5 de diciembre de 2020
16 de diciembre de 2008

Rusia no está preparada para participar en una guerra moderna, según el jefe del Ejército ruso

MOSCÚ, 16 Dic. (Reuters/EP) -

La guerra entre Rusia y Georgia demostró que la mayoría de sus altos cargos no están equipados ni entrenados para combatir en un conflicto moderno, según declaró hoy el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, general Nikolai Makarov.

Rusia venció sin dificultades a su vecino del sur y ocupó por poco tiempo grandes zonas de Georgia después de cinco días de enfrentamientos, provocados cuando Tiblisi trató de tomar por la fuerza la región independentista de Osetia del Sur. No obstante, Makarov consideró que Rusia carece de equipamiento moderno, así como de los suficientes sistemas de comunicación y de otros elementos estratégicos. "Aquellos comandantes de carrera a cargo de 'regimientos y divisiones' de papel no pueden resolver las tareas establecidas", añadió Makarov.

Varios analistas también han expresado sus dudas sobre si Rusia podría derrotar a un enemigo más poderoso que la pequeña Georgia. Mientras, el Ministerio de Defensa ruso reveló un plan de reforma militar que tratará de crear un Ejército menos numeroso, pero mejor equipado y con mayor capacidad móvil. Rusia mantiene la estructura militar de la antigua Unión Soviética dirigida principalmente por oficiales que sólo existen sobre el papel.

Makarov estimó que sólo el 17 por ciento de las tropas y el armamento ruso están preparadas para entrar en combate. El general puso como ejemplo las fuerzas aéreas, donde de 150 regimientos, únicamente 5 están lo suficientemente preparados.

El Ministerio de Defensa pretende reducir el número de efectivos militares a un millón de aquí a 2012, lo que supondrá la desmovilización de más de 100.000 oficiales. A su vez, para ese año aspira a haber actualizado el 30 por ciento de su arsenal, una renovación que deberá llegar al 70 por ciento en 2020. Debido al pobre estado de las fuerzas armadas rusas, todo indica a que Moscú continuará confiando en su potencial atómico como método de disuasión.

"Le damos y seguiremos dando importancia prioritaria a nuestras fuerzas nucleares estratégicas", determinó Makarov. "Bajo la cubierta de este escudo, debemos garantizar que estaremos dispuestos a cometer la reforma de nuestras fuerzas armadas", sentenció.