18 de julio de 2019
18 de junio de 2019

Más de 300.000 personas han huido este mes de la violencia en el noreste de República Democrática del Congo

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

Más de 300.000 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares por los enfrentamientos interétnicos registrados este mes en la provincia congoleña de Ituri, en la parte noreste de República Democrática del Congo (RDC), según un balance del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

La zona ya sufrió a finales de 2017 y principios de 2018 una ola de desplazamiento, pero la situación se había calmado. Las tensiones se han reavivado por el cruce de ataques entre los grupos hema y lendu y al menos 161 personas murieron solo la semana pasada, según autoridades locales.

ACNUR ha analizado los datos recabados a partir de fuentes de 125 lugares distintos --las organizaciones humanitarias no han logrado acceder a las zonas más afectadas-- y ha expresado su preocupación por los casos detectados de asesinatos, secuestros, mutilaciones y violencia sexual.

La mayoría de los 300.000 desplazados han recalado en otras comunidades cercanas y alrededor de 30.000 están en áreas donde las situaciones "ya son difíciles", según un comunicado de ACNUR, que teme que la violencia también puede extenderse a otras partes de la provincia de Ituri.

La mayor concentración de desplazados corresponde a la iglesia de Drodro, en Djugu, en cuyo interior y alrededores se han concentrado unas 10.000 personas. Otras 20.000 han llegado a la capital provincial, Bunia, mientras que también hay quienes están intentando cruzar el lago Alberto para llegar a la vecina Uganda.

ACNUR estima que República Democrática del Congo tiene ya 4,5 millones de desplazados internos y, en el caso de la parte noreste, la última ola de violencia se suma también a otros contextos de emergencia y a una tensa situación de seguridad. Al sur de Ituri, en la provincia de Kivu Norte, la agencia inició recientemente un programa para ayudar a casi 100.000 desplazados cerca de la frontera ugandesa.

"QUEMADOS VIVOS EN SUS CASAS"

Durante la jornada, residentes de la localidad de Kpatsi, una de las atacadas la semana pasada, ha relatado en declaraciones a la agencia de noticias Reuters que "algunas personas fueron quemadas vivas dentro de sus casas".

Esther Nzale, que logró escapar de Kpatsi, ha señalado que los atacantes "mataron a personas con machetes". "No sabemos qué hicieron con los cuerpos", ha agregado desde un campamento de desplazados situado a varias decenas de kilómetros.

Los 161 cuerpos fueron recuperados en una sola fosa común en Tche. Las autoridades locales han advertido de que el número de muertos es mucho más alto.

"Fueron todos quemados vivos y esos hooligans siguen allí", ha dicho Etienne Kadho, quien huyó de Malili 2. "Los cuerpos estaban tirados en el suelo y aún no los han pensado en enterrarlos", ha agregado.

El repunte de la violencia en Ituri, escenario de tensiones étnicas desde hace décadas, ha traído a la memoria el conflicto entre los hema y los lendu entre 1999 y 2007 por derechos de pastoreo y representación política, que se saldó con cerca de 50.000 muertos.

Si bien desde entonces hubo una década de tranquilidad, los enfrentamientos entre ambas comunidades resurgieron a finales de 2017 y principios de 2018, con alrededor de 300 muertos antes de la vuelta a la calma.

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