4 de agosto de 2020
20 de octubre de 2008

R.Unido.- El chef británico que asesinó a su novio y cocinó su pierna recibe la pena de un mínimo de 30 años de prisión

LONDRES, 20 Oct. (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán) -

El chef británico que el pasado mes de abril asesinó a su novio antes de cocinar su propia pierna y después comérsela ha recibido una sentencia de prisión de un mínimo de 30 años por rebanar el cuello del que era su pareja y, posteriormente, preparar parte de su carne en aceite de oliva y finas hierbas.

La pena se dio a conocer en el tribunal de la ciudad de Leeds en el que durante las dos últimas semanas ha tenido lugar el juicio de un crimen pasional desencadenado por un trauma que recabó una notable atención mediática debido al carácter escabroso y los tintes caníbales.

Los protagonistas son el condenado, Anthony Morley, de 36 años y un míster gay en Reino Unido, y la víctima, Damian Oldfield, de 33 años, que se dedicaba a la venta de publicidad en una revista dirigida a la comunidad homosexual.

Morley asesinó a Olfield atravesando su garganta con un cuchillo, tras lo que le asestó numerosas puñaladas antes de cortar partes de su muslo y del pecho, del que extrajo uno de los pezones y en el que dejó una tarjeta de crédito colocada en una de las heridas.

Posteriormente, el hombre se dirigió a una tienda próxima a su domicilio ataviado con la misma vestimenta cubierta de sangre con la que había dado muerte a su pareja y posteriormente había cocinado su pierna. Una vez allí, aseguró que su impactante aspecto se debía a que había matado a alguien que había intentado violarlo.

DESENLACE

Durante el juicio se puso de manifiesto que los dos habían llegado a irse a la cama tras haber estado bebiendo y mantener una conversación en la que, según contó Morley, Oldfield le había asegurado que no pasaría nada entre ambos. Sin embargo, poco después de despertó para descubrir que este intentaba practicar sexo.

Además, el proceso permitió conocer que el propio Morley tenía un trauma tras haber sido engañado y violado por un hombre mayor cuando era más joven y que este episodio había alterado su propia sexualidad. Así, aseguró que la noche en que dio muerte a su pareja, su memoria revivió el suceso y temía ser violado, si bien dijo no recordar haber perpetrado el asesinato o la sucesión de los hechos posteriores.

Por ello, negó los cargos que se le imputaban en base a la provocación y la responsabilidad reducida, si bien el juez que comandó el proceso aseguró que el caso era "uno de los más truculentos" con los que había topado en su carrera, puesto que no sólo se produjo un asesinato, sino que el autor se encargó de cortar parte de la víctima y cocinar su propia carne.

La lectura de la sentencia del jurado por parte del magistrado provocó un aplauso generalizado en la sala pública en la que concluyó el caso, en la que los asistentes gritaron 'asesino'.