24 de mayo de 2019
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  • 1 de julio de 2014

    Los partidos de gobierno aprueban la nueva política de defensa del país

    MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

    Los partidos que conforman la coalición de gobierno en Japón han aprovado este lunes la nueva política de defensa del país, en una reinterpretación de la Constitución que permitirá a Tokio hacer uso de su derecho a la autodefensa colectiva, según ha informado la cadena de televisión pública japonesa, NHK.

    El cambio en la interpretación de la Constitución se plasma en una moción que presentará el Gobierno ante el Parlamento este martes y todo apunta a que saldrá adelante gracias al apoyo del Partido Liberal Demócrata (PLD) de Abe y de su socio minoritario de coalición, el partido Nuevo Komeito. De hecho, parte de las críticas al proyecto se basan en que no se ha tramitado como una reforma de la Constitución.

    La iniciativa pone fin al veto a la "autodefensa colectiva" o a ayudar a un país amigo que esté siendo atacado y permitirá a Japón implicarse en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU o responder a contenciosos de baja intensidad como los conflictos de soberanía que mantiene Japón con países como China, Corea del Sur o Rusia.

    Sin embargo, el propio primer ministro, Shinzo Abe, ha descartado intervenciones a mayor escala con envío de tropas para operaciones multilaterales como la guerra de Irak de 1990-91 o la invasión de Irak de 2003.

    Estos cambios podrían molestar principalmente a China, que en los últimos años ha defendido con mayor vehemencia sus reivindicaciones terrotoriales en el mar de la China Oriental. En particular, Tokio y Pekín mantienen un contencioso por las islas Senkaku/Diaoyu, según se emplee el nombre japonés o chino.

    Tampoco ayuda a las relaciones bilaterales el pasado imperialista japonés, que llegó a controlar Manchuria en la década de 1930, una época en la que se cometieron crímenes de guerra como la utilización de mujeres como esclavas sexuales en burdeles para el Ejército nipón.

    En cambio, Estados Unidos, aliado estratégico de Tokio, ha apoyado esta modificación de la interpretación de la Constitución que permitirá a Japón un mayor compromiso con la alianza bilateral, según Washington.

    En concreto, la moción habilita a Japón a emplear la fuerza en la menor medida necesaria en el caso de que un país con el que mantenga relaciones estrechas esté siendo atacada y solo bajo las siguientes condiciones: amenaza a la existencia del Estado japonés, claro peligro del derecho a la vida, la libertad y consecución de la felicidad del pueblo japonés y ausencia de alternativa adecuada.

    Desde la derrota de Japón en 1945 las tropas japonesas no han entrado en combate, pero los sucesivos gobiernos nipones han ido desplazando a su conveniencia los límites impuestos por la Constitución primero para habilitar un Ejército y después para implicar a Japón en operaciones no bélicas en el extranjero.

    Los conservadores defienden que la renuncia a la guerra recogida en el Artículo 9 de la Constitución es un exceso que restringe el derecho a la defensa propia y que la pujanza de China obligan a flexibilizar estas políticas. De hecho, esta postura fue la que permitió a Abe volver a la jefatura del Gobierno en las elecciones de diciembre de 2012.

    PROTESTAS CONTRA LA MEDIDA

    Este mismo lunes, unas 10.000 personas, según los convocantes, han salido a las calles de Tokio para protestar por el cambio en la interpretación de la Constitución. La Policía, por su parte, ha informado de que la manifestación ha congregado a varios millares de personas.

    "No quiero ver morir a nuestros hijos y soldados" o "Protejamos la Constitución" han sido algunas de las consignas exhibidas en las pancartas de la marcha. "Si cualquier primer ministro puede cambiar la interpretación de la Constitución, la Constitución no funciona", ha argumentado una de las asistentes, Ayumi Yamashita, de 51 años.

    Durante la marcha se han coreado frases como "No permitamos que nos lleven a la guerra" y otra de las participantes, Yuriko Umehara, ha denunciado que la modificación supone una amenaza para la paz. "Los ciudadanos deben votar si se quiere cambiar la interpretación de la Constitución", ha argumentado.

    Una encuesta publicada este lunes por el diario económico 'Nikkei' revela que el 50 por ciento de los votantes están en contra del cambio de la interpretación de la Constitución, mientras que el 34 por ciento lo apoyan. Este mismo domingo un activista se prendió fuego en el centro de Tokio para protestar contra la iniciativa.

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