27 de mayo de 2019
7 de septiembre de 2008

Vaticano.- El Papa pide por todas la madres y por la población de Haití

Unas 150.000 personas se congregaron en torno a la basílica para asistir a la Misa de Benedicto XVI

ROMA, 7 Sep. (ACI/EP) -

El Papa Benedicto XVI pidió durante la oración del Ángelus dominical, rezado hoy desde la basílica de Nuestra Señora del Buen Aire (Madonna Bonaria) de Cagliari, en Cerdeña, por todas las madres y por todos la población de Haití, el país más azotado por el paso del huracán 'Hanna'.

El Sumo Pontífice elevó una oración a la Virgen por todas las madres terrenas: "Aquellas que, junto al marido, educan a los hijos en un contexto familiar armonioso, y aquellas que, por tantos motivos, se encuentran solas afrontando tan ardua tarea. Que todas puedan realizar con dedicación y fidelidad su cotidiano servicio en la familia, en la Iglesia y en la sociedad".

Antes de proseguir con el Ángelus recordó "a las queridas poblaciones de Haití, duramente afectadas por el paso de tres huracanes. Rezo por las víctimas, lamentablemente tan numerosas, y por aquellos que han perdido la casa. Estoy cerca a toda la nación y hago un llamado para que a esta llegue lo más pronto posible la ayuda necesaria".

En sus palabras introductorias, el Santo Padre recordó que todo don recibido por la Madre María por parte de Dios, es un don que nos es dado también a cada uno de nosotros. "Siguiendo los pasos de los Papas que me han precedido, también yo he escogido el Santuario de Bonaria para realizar una visita pastoral que quiere abrazar en modo ideal a la totalidad de la Cerdeña", dijo el Papa tras recordar las visitas a Cerdeña de sus predecesores.

El Pontífice pidió también que "el patrimonio de los valores evangélicos sea transmitido íntegramente a las nuevas generaciones" y que "Cristo reine en las familias, en las comunidades y en los varios ámbitos de la sociedad".

Después hizo también un pedido a la Virgen María para que esta "proteja a cuantos más necesitan de su maternal intercesión: a los niños y jóvenes, a los ancianos y a las familias, a los enfermos y a todos aquellos que pasan por momentos de sufrimiento".

"Conscientes del importante rol que María tiene en la existencia de cada uno de nosotros, hoy cuales hijos devotos festejamos su nacimiento. Este evento constituye una etapa fundamental para la Familia de Nazaret, cuna de nuestra redención; un evento que tiene que ver con todos nosotros, porque todo don que Dios le concedió a la Madre, lo concedió pensando también en nosotros, sus hijos", continuó. Tras el rezo del Ángelus el Papa impartió su Bendición Apostólica.

MARÍA, MADRE, HIJA Y ESPOSA

Antes, durante la homilía de la Misa, recordó la importancia de la Virgen María, el fruto más hermoso del acto creador y redentor de Dios. "El espectáculo más hermoso que un pueblo puede ofrecer es sin lugar a duda el de la propia fe", fueron las palabras con las que el Papa inició su homilía. "Junto al estupendo paisaje de la naturaleza que nos rodea, vosotros me ofrecéis aquella ferviente devoción que nutrís por la Virgen Santísima. ¡Gracias por este hermoso testimonio!", dijo ante los miles de fieles congregados alrededor de la basílica.

Reflexionando sobre el Evangelio del día, el Santo Padre hizo notar que "el ser de María es totalmente relativo al de Cristo, en particular en su encarnación (...) la belleza del designio de Dios se manifiesta en como respetando lo humano lo fecunda desde su interior, haciendo brotar de la humilde Virgen de Nazaret el fruto más bello de su obra creadora y redentora".

Asimismo, se detuvo en la figura de San José, "su drama interior, su fe robusta y ejemplar rectitud. Tras sus pensamientos y sus deliberaciones está presente el amor por Dios y la decidida voluntad de obedecerlo". "¿Cómo no darnos cuenta que la turbación y por lo tanto la oración y la decisión de José se mueven por la estima y por el amor hacia su esposa prometida? La belleza de Dios y la belleza de María son inseparables para el corazón de José; sabe que entre ellas no hay contradicción; busca en Dios la respuesta y la encuentra en la luz de la Palabra y del Espíritu Santo", dijo.

HOMENAJE A CERDEÑA

Seguidamente, el Papa dirigió unas palabras a los sardos, recordando que "el cristianismo no llegó con las espadas de los conquistadores o por imposición extranjera sino que brotó gracias a la sangre de los mártires que donaron su vida como acto de amor hacia Dios y hacia los hombres. Cerdeña nunca fue tierra de herejías; su pueblo siempre manifestó filial fidelidad a Cristo y a la Sede de Pedro. Así es queridos amigos, no obstante todas las invasiones y dominaciones, la fe en Cristo permaneció en el alma de vuestras poblaciones como elemento constitutivo de vuestra misma identidad sarda".

Cerdeña, por su posición estratégica en el Mediterráneo fue ocupada por fenicios, cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos y árabes. La Corona de Aragón arrebató la isla a los árabes en el siglo XIII y fue colonizada por catalanes, pero a partir del siglo XVIII pasó a ser dominio de la casa de Saboya. De hecho, la basílica de Nuestra Señora del Buen Aire (Madonna Bonaria en italiano) de Cagliari fue construida 1704 por los padres mercedarios, orden establecida allí tras la conquista del rey Alfonso V de Aragón.

"Vuestra Isla queridos amigos de Cerdeña --prosiguió Benedicto XVI-- no podía tener otra protectora sino la Virgen María. Ella es la Madre, la Hija y la Esposa por excelencia. La Mamá que ama, protege, aconseja, consuela, da la vida para que esta nazca y perdure. La Hija que honora a su familia, siempre atenta a las necesidades de los hermanos y hermanas, solícita en hacer de su casa un lugar hermoso y acogedor. La Esposa capaz de amor fiel y paciente, de sacrificio y de esperanza".

"Que María os ayude a llevar a Cristo a las familias, pequeñas iglesias domésticas y células de la sociedad, hoy más que nunca necesitadas de confianza y apoyo tanto en el plano espiritual y el social. Os ayude a encontrar las oportunas estrategias pastorales para hacer que Cristo sea encontrado por los jóvenes, portadores por su naturaleza de una nueva fuerza, y sin embargo frecuentemente víctimas del nihilismo tan difundido, sedientos de verdad y de ideales. Os haga capaces de evangelizar el mundo del trabajo, de la economía, de la política, que necesita de una nueva generación de laicos cristianos comprometidos, capaces de buscar con competencia y rigor moral soluciones de desarrollo sostenible".

El Papa concluyó su homilía recordando que "María es puerto, refugio y protección para el pueblo sardo que tienen en sí la fuerza del roble. Pasan las tormentas y el roble resiste; asedian los incendios y esta brota nuevamente; sobrevive a la sequedad y vence una vez más".