25 de mayo de 2020
7 de abril de 2020

Más de 260.000 migrantes podrían contribuir a desahogar el sistema sanitario de EEUU y combatir el coronavirus

Más de 260.000 migrantes podrían contribuir a desahogar el sistema sanitario de EEUU y combatir el coronavirus
Una muestra de coronavirus en un laboratorio en San Francisco (EEUU) - JESSICA CHRISTIAN - ARCHIVO

MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Instituto de Política Migratoria (MPI) estima que un total de 263.000 migrantes y refugiados que poseen títulos universitarios en carreras sanitarias podrían contribuir a desahogar el saturado sistema sanitario de Estados Unidos ante la pandemia de coronavirus.

En un comunicado, el 'think tank' ha lamentado que estos migrantes y refugiados cualificados hayan quedado al margen de la crisis sanitaria por no poder obtener las credenciales necesarias, si bien ha destacado que ya hay 1,5 millones de migrantes trabajando en el sistema sanitario estadounidense en calidad de médicos, enfermeros y farmacéuticos.

Sin embargo, el análisis realizado por MPI muestra que miles de migrantes y refugiados titulados son relegados a trabajos mal remunerados que requieren como mucho haber finalizado la Educación Secundaria o se encuentran en el paro.

Según un informe difundido este mismo martes, este grupo de migrantes y refugiados podría resultar "particularmente útil" durante una pandemia que es especialmente peligrosa para los mayores de 60 años dado que la mayoría de migrantes tienden a ser más jóvenes.

Un 56 por ciento de ellos tienen edades comprendidas entre los 25 y 44 años, en comparación con el 45 por ciento de los profesionales sanitarios nacidos en territorio estadounidense.

La actual situación sanitaria ha llevado a los gobernadores de diferentes estados a pedir que se permita la reincorporación de médicos que ya se habían jubilado y se acelere la reinserción de nuevos titulados.

Tal y como ha denunciado la MPI, el principal problema al que se enfrentan los migrantes es lograr el reconocimiento de los títulos expedidos en el extranjero. "Los empleadores pueden mostrarse más reticentes a contratar a trabajadores con grados de universidades que no les suenan. Además, los migrantes pueden carecer de las redes de contactos profesionales necesarias para acceder a oportunidades de trabajo", han lamentado Michael Fix y Jeanne Batalova, del MPI.

"Es por todo sabidos que, asimismo, conseguir licencias para trabajar en Estados Unidos es difícil, costoso y una pérdida de tiempo", han aseverado.

Los gobernadores de los estados de Nueva York y Nueva Jersey han levantado temporalmente las medidas que dificultan que los graduados en Medicina en el exterior puedan ejercer su profesión.

Algunos gobiernos de América Latina y Europa están considerando a su vez retirar temporalmente este tipo de medidas para aceptar las credenciales de médicos que estudiaron en el extranjero y convalidar así sus títulos.

La Universidad British Columbia está barajando la posibilidad de otorgar la categoría de "médico adjunto" a aquellas personas que se encuentren en dicha situación, mientras que el Gobierno de España, por su parte, estudia dar credenciales a los que se hayan graduado en el extranjero en Medicina o Enfermería durante un periodo de un año.

Para el MPI, la importancia de aceptar a estos profesionales e integrarlos en el sistema sanitario va más allá de razones médicas: su presencia también puede aportar una importante diversidad lingüística y cultural.

"Incluso antes de la pandemia, las habilidades de 263.000 inmigrantes y refugiados con títulos universitarios en campos relacionados con la salud no se habían aprovechado al máximo en el mercado laboral de Estados Unidos. Sin embargo, en un momento de crisis con una creciente escasez de personal en hospitales, clínicas, departamentos y laboratorios, muchos de estos migrantes podrían ser movilizados y contratados", concluye el texto.