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    Tsunami de 2004, una catástrofe que golpeó especialmente a las mujeres

    • Tsunami de 2004, una catástrofe que golpeó especialmente a las mujeres
    JIM HOLMES/OXFAM

    MADRID, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

       El terremoto de 9,1 de magnitud en la escala Richter y posterior tsunami que arrasó la costa de catorce países, en especial en Indonesia, Sri Lanka e India, hace ahora diez años dejó unos 230.000 muertos a su paso, además de millones de damnificados.

       Los desastres naturales como éste, de una magnitud hasta entonces nunca vista en tiempos modernos, suelen ser "profundamente discriminatorios" y éste no lo fue menos, de acuerdo al estudio realizado por la ONG Oxfam Internacional meses después de la tragedia.

       En esta ocasión, el número de mujeres, y con ellas también el de niños, fue muy superior al de hombres fallecidos en la provincia indonesia de Aceh, la más afectada, en India y en Sri Lanka, de acuerdo con el informe 'El impacto del tsunami en las mujeres' publicado en marzo de 2005.

       Así, en el caso de las cuatro localidades del distrito de Aceh Besar analizadas por la ONG, solo 189 de los 676 supervivientes eran mujeres, es decir, tres hombres por cada mujer. En el distrito de Aceh Norte, de los 366 muertos, 284 eran mujeres, es decir, el 77 por ciento de las víctimas mortales. En la localidad más afectada, Kuala Cangkoy, el 80 por ciento de los fallecidos fueron mujeres (un hombre por cada cuatro mujeres).

       En el distrito de Cuddalore, en el estado indio de Tamil Nadu, hubo 391 mujeres muertas frente a 146 hombres. En el caso concreto de la localidad Pachaankuppam, todos los fallecidos fueron mujeres, de acuerdo con este estudio. En el caso de Sri Lanka, según Oxfam, la información de la que se disponía entonces apuntaba a un mismo reparto por sexos en el balance de víctimas.

    ¿POR QUÉ MURIERON MÁS MUJERES?

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    Foto: JIM HOLMES/OXFAM 

       Pero, ¿por qué murieron más mujeres? De acuerdo con Oxfam, en muchos casos porque se quedaron atrás cuidando de los hijos y de otros familiares; porque es mucho más frecuente en estos países que los hombres sepan nadar a que lo hagan las mujeres; también los hombres pueden con mayor frecuencia subirse a un árbol que las mujeres.

       No obstante, hay que hacer diferencias. En el caso de Aceh, por ejemplo, las mujeres tradicionalmente participan activamente en la fuerza de trabajo, pero el tsunami se produjo en domingo, por lo que muchas de ellas estaban en casa, mientras los hombres habían salido a hacer recados y estaban lejos de la costa.

       En el caso de India, las mujeres desempeñan un papel relevante en la pesca, uno de los principales medios de vida. Ese día, estaban esperando en la cosa a que los pescadores trajeran la captura para procesarla y venderla en el mercado local. En el distrito de Batticaloa, en Sri Lanka, el tsunami golpeó en el momento en el que las mujeres de la costa este tradicionalmente se bañan en el mar.

    ESTUDIO STAR

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    Foto: JIM HOLMES/OXFAM 

       Estos datos se han visto confirmados por el Estudio de las Consecuencias y recuperación del Tsunami (STAR; por sus siglas en inglés). Este estudio ha hecho un seguimiento a más de 30.000 personas identificadas antes del tsunami en 2004 en 487 comunidades de Indonesia en el marco de una estadística oficial, cinco años después de la tragedia y diez años después -este último está aún en curso--.

       En algunas de estas comunidades, más del 80 por ciento de los registrados inicialmente fallecieron. Mujeres y niños así como ancianos murieron con mayor facilidad que hombres jóvenes. De acuerdo con STAR, la composición de los hogares fue determinante para la supervivencia, ya que las mujeres de entre 15 y 44 años tuvieron más opciones de sobrevivir si en su familia había uno o más hombres de esa misma edad.

