23 de enero de 2021
26 de noviembre de 2020

MSF alerta de las graves consecuencias humanitarias del cierre del campo iraquí de desplazados de Laylan

  • MSF alerta de las graves consecuencias humanitarias del cierre del campo iraquí de desplazados de Laylan
MSF en el campo de desplazados de Layla.MSF

MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha alertado este miércoles de las graves consecuencias que tendría el cierre del campo de desplazados de Laylan, en el norte de Irak, por lo que ha instado a las autoridades del país a reconsiderar su decisión de clausurarlo, mientras que les ha solicitado que "los futuros retornos se lleven a cabo de una manera más transparente, voluntaria, segura y digna".

El 23 de noviembre, varios camiones llegaron al campo de Laylan, situado en la gobernación de Kirkuk, para trasladar a los residentes hasta sus zonas de origen en otros territorios de Irak, mientras que este mismo miércoles más camiones han llegado para recoger las pertenencias de muchas personas.

"El campo parece más silencioso y vacío que nunca", señala en un comunicación la organización médica, que ha explicado que muchos de los residentes del campo temen ser devueltas en contra de su voluntad a los que antes eran sus hogares.

Actualmente, más de 7.000 personas viven actualmente en el campo de Laylan; la mayoría de ellas mujeres y niños. El campo se estableció en 2014 después de que estallara el conflicto en varias ciudades iraquíes como Hawija y Salah al Din, obligando a muchas personas a huir.

Muchos de ellos aseguran no tener donde regresar, mientras que MSF incide en que la mayoría dependen de la atención médica que reciben del campo, algo que "en cierta medida, tienen garantizado en Laylan".

"MSF está tratando a 300 pacientes con enfermedades no transmisibles (ENT) en el campo; son personas que requieren tratamiento y cuidados ininterrumpidos de por vida", explica el coordinador general de MSF en Irak, Gul Badshah.

"Debido al poco tiempo con el que se ha anunciado el cierre, no hemos podido proporcionarles medicamentos para un periodo de tres meses; el mínimo imprescindible hasta que puedan encontrar otro lugar en el que seguir el tratamiento. Tampoco hemos podido preparar los expedientes médicos que necesitan para inscribirse en otro programa para el tratamiento de ENT", ha lamentado el coordinador.

Otro de los temores es el desplazamiento que tengan que hacer a otro campo en medio de la pandemia del coronavirus, ya que hay ocho casos confirmados en el área de aislamiento y no está claro cómo se va a trasladar a estos pacientes ni cuanto tardarán en recibir la atención médica que necesitan.

En este sentido, Badshah ha asegurado que están "profundamente preocupados por las consecuencias que pueda tener este cierre tan apresurado. Las personas desplazadas ya se encuentran en una situación de por sí vulnerable. Y este cierre se ha planteado sin haberles ofrecido una alternativa segura y sostenible".

Por lo que insta a las autoridades a reconsiderar su decisión de cerrar inminentemente el campo de Laylan, así como les pide garantizar que los futuros retornos a sus hogares de los habitantes del campo se lleve a cabo de "una manera más transparente, voluntaria, segura y digna".

Cerca de 25.000 iraquíes que vivían en campos para personas desplazadas han sido devueltos a sus zonas de origen desde octubre de 2020 y, "mientras que para muchas personas regresar a casa es un sueño hecho realidad", para muchas otras, "la inseguridad, la falta de refugio y la ausencia de servicios que les esperan hacen del cierre de estos campos una pesadilla".

"Incluso si quieren cerrar el campo, no deberían devolvernos a nuestras áreas de origen", explica una de las mujeres residentes en el campos MSF, que solicita que se les garantice su seguridad, ya que muchas personas por miedo a repercusiones no puede volver a sus hogares.

A su retorno a sus áreas, algunas personas se enfrentan a actos de violencia, o a ser arrestados, sobre todo si alguien sospecha que esa persona puede tener algún vínculo con Estado Islámico.

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