22 de octubre de 2020
7 de marzo de 2014

Menos de un millar de musulmanes no han abandonado sus hogares en Bangui

GINEBRA, 7 Mar. (Reuters/EP) -

Poco menos de un millar musulmanes de los más de 100.000 que residían en la capital de República Centroafricana, Bangui, continúan viviendo en sus casas. La mayoría han tenido que huir de sus casas para escapar de la violencia de las milicias 'anti-balaka', según ha advertido este viernes la secretaria general adjunta de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Valerie Amos.

Al menos 650.000 personas han tenido que abandonar sus hogares debido al conflicto, que ha derivado en una guerra civil con tintes religiosos. Ante esta situación, Amos ha lamentado que Naciones Unidas ha recibido menos de la quinta parte de los 551 millones de dólares (unos 397 millones de euros) que solicitó para hacer frente a necesidades humanitarias.

"La demografía de República Centroafricana está cambiando de una situación en la que había entre 130.000 y 145.000 musulmanes en Bangui, a unos 10.000 el pasado mes de diciembre", ha advertido Amos en una rueda de prensa en Ginebra. "Creemos que esa cifra ha descendido a unos 900. Tenemos que actuar rápidamente", ha alertado.

El Consejo de Seguridad de la ONU debatió el jueves una propuesta para desplegar un contingente de unos 12.000 'cascos azules' en el país para detener la matanza, aunque finalmente no consiguió aprobar ninguna decisión.

"Se necesitan más tropas para restaurar la seguridad y estabilizar al país", ha asegurado Amos, que ha añadido que el despliegue de una fuerza de mantenimiento de paz de Naciones Unidas en el país llevaría al menos seis meses.

CRISIS HUMANITARIA

Las organizaciones humanitarias han advertido de que centenares de miles de ciudadanos centroafricanos, en su mayoría musulmanes, se han refugiado en países vecinos. De hecho, algunas ciudades han perdido completamente su población musulmana por un éxodo resultado de la violencia.

Además, decenas de miles de civiles han sido asesinados desde que comenzase el conflicto hace un año, cuando los rebeldes musulmanes Séléka se hicieron con el poder.

"Hemos hecho sugerencias, por ejemplo deberíamos quizás intentar tener como objetivo tres o cuatro ciudades para intentar estabilizarlas, para intentar estar seguros de que mantienen una población mixta", ha afirmado Amos.

Otro de los problemas a los que se enfrenta el país es la dificultad para hacer llegar la ayuda humanitaria debido a la violencia. Muchos grupos armados atacan y roban los equipamientos y alimentos que deberían ir destinados a los civiles, según han denunciado organizaciones como Médicos Sin Fronteras.

El portavoz del Alto Comisionado, Rupert Colville, ha explicado que numerosos miembros 'anti-balaka' que han sido entrevistados han asegurado que "si los musulmanes no abandonan el país, en concreto antes de la estación lluviosa, atacarán".