       Las relaciones personales también fueron determinantes. Así, las opciones de supervivencia fueron mayores entre maridos y mujeres y entre madres e hijos. En todo caso, el estudio ha podido constatar que los miembros más fuertes de las familias trataron de ayudar a los más débiles cuando se produjo el tsunami, en algunos casos sin éxito.

    NIÑOS

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    Foto: JIM HOLMES/OXFAM 

       Los niños también se vieron especialmente golpeados por la catástrofe. Así, este estudio cifra en más de un tercio los menores de 7 años que fallecieron. Por ello, no es de extrañar que cinco años después del tsunami, la tasa de fertilidad fuera superior en aquellas comunidades más azotadas, especialmente entre las madres que perdieron a uno o más de sus hijos. Entre aquellas que aún no los tenían, comenzaron a tenerlos a una edad más temprana.

       El STAR también ha analizado los cambios que sufrieron los niños que tenían entre 9 y 17 años, muchos de los cuales quedaron huérfanos o perdieron a uno de sus progenitores. Cinco años después, se pudo constatar que estos habían abandonado con mayor probabilidad la escuela para trabajar, en el caso de los chicos, y para casarse, en el caso de las chicas.

       Por otra parte, también se pudo constatar un desfase en cuanto al tamaño de los niños nacidos entre los tres y los seis meses posteriores al tsunami y que por tanto estaban todavía en el vientre de sus madres. La falta de recursos y el estrés sufrido por sus madres durante el tsunami provocaron que nacieran con bajo peso y tamaño, pero tres años después se pudo constatar que se habían recuperado hasta situarse en el percentil normal para su edad.

       STAR es un proyecto en el que participan la Universidad de Duke, SurveyMETER (Indonesia), la Universidad de California, la Universidad de Pennsylvania, la Universidad de Carolina del Sur, el Banco Mundial y Estadísticas Indonesia.

    SUPERVIVIENTES

       Pero ese aciago día hubo también muchas mujeres que vivieron para contarlo y, sobre todo, para ayudar a sacar adelante con su esfuerzo a sus familias y comunidades. Con ayuda de ONG como Oxfam, que en los cinco años siguientes a la tragedia ayudó a unos 2,5 millones de personas tras recaudar 294 millones de dólares, el 90 por ciento de ellos contribuciones particulares, han conseguido rehacer su vida.

       Noni Delfina, que trabaja como técnico en medios de vida con Oxfam, recuerda que "tras el terremoto, pasó una hora hasta que la gran ola llegó". "Produjo un sonido ensordecedor, como si fuese un helicóptero. Era como una ola gigante, con su cresta y su espuma", relata. "Mi hermana pequeña, Nina, y yo huimos juntas. Le dejé mi bici porque ella era más pequeña y yo corrí a su lado. Al final se cansó, pero pudo subirse a una motocicleta que uno de nuestros vecinos conducía. Entonces me subí a la bici y seguí pedaleando", explica.

       En su huída, las dos hermanas se separaron y tardaron dos días en volver a encontrarse. Nina, que aún guarda aquella bici que les salvó la vida a ella y a su hermana, se considera afortunada. "En comparación con muchas personas de por aquí, tuve mucha suerte".

       Zuhra Bukhari, una vendedora de pescado, también recuerda que cuando se produjo el terremoto estaba preparando el desayuno para su familia. "De pronto se hizo el silencio (*) Todo estaba como paralizado", relata a Oxfam. "Después, el mar retrocedió y entonces vino el tsunami. Podía ver la ola acercarse, pero no sabía qué esperar. Fue terrorífico. Tuve que ayudar a mi padre incapacitado a subir hasta una colina cercana (*) la ola llegó hasta unos 15 metros por debajo de donde nos encontrábamos en la colina", añade.