16 de septiembre de 2019
26 de abril de 2008

R.Unido.-El Gobierno pide "normalidad" al comprar fuel para asegurar el suministro en el cierre de un oleoducto central

LONDRES, 26 Abr. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Eva Martínez Millán) -

El Gobierno británico ha pedido a los ciudadanos "normalidad" en la compra de fuel tras confirmarse el cierre a partir de esta noche del oleoducto Forties, que suministra el 30 por ciento del consumo de Reino Unido, por la huelga de una factoría escocesa como consecuencia de un conflicto laboral relacionado con pensiones que los trabajadores mantienen con la operadora Ineos.

La suspensión de la actividad de las instalaciones, propiedad de la empresa BP, culminará a las 6.00 horas de la próxima madrugada y podría suponer para las arcas públicas un coste diario de 50 millones de libras (65 millones de euros), en un contexto en que diversos ministros han apelado a no recurrir a una compra masiva de fuel tras un encarecimiento récord de los precios y los temores a una falta de suministro en las islas.

No obstante, fuentes de la propietaria aseguraron que la propia firma Ineos garantizó que "pueden continuar proveyendo energía hasta que la huelga comience", lo que significa que el oleoducto podrá funcionar hasta primeras horas del domingo, ya que los 700.000 barriles de crudo y los 80 millones de metros cúbicos de gas que gestiona diariamente el canal procedentes del Mar del Norte dependen de la aportación energética de la factoría de Grangemouth.

Ante esta situación, el Ejecutivo ha mediado para impedir una falta de abastecimiento por un repentino cambio en los hábitos de los consumidores, a quienes por boca del titular de Negocio, John Hutton, garantizó que "si mantienen la norma en la compra de fuel, no debería haber ningún problema". "Si hay carencias puntuales, podemos afrontarlas tan rápido como sea posible y eso es lo que las compañías están determinadas a hacer", declaró a la BBC.

HUELGA

La producción en la refinería de Grangemouth cesó ayer por primera vez desde la II Guerra Mundial tras la participación en la huelga de unos 1.200 trabajadores, mientras el sindicato que los representa aseguró que las conversaciones con la dirección acerca del suministro estaban en curso para garantizar la seguridad, mientras los planes diseñados para el paro se cumplen bajo las previsiones.

En este contexto, el temor a una escasez en el suministro aumentan en las islas y, pese a las llamadas a la normalidad, algunas voces en el Gobierno como las del ministro de Energía, Malcolm Wicks, reconocieron que el suministro podría no estar garantizado en la totalidad del país y, en consecuencia, confió en que "la mayoría sea consciente". "Tienen que ser pacientes, la gente tendrá que ser racional", aseveró.

Con todo, el Ejecutivo precisó que las demandas del petróleo se podrán encarar con los 'stocks' con los que cuenta la reserva del país y la propia importación y añadió que hay planes de contingencia, si bien según algunos medios británicos, hay temores en el gabinete ministerial de que se repita una crisis como la que asestó a Tony Blair en el año 2000 y aumente aún más la presión sobre el actual primer ministro, Gordon Brown, criticado incluso en su partido por su política fiscal o las medidas en materia de lucha antiterrorista.