maliense, a lo que JNIM respondió a principios de marzo expresando su disposición a conversar siempre y cuando las tropas de Francia, desplegadas en el marco de la 'Operación Barkhane' y las de la Misión de Naciones Unidas (MINUSMA) abandonen el país.

Posteriormente se produjo otra señal positiva de cara al diálogo, cuando el líder de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), Abdelmalek Drukdel, abogó por conversaciones con todos los países que integran el G-5 Sahel --Mauritania, Malí, Burkina Faso, Chad y Níger-- y se mostró favorable a aceptar la tregua reclamada por el destacado imán Mahmud Dicko.

Sin embargo, en un giro de los acontecimientos, JNIM llevó a cabo el pasado 19 de marzo un ataque contra una posición del Ejército en Tarkint (noreste) que se saldó con la muerte de al menos 29 militares. En un comunicado, el grupo terrorista pidió al presidente de Malí que "lea correctamente el mensaje", rompa lazos con Francia e inicie un proceso de conversaciones de paz.

Las acciones de JNIM, pero también las de Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), la filial del grupo terrorista activa en el Sahel, han dejado cientos de muertos en Malí y ha fomentado un recrudecimiento de la violencia intercomunitaria, que enfrenta en general a otras etnias con los peul, a los que se identifica con los yihadistas.

Como resultado de esta situación, en el país hay más de 4,3 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria, más de 200.000 personas se han visto desplazadas y otras 275.000 se han refugiado en los países vecinos. Todas ellas tendrán serios problemas para poder participar en las elecciones de este domingo.

ELECCIONES CON CASI DOS AÑOS DE RETRASO

Unos comicios que buscan renovar el Parlamento elegido en 2013 --también en circunstancias violentas-- y que deberían haberse celebrado en el otoño de 2018, después de la reelección de Keita ese verano, pero fueron aplazados en varias ocasiones, principalmente por la creciente inseguridad. Como resultado de ello, en 2019 se aprobó una prórroga del mandato de los diputados hasta el próximo 2 de mayo.

Los expertos coinciden en que en la situación actual que atraviesa el país el Parlamento no goza de legitimidad a ojos de los malienses, lo que explicaría también en interés de Keita por mantener la cita con las urnas. Además, la implementación del Acuerdo de Argel de 2015 que puso fin al conflicto tras el levantamiento tuareg de 2012 no va al ritmo deseado y un nuevo Parlamento podría darle un nuevo impulso.

Así las cosas, este sábado, a pesar del secuestro de su líder, la URD ha llamado a sus simpatizantes a votar. "Debemos actuar de forma que el partido salga engrandecido de esta prueba", ha reivindicado la principal formación opositora en un comunicado, animando a una "participación masiva".

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