4 de marzo de 2021
17 de enero de 2019

Yemen: Personas atrapadas por minas en el suroeste del país

  • Yemen: Personas atrapadas por minas en el suroeste del país
AGNES VARRAINE-LECA/MSF

   ADÉN, 17 Ene. (Por Agnes Varraine-Leca, del equipo de comunicación de MSF) -

A principios de 2018, los combates entre las fuerzas opositoras de Ansarulá, más conocidas como los huthis, y las leales al presidente Abdo Rabbu Mansur Hadi, respaldadas por la coalición internacional liderada por Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, se intensificaron a lo largo y ancho de la línea del frente entre Taiz y Hodeida.

Las tropas apoyadas por la coalición continuaron avanzando hacia el puerto estratégico de Hodeida, en el Mar Rojo, hasta que el 13 de junio lanzaron una gran ofensiva.   

En un intento por evitar este avance, los integrantes de Ansarulá enterraron miles de minas y dispositivos explosivos improvisados en carreteras y campos de la región. Las principales víctimas de estos ocultos peligros mortales son los civiles, muchos de los cuales han fallecido o han resultado heridos, quedando mutilados de por vida, tras pisar involuntariamente uno de estos artefactos.   

Médicos Sin Fronteras (MSF) abrió un hospital en la ciudad de Mocha, en la gobernación de Taiz, en agosto de 2018, donde sus equipos realizan cirugías de urgencia a personas con heridas por minas, una tercera parte de estas son menores. MSF insta a las autoridades y las organizaciones especializadas a que intensifiquen las operaciones desminado y se reduzca el número de muertes y heridas por artefactos explosivos en áreas civiles.

Hospital de MSF en Mocha, diciembre de 2018: una campana indica la llegada de heridos al hospital de campaña. Una camioneta con un lanzacohetes se detiene en seco y deja a cuatro pacientes frente a la sala de urgencias. Dos de ellos son niños cubiertos con vendajes aplicados apresuradamente; los otros dos ya han fallecido. Hace sólo unas horas estaban con sus familias en los campos de desplazados de Mawza, a unos 30 kilómetros de distancia, pero alguno de ellos pisó una mina.

   Al igual que ellos, Nasser, de 14 años, resultó herido cuando explotó una mina. Una cicatriz en su mano izquierda muestra dónde le amputaron el pulgar después de haber sido alcanzado por una bala hace algunos años. De pie sobre sus muletas por primera vez, trata de recuperar el equilibrio. Nasser pisó la mina el 7 de diciembre, mientras él, su tío y su primo vigilaban las ovejas de la familia en un campo en Mafraq al Mukha, en la gobernación de Taiz.

   Más tarde, ese mismo día, Nasser fue operado en el hospital quirúrgico de MSF a 50 kilómetros de distancia, en Mocha. Parte de su pierna derecha fue amputada por debajo de la rodilla. Sin un pulgar, se le hace difícil usar las muletas. El fisioterapeuta de MSF, Faroukh, lo ayuda a dar algunos pasos entre las 10 camas en una de las tres salas para pacientes internos. "El hueso quedó totalmente destrozado, así que no se pudo salvar nada", dice Faroukh.

   Desde el accidente, al padre de Nasser, Mohammed, le da miedo caminar por los campos que hay alrededor de Mafraq al Mukha. "Sabemos que hay minas enterradas por toda la ciudad, pero el problema es que no sabemos exactamente dónde", explica.

   Con solo unas pocas señales que indican la presencia de minas y algunas piedras pintadas de rojo que muestran por dónde es seguro caminar, todos los días se oye alguna explosión que indica que se ha activado otro dispositivo explosivo.

Foto: AGNES VARRAINE-LECA/MSF

EL SEMBRADO DE MINAS IMPIDE A LOS CAMPESINOS CULTIVAR

   Antes de la guerra, el área que hay entre Mocha y la línea del frente era una zona agrícola. Desde que comenzaron los combates, las ciudades y los pueblos cercanos a las zonas de combate, como Hays y Mafraq al Mukha, en los que MSF brinda apoyo a puestos médicos avanzados, han visto huir a muchos de sus habitantes. Los campos circundantes se han minado para evitar el avance de las tropas militares, lo que hace que sean imposibles de cultivar.

   A 45 minutos en coche de Mocha, el distrito de Mawza ha visto cómo su población se ha reducido a la mitad. "Las personas que viven aquí son castigadas, no una, sino dos veces. Las minas no solo hacen que sus hijos estén amenazados, sino que también les impiden cultivar sus campos. Han perdido su fuente de ingresos y la comida para sus familias", dice Claire Ha-Duong, coordinadora general de MSF en Yemen.

   Entre agosto y diciembre de 2018, los equipos de esta organización en Mocha admitieron y trataron a más de 150 personas heridas por minas, artefactos explosivos improvisados y artefactos explosivos sin detonar, un tercio de ellas eran niños que habían estado jugando en campos. Discapacitados de por vida, se enfrentan a un futuro incierto.

   Al crear generaciones de personas mutiladas, las minas tienen repercusiones de gran alcance, no solo para familias, sino para la sociedad en general, ya que es probable que sus víctimas sean más dependientes de otras personas al tiempo que se aíslan socialmente.

Foto: AGNES VARRAINE-LECA/MSF

UN RIESGO A LARGO PLAZO

   Miles y miles de dispositivos explosivos pondrán en peligro la vida de las personas en Yemen durante las próximas décadas. La organización Conflict Armament Research, con sede en Reino Unido, denunció en un informe reciente la producción a gran escala de minas y de artefactos explosivos improvisados por parte de Ansarulá así como el uso de minas antipersona, marinas y contra vehículos. Según el Yemen Executive Mine Action Centre, entre 2016 y 2018, el Ejército yemení retiró 300.000 minas.

   Gestionado casi exclusivamente por el Ejército, el desminado se está llevando a cabo en carreteras e infraestructuras estratégicas y abarcando mínimamente las áreas civiles. "Las organizaciones especializadas en desminado y las autoridades deben intensificar sus esfuerzos para limpiar de minas la región y reducir el número de víctimas", señala Claire Ha-Duong.

   Además de las áreas consideradas estratégicas por los militares que se han desminado, las zonas civiles deben limpiarse de minas y artefactos explosivos con urgencia. Y ese desminado debe darse no solo en los lugares donde viven las personas, sino también en las tierras agrícolas para que las personas puedan acceder a sus campos de manera segura.

Foto: AGNES VARRAINE-LECA/MSF

FALTA DE ACCESO A TRATAMIENTO MÉDICO

   No pasa un día sin que heridos de guerra como Alí y Omar lleguen al hospital de MSF en Mocha desde la línea del frente entre Taiz y Hodeida. Adén, donde MSF abrió un hospital especializado en traumatología en 2012, está a 450 kilómetros de Hodeida. Y aunque allí hay atención médica, la mayoría de los yemeníes no tiene dinero para pagar el tratamiento o el transporte para viajar hasta esa ciudad.

   El trayecto de Hodeida a Adén dura entre seis y ocho horas. El área entre las dos ciudades se ha convertido en un desierto médico para sus habitantes. El hospital de MSF en Mocha es la única instalación en la región con quirófano y capacidad para realizar cirugías.

   "La región costera entre Hodeida y Adén es rural y extremadamente pobre. Las personas no tienen acceso a tratamiento médico y nuestro hospital es el único lugar al que pueden ir cuando necesitan cirugía", explica Husni Abdalá, un enfermero de quirófano.

   "Son esencialmente pacientes con heridas de guerra. Algunos de ellos no logran llegar a Mocha a tiempo y mueren a causa de heridas que podrían haber sido tratadas. O son mujeres embarazadas que fallecen durante el parto debido a la falta de asistencia médica adecuada", precisa.

   "Los heridos de guerra a menudo llegan a Mocha muy tarde y muchos se encuentran en una situación grave. Contraen infecciones porque en la línea del frente no siempre se les puede estabilizar como se debe. Las minas causan heridas particularmente graves, por lo que vemos fracturas complejas que son difíciles de operar. Los pacientes a menudo tienen que someterse a amputaciones y después requieren meses y meses de rehabilitación", precisa Abdalá.

   Desde que MSF abrió su hospital en Mocha, su personal ha atendido más de 2.000 consultas en la sala de emergencias y ha realizado alrededor de 1.000 procedimientos quirúrgicos.

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