6 de abril de 2020
22 de julio de 2008

Capafons afirma que "ir al psiquiatra para que nos inhiba las emociones negativas no es el futuro de nuestra especie"

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

Durante el transcurso del curso "Emoción y Salud" de la Universidad de Verano de Adeje (Tenerife) dirigido por Juan Ignacio Capafons Bonet, catedrático del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de la Laguna, éste explicó por qué las emociones negativas no son necesariamente malas y cómo sí debe tratarse su perduración anormal en el tiempo y aseguró que tomar pastillas para combatir las emociones negativas no es ni el origen ni el futuro de la especie.

Según el catedrático de Psicología, existe un matrimonio indisoluble entre la salud y la emoción de manera que se establece una gran interacción entre ambas realidades sin olvidar el componente ambiental psicológico. "Hay que estudiar el hecho de cómo el enfermar, al margen de que tenga que ver con la emoción, se entrelaza luego con unas emociones que, en función de que sean positivas o negativas, contribuyen enormemente al desarrollo o curación de una enfermedad", dijo.

El psicólogo prosiguió refiriéndose a las enfermedades mal llamadas psicosomáticas y señaló que tienen que ver con el estrés cronificado. "El ser humano es un animal que responde que nace con un cerebro morfológicamente inacabado, que tiene un mecanismo muy bien elaborado de responder con emociones a los estímulos exteriores. Pero queda mucho por averiguar, tenemos una visión global en la que faltan los detalles, unir algunos eslabones".

Sobre la posibilidad de reconvertir las emociones negativas en positivas como suelen proponer muchos libros de autoayuda, el experto opinó que "no hay necesidad de hacerlo, sino hay que poner en su justa medida las emociones". Las emociones positivas y negativas están bien donde están "lo que hay que hacer es luchar por que no se vuelvan patologías, ahí entran los estudios de la psicopatología", planteó.

El psicólogo prosiguió diciendo que "no hay que tenerle miedo a la tristeza, pero cuando se convierte en abatimiento o desesperanza ya hay que ponerse alerta; tampoco a la ira, si no se convierte en crueldad, ni a la culpa cuando se vuelve miserabilidad y autodesprecio". "Tampoco hay que tenerle miedo al miedo, salvo cuando se convierte en fobia y empieza a minar el decurso vital. Otro tanto ocurre con las emociones positivas: la ternura es muy hermosa, pero cuando se vuelve sobreprotección ya no lo es tanto. La emoción debe comportar instantaneidad, no perdurabilidad. Cuando la emoción negativa la entiendes como un mecanismo adaptativo para tu maduración personal entonces estás en el camino correcto", subrayó.

SUPERMERCADOS DE FELICIDAD