17 de octubre de 2019
17 de junio de 2014

Pillay expresa su preocupación por los enfrentamientos entre budistas y musulmanes en Sri Lanka

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha expresado este lunes su preocupación por los enfrentamientos registrados en los últimos días entre budistas y musulmanes en localidades costeras del sur de Sri Lanka, que se han saldado con al menos tres muertos y 75 heridos.

"El Gobierno debe hacer todo lo que pueda para poner fin a la violencia, hacer frente a la incitación y el discurso del odio que está detrás de ella, y proteger a todas las minorías religiosas", ha indicado, según un comunicado publicado por Naciones Unidas.

Los primeros disturbios estallaron durante el domingo en las localidades de Aluthgama y Beruwela, en el sur del país y con mayoría de población musulmana, después de una manifestación protagonizada por la organización budista de línea dura BBS (Bodu Bala Sena, que significa Fuerza de Poder Budista).

Testigos citados por la cadena británica BBC indicaron que varios musulmanes fueron sacados a la fuerza de autobuses y agredidos, mientras que otros lanzaron piedras contra la manifestación budista, que irrumpió en una zona de mayoría musulmana coreando eslóganes contra esta comunidad.

"Me preocupa mucho que la violencia pueda extenderse a otras comunidades musulmanas de otras partes del país. Las autoridades deben llevar a los responsables de los ataques ante la justicia y dejar claro a las autoridades religiosas, políticas y el resto de la población que no hay lugar para la retórica incendiaria y el incitamiento a la violencia", ha agregado.

Por último, ha solicitado a las fuerzas de seguridad "que utilicen las medidas apropiadas para hacer frente a la situación y garantizar que no se responde a ella con un excesivo uso de la fuerza".

En respuesta a los incidentes, el Gobierno de Sri Lanka impuso el domingo el toque de queda en dos localidades del sur del país. Por su parte, el presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, anunció la apertura de una investigación. "El Gobierno no permitirá que nadie se tome la ley por su mano. Pido a todas las partes que muestren moderación", remachó.

Varios analistas independientes han señalado que la reciente ola de violencia contra musulmanes y cristianos podría contar con el apoyo tácito del Gobierno a las personas implicadas en ataques anteriores y que aún no han sido condenadas. Miembros de la comunidad budista han aumentado el número de ataques contra población musulmana desde 2012, al igual que ha ocurrido en Birmania.

Por otro lado, los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil, que realizaron ataques contra poblaciones musulmanas durante la guerra civil que vivió Sri Lanka entre 1983 y 2003, han negado estar implicados en una matanza que tuvo lugar en 1990 y en la que más de 140 musulmanes perdieron la vida.

Según enviados de Reuters a Aluthgama y Berunwela, la calma tensa y presencia policial impera en las localidades afectadas por los enfrentamientos. La población musulmana ha mostrado su preocupación sobre su seguridad.