21 de julio de 2019
  • Sábado, 20 de Julio
  • 5 de junio de 2019

    La ONU advierte del riesgo de una nueva hambruna en Somalia y pide fondos para responder a la crisis

    La ONU advierte del riesgo de una nueva hambruna en Somalia y pide fondos para responder a la crisis
    REUTERS / ZOHRA BENSEMRA - ARCHIVO

    MADRID, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -

    El coordinador para Asuntos Humanitarios y Respuesta de Emergencia de Naciones Unidas, Mark Lowcock, ha advertido este miércoles del riesgo de una nueva hambruna en Somalia y ha hecho un llamamiento a recabar fondos para responder antes de que la crisis sea irreversible.

    "No creo que el mundo quiera estar de brazos cruzados y ver otra hambruna en Somalia", ha dicho, antes de detallar que las previsiones apuntan a que en julio de este año 5,4 millones de somalíes estarán en situación de inseguridad alimentaria, de los que 2,2 estarán en situación de emergencia.

    Lowcock ha sostenido que "Somalia tiene un largo historial de crisis alimentarias y hambrunas, vinculadas al conflicto y los 'shocks' climáticos, combinados con una ausente o limitada gobernanza y una pobreza crónica".

    Así, ha recordado que 300.000 personas murieron a causa de la hambruna desatada en 1992 en el país tras la caída un año antes del régimen de Siad Barré, "la competición entre clanes y la destrucción de los recursos hídricos y agrícolas".

    "El mundo reacción demasiado lento para evitarlo y carecía de algunas de las herramientas con las que contamos ahora", ha señalado, antes de apuntar que la situación se repitió en 2011, cuando murieron 250.000 personas. "Finalmente se tomaron medidas, pero fue demasiado tarde para demasiados", ha lamentado.

    En este sentido, ha destacado que en 2017 el país se vio nuevamente "al borde de la hambruna", si bien en esa ocasión "las advertencias derivaron en acciones tempranas (...) y se logró evitar".

    "Este año, Somalia hace frente a una nueva crisis. Las prolongadas sequías en el Cuerno de África están poniendo a millones en riesgo de hambruna extrema, así como empeorando las necesidades humanitarias en Etiopía y Kenia", ha resaltado.

    Por ello, ha señalado que "se puede esperar hasta que el sufrimiento haya llegado a un nivel extremo, cuando las imágenes de niños sufriendo lleguen a las pantallas de televisión y la gente muera en multitud (...), o anticiparse a la inminente crisis y actuar ahora para evitar que haya una hambruna con todos los horrores que ello conlleva".

    "Hay muchas pruebas que muestran cómo actuar pronto para evitar una crisis a gran escala salva vidas, reduce el sufrimiento, apoya una mejor planificación de programas y diseño y reduce de forma drástica los costes", ha argumentado Lowcock.

    De esta forma, ha anunciado la entrega de 45 millones de dólares (alrededor de 40,1 millones de euros) del Fondo Central de Respuesta en Emergencias (CERF) para "financiar una acción temprana para mitigar un problema que está en camino".

    Lowcock ha detallado que, de esta cantidad, 30 millones de dólares (unos 26,7 millones de euros) estarán destinados a Somalia, mientras que el resto irá a Etiopía --diez millones de dólares (cerca de 8,9 millones de euros)-- y Kenia --cinco millones de dólares (aproximadamente 4,5 millones de euros)--.

    "Estos fondos del CERF marcarán la diferencia, pero no serán suficientes. Por ello, pido a otros que respondan también con rapidez", ha dicho, antes de alertar de que "la frecuencia de las sequías en Somalia y el Cuerno de África se ha incrementado de una cada siete años a una cada dos o tres años".

    "Unas sequías tan frecuentes no permiten a la gente tener tiempo suficiente para recuperar su ganado o acumular grano entre sequías", ha explicado Lowcock, quien ha defendido que la respuesta temprana permite "reducir la escala de la posible crisis".

    PLAN DE RESPUESTA HUMANITARIA

    Varias agencias humanitarias lanzaron el 20 de mayo un plan de respuesta a la sequía para intentar recaudar 710 millones de dólares (alrededor de 632,5 millones de euros) para entregar ayuda a 4,5 millones de personas en la región.

    Por su parte, el Plan de Respuesta Humanitaria para Somalia en 2019, que requiere 1.080 millones de dólares (unos 962,1 millones de euros), está financiar únicamente al 22 por ciento. "Lo que preveíamos como una temporada de lluvias normal en Somalia es una de las más secas en los últimos 35 años", ha advertido Lowcock.

    Por su parte, la región etíope de Somali está experimentando lo que es la segunda temporada de sequía consecutiva, al tiempo que está aún bajo el impacto que supusieron las sequías entre 2016 y 2017.

    Lowcock ha indicado que los diez millones de dólares que serán entregados a Adís Abeba tienen como objetivo "incrementar el apoyo a su respuesta a la sequía y dar asistencia clave a la respuesta nacional ante los desplazamientos internos".

    En el caso de Kenia, los fondos "complementarán un programa contra el hambre del Gobierno", después de que zonas áridas y semiáridas del país africano se hayan visto golpeadas por el inicio atrasado de las lluvias entre marzo y mayo.

    "Necesitamos avanzar hacia un sistema en el que podamos actuar mucho antes ante los signos de alertas de sequía y hambruna para poder recortar los tiempos de respuesta y reducir las muertes y el sufrimiento humano", ha zanjado Lowcock.

    ACNUR ALERTÓ SOBRE LA SITUACIÓN EN SOMALIA

    Las declaraciones de Lowcock han llegado apenas un día después de que el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) alertara de que la sequía que afecta a varias zonas de Somalia amenaza a cientos de miles de personas.

    El organismo internacional, que teme una ola de desplazamientos, advirtió de que más de dos millones de personas necesitarán ayuda de emergencia si no se mejoran sus condiciones de forma inmediata.

    La caída del nivel de precipitaciones durante las dos últimas temporadas de lluvias --de octubre a diciembre y de abril a junio-- ha provocado un empeoramiento de la sequía en amplias zonas de Somalia.

    La sequía ya ha obligado a 49.000 personas a abandonar sus hogares desde principios de año y, para muchos de ellos, supone una nueva tragedia que se suma al conflicto y la violencia. Solo en el último mes, la cifra de desplazados ha aumentado en 7.000 personas.