26 de mayo de 2020
27 de agosto de 2014

La Policía malasia detiene a 42 trabajadores por su relación con los disturbios en una fábrica de electrónica

KUALA LUMPUR, 27 Ago. (Reuters/EP) -

La Policía de Malasia ha arrestado este martes a 42 hombres por su implicación en las protestas contra una fábrica de electrónica, en las que han participado más de 1.000 trabajadores, la mayoría nepalíes. Los altercados han terminado en incendios y con la destrucción de parte de las instalaciones.

Las revueltas han estallado este martes en el centro industrial del estado de Johor, en una fábrica dirigida por JCY International, una firma malasia que fabrica material electrónico para gigantes del sector como Samsung, Hitachi y Western Digital. Los trabajadores habían acusado a la firma de negligencia después de que un empleado de JCY muriera el jueves pasado, tras quejarse de dolores de pecho, según los periódicos locales.

La agitación también ha llegado a otra fábrica de la misma compañía en Kulaijaya, según la Policía, aunque se ha mantenido la distancia entre los antidisturbios y los manifestantes. La fábrica ha suspendido las operaciones este miércoles.

El 'número dos' de la Policía del distrito, Mohad Idris Samsuri, ha explicado que "esto ha sido causado por un malentendido entre el jefe y sus empleados por sus condiciones laborales". El agente ha añadido que los arrestados serán acusados de infringir la ley antidisturbios.

Por su parte JCY, especializada en la fabricación de piezas para discos duros, ha dirigido un comunicado a la Bolsa para aclarar que estos altercados no repercutirán en su actividad. "Actualmente, la compañía está dando pasos y tomando medidas para abordar el asunto y alcanzar un acuerdo amistoso con los trabajadores", dice el documento.

EN EL PUNTO DE MIRA

El Departamento de Estado de Estados Unidos situó a Malasia en el tercer puesto en su informe sobre el tráfico de personas, publicado el pasado mes de junio. Estados Unidos señalaba los problemas de los trabajadores forzados y la falta de supervisión de las autoridades como las principales razones para esta decisión.

Malasia depende en gran medida de la mano de obra extranjera, con frecuencia, trabajadores sin cualificación procedentes de Indonesia, Bangladesh o Nepal. A menudo, los inmigrantes llegan a Malasia arruinados por las elevadas tasas que tiene que pagar a las agencias de trabajo. Una vez en el país, los salarios y los puestos de trabajo no suelen ser los prometidos, según sostiene los grupos defensores de los Derechos Humanos.

Verite, una organización que trata con los asuntos laborales, asegura que las compañías retienen los pasaportes a los trabajadores y ofrecen pocas garantías de salud y seguridad.

En 2010, cerca de 5.000 trabajadores extranjeros protestaron contra JCY tras un incidente similar cuando un empleado nepalí murió por fiebre alta. Los trabajadores aseguraron que la empresa tardó en enviar al trabajador al hospital.

La semana pasada, tres trabajadores bengalíes murieron cuando un bloque de hormigón de 300 toneladas les aplastó, mientras construían una vía ferroviaria en Kuala Lumpur.

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