14 de noviembre de 2019
5 de abril de 2019

MSF alerta de la situación desesperada de 30.000 desplazados en Monguno (Nigeria)

Muchos de los recién llegados duermen al raso ante la falta de espacio y a pocas semanas de que lleguen las lluvias

  • MSF alerta de la situación desesperada de 30.000 desplazados en Monguno (Nigeria)
DAMARIS GIULIANA/MSF

MADRID, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

La situación en Monguno, una ciudad del noreste de Nigeria, es desesperada, sobre todo para los más de 30.000 desplazados que llegaron hasta ella huyendo de los enfrentamientos del pasado diciembre en el estado de Borno y que vinieron a sumarse a los alrededor de 180.000 desplazados que ya estaban en ella.

Los recién llegados, a los que se suman a diario otros más, necesitan de forma urgente refugio, agua, saneamiento, comida, protección, atención médica y apoyo en salud mental, advierte Médicos Sin Fronteras (MSF), sobre todo porque en mayo está previsto que comience la temporada de lluvias.

Según explica el coordinador general de MSF en Nigeria, Luis Eguiluz, "las necesidades humanitarias de esta población no se están cubriendo adecuadamente". En este sentido, defiende una mejor coordinación entre el Gobierno nigeriano, la ONU y las ONG con vistas a "ampliar la respuesta de la ayuda en Monguno".

"El inicio de la temporada de lluvias está previsto para mayo, por lo que resulta indispensable que se pongan todos los medios necesarios para evitar que se produzca una situación catastrófica", advierte Eguiluz.

Quienes han llegado a Monguno en los últimos tres meses "huyeron de sus localidades de origen dejándolo todo atrás", subraya el responsable de MSF. "Ahora, duermen en la calle o en cualquier lugar donde logran encontrar un espacio para asentarse; están hambrientos, sedientos y expuestos a temperaturas que son muy altas durante el día y muy bajas durante la noche", explica.

Uno de los principales problemas en Monguno, según MSF, es la falta de terreno para construir refugios para los recién llegados, lo que obliga a muchos de ellos a vivir y dormir en las calles durante semanas o incluso meses.

"La situación actual en la que están estas personas, durmiendo al raso en lugar de en campos o con la comunidad local, aumenta el riesgo de que puedan sufrir abusos", alerta Eguiluz, que subraya que en su mayoría son mujeres, niños y ancianos, y por tanto son "especialmente vulnerables".

"Es necesario que se lleve a cabo un esfuerzo todavía mayor en materia de protección", sostiene el responsable de MSF. Los equipos de la ONG han instalado hasta el momento 100 tiendas de campaña y están listos para colocar otros 700 refugios adicionales.

Para muchos de los últimos en llegar, esta no es la primera vez que se han visto desplazados por la violencia en la que está inmerso el noreste de Nigeria desde 2009, cuando lanzó su insurgencia armada el grupo islamista Boko Haram.

"MI PRIMER HIJO CREO QUE MURIÓ DE MIEDO"

Entre ellos está Hajja Bukar, de 35 años y que llegó a la ciudad junto con sus cuatro hijos. Ahora, vive en un campo de desplazados en un refugio rudimentario hecho de palos y ropa. "Perdí a mi primer hijo hace cinco años cuando nos desplazamos por primera vez", cuenta a MSF, y añade: "Creo que murió de miedo".

"El ruido de bombas y armas era constante; hubo varios ataques y muchos asesinatos. Después del ataque que sufrimos en Baga, estaba tan asustado que tuvo palpitaciones, luego fiebre y al final murió", explica. En Monguno, donde ya estuvo cuatro meses la vez anterior, sobrevive ahora "haciendo pequeños trabajos, como lavar los platos".

Alhaji Umaru Mohamed llegó huyendo de los ataquees de Boko Haram de diciembre. "Justo cuando intentábamos reconstruir nuestras vidas, después de haber sido desplazados de nuestras comunidades, otro desastre ocurrió: el 7 de febrero un incendio arrasó más de 500
tiendas de campaña en el campo" de desplazados, lamenta. Unas 850 personas vivían en esas tiendas de campaña.

"Necesitamos urgentemente asistencia, ya que perdimos todo lo que teníamos en el incendio", reclama. "MSF nos dio esterillas, contenedores de agua, mantas y otros artículos de primera necesidad, pero realmente necesitamos más ayuda", agrega.

MSF también llama la atención sobre el hecho de que las pobres condiciones de vida, el escaso saneamiento y la falta de agua potable aumentan el riesgo de que los desplazados en Monguno contraigan enfermedades prevenibles como la neumonía, la diarrea y la malaria. La llegada de las lluvias probablemente inundará las áreas abiertas en las que ahora defecan la mayoría ante la falta de letrinas, lo que empeorará las condiciones de salud de las personas desplazadas, alerta.

Los equipos de MSF, además de gestionar un área de urgencias para adultos en un centro de salud, ofrecen apoyo en salud mental a los desplazados.