29 de noviembre de 2020
1 de abril de 2007

Zimbabue.- La Policía irrumpe en una discoteca exclusiva y detiene a decenas de adolescentes

HARARE, 1 Abr. (EP/AP) -

La Policía de Zimbabue irrumpió en la madrugada de hoy en la discoteca 'Glow' situada en Borrowdale, uno de los barrios pudientes de la capital, Harare, y detuvo a un centenar de adolescentes, según informaron hoy testigos presenciales. Los agentes golpearon con sus porras a los adolescentes, tanto blancos como negros, y les acusaron de consumo ilegal de alcohol. Algunos de los agentes no se identificaron, violando así la legislación vigente.

Varios de los jóvenes tuvieron que ser atendidos por encontrarse en estado de shock y al menos cien de ellos fueron trasladados a una temida comisaría del centro de la ciudad en dos autobuses policiales.

Estos incidentes tienen lugar después de que la Policía cerrara varios bares y cervecerías de las barriadas más pobres en una campaña de toque de queda oficioso que comenzó a imponerse el pasado 11 de marzo, cuando las fuerzas de seguridad disolvieron violentamente una marcha religiosa en el oeste de Harare. Después, varios líderes de la oposición, incluido Morgan Tsvangirai, fueron golpeados con extrema violencia por las fuerzas de seguridad.

Se trata de la primera aplicación de este toque de queda no oficioso en locales de clase alta frecuentados por la comunidad blanca. El Gobierno acusa con cierta frecuencia a la menguante comunidad blanca de respaldar a la oposición.

Se estima que en Zimbabue viven unos 30.000 blancos, un número mucho menor a los 270.000 que residían en el país cuando se independizó de Reino Unido en 1980.

Uno de los testigos presenciales, Keith Murray, de 20 años de edad, afirmó que unos 20 policías armados con fusiles automáticos y porras asaltaron el club y obligaron a los clientes a sentarse en la pista de baile y permanecer en silencio. Tres de ellos protestaron y se mantuvieron en pie, por lo que fueron golpeados. Muchos de los detenidos fueron chicas jóvenes blancas, puestas en libertad poco después del amanecer.

Los coches de los asistentes fueron registrados. Los jóvenes fueron tratados a empujones para colocarlos en fila y los fueron trasladando por la fuerza uno a uno a un recinto cerrado cercano. Uno de ellos, que intentó entrar a un autobús policial para ayudar a su novia, fue sacado y golpeado. Otra chica que pedía a sus amigos que llamasen a sus padres fue abofeteada por no permanecer en silencio, dijo Murray.

"Me disgusté mucho. Detener a nuestros hijos no es más que un modo más de obligarnos a irnos del país", declaró uno de los padres de los jóvenes, que pidió no ser identificado.