21 de febrero de 2019
31 de mayo de 2018

Los observadores acusan al Ejército de Sudán del Sur y a los rebeldes de asesinar a civiles

Los observadores acusan al Ejército de Sudán del Sur y a los rebeldes de asesinar a civiles
REUTERS / DENIS DUMO

YUBA, 30 (Reuters/EP)

El Ejército de Sudán del Sur masacró a civiles, quemó vivos a niños y cometió violaciones en grupo de mujeres tras el alto el fuego acordado con los rebeldes en diciembre de 2017, según han denunciado los observadores designados por los países vecinos del este de África en sus informes sobre los cinco años de guerra civil que ha vivido el país.

El Gobierno de Sudán del Sur, un país que se independizó de Sudán en 2011, ha negado que sus fuerzas atacaran a civiles a civiles y ha denunciado que los informes elaborado por los observadores del grupo de supervisión CTSAMM, con sede en Yuba, son exagerados.

Los catorce informes de CTSAMM acusan también a los rebeldes dirigidos por el exvicepresidente Riek Machar de utilizar a niños soldado, una acusación que ha rechazado un portavoz de Machar.

Los informes no han sido hechos públicos a pesar de las promesas de los líderes de los países vecinos de Sudán del Sur de identificar a los responsables de violar el alto el fuego de diciembre y de castigarlos por sus acciones.

CTSAMM publicó cinco informes sobre violaciones del alto el fuego cuando había transcurrido un mes del acuerdo de cese de hostilidades, pero no ha publicado sus conclusiones sobre otros incumplimientos desde febrero.

En el peor incidente detallado en los informes, un grupo de 200 soldados del Gobierno atacó el pueblo de Nyatot en el estado de Alto Nilo el 12 de febrero. Civiles supervivientes del ataque han afirmado que los militares estaban "disparando de manera aleatoria contra todo y contra todos". Al menos 22 civiles murieron y otros 72 resultaron heridos, según el grupo de supervisión.

Gordon Buay, un funcionario de la Embajada de Sudán del Sur en Washington, ha señalado que las tropas atacaron a los rebeldes en Nyatot y no a los civiles. "Cualquier muerte de un civil allí no fue intencionada. Fue por fuego cruzado", ha asegurado a Reuters.

En un ataque a la ciudad de Modit en el estado de Jonglei el 26 de febrero, las fuerzas gubernamentales arrasaron edificios, saquearon una organización humanitaria cristiana y mataron a cinco personas, incluidos cuatro niños que fueron quemados vivos cuando la cabaña donde habían buscado refugio fue incendiada, según uno de los informes.

"Los soldados se pararon en la puerta de la cabaña para asegurarse de que los niños permanecieran dentro y finalmente fueron quemados hasta que murieron", señala el informe. Buay ha dicho que esa acusación es "políticamente exagerada".

Aunque los informes culpan a las fuerzas del Gobierno por la gran mayoría de los abusos documentados, uno de los documentos señala a los partidarios de Machar y a otro grupo rebelde por las luchas que llevaron a la muerte de civiles.

Otro de los informes acusa a los rebeldes de Machar de usar niños soldado en la ciudad de Wau, situada en el noroeste de Sudán del Sur.

Un portavoz de Machar, que ha estado bajo arresto domiciliario de facto en Sudáfrica durante los últimos 18 meses, ha cuestionado la exactitud del informe y ha señalado que el comandante de la unidad puede haberse rebelado frente a sus mandos. "No estamos en contacto con ese tipo", ha dicho el portavoz.

Decenas de miles de personas han muerto en la guerra de Sudán del Sur, que comenzó en diciembre de 2013 con enfrentamientos entre soldados leales al presidente del país, Salvar Kiir, de etnia dinka, y Machar, de etnia nuer.

Los informes sobre violencia y asesinatos étnicos han sido difundidos y un tercio de los 12 millones de habitantes de Sudán del Sur han huido de sus hogares por el conflicto. Algunas partes del país sufrieron los efectos de la hambruna en 2017. Las conversaciones de paz para reactivar el acuerdo de paz de 2015 fracasaron la semana pasada.