19 de abril de 2019
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  • 22 de mayo de 2014

    La Sala de Operaciones de los Revolucionarios Libios se niega a apoyar a Haftar

    MADRID, 22 May. (EUROPA PRESS) -

    La Sala de Operaciones de los Revolucionarios Libios ha rechazado este miércoles apoyar al exgeneral Jalifa Haftar y ha pedido a sus miembros en el Ejército que deserten y denuncien a cualquiera involucrado en planes para asesinar a oficiales y miembros de las fuerzas armadas.

    El grupo, que estuvo encargada oficialmente de la seguridad en Trípoli hasta el secuestro en octubre de 2013 del entonces primer ministro Alí Zeidan, ha asegurado que será "la punta de flecha" en la lucha contra los criminales del país.

    En este sentido, la Sala de Operaciones de los Revolucionarios Libios ha agregado que llevará a cabo su misión "sin la ayuda de Haftar", según ha informado el diario 'The Libya Herald'.

    Este mismo miércoles, Haftar ha propuesto crear "un Gobierno de crisis" que se encargue de guiar al país hasta las próximas elecciones generales, cuya celebración sería inminente.

    Haftar ha considerado que tanto el Gobierno como el Parlamento, en quien realmente recae el poder político en Libia, han perdido cualquier legitimidad que pudieran tener debido a su fracaso a la hora de limpiar el país de islamistas radicales.

    Además, ha aclarado que la ofensiva que lanzó el pasado viernes contra las milicias islamistas asentadas a las afueras de la ciudad de Benghazi (este), que durante el fin de semana se extendió a Trípoli, va a continuar.

    Al margen de los 43 muertos y los 150 heridos que han dejado estos enfrentamientos, los choques han evidenciado la fragilidad del Gobierno libio, ya que el ministro de Cultura, Habib Amin, algunos sectores de las Fuerzas Armadas y autoridades regionales han dado su apoyo a Haftar.

    La reaparición de Haftar, que vivió 20 años en Estados Unidos, coincide con la crisis de Gobierno que el pasado lunes llevó al primer ministro interino, Abdulá al Thinni, a solicitar al Parlamento que repitiera la votación para la elección de su sucesor.

    Si la sede legislativa fracasara en su intento de elegir un primer ministro de consenso, Al Thinni ha propuesto que su Gobierno continúe, aunque sea de forma interina, hasta la celebración de elecciones generales, que podrían fijarse para el próximo 25 de junio.

    A pesar de ello, el primer ministro electo, Ahmed Maitiq, confía en que el Parlamento siga adelante con su nombramiento y en que le otorgue pronto un Gabinete que, según ha prometido hoy, estará abierto a todas las facciones políticas.

    El Parlamento, que aún no se ha pronunciado, está dividido entre las fuerzas pro islamistas encabezadas por la rama libia de Hermanos Musulmanes y los nacionalistas, aunque también cuenta con un puñado de regionalistas e independientes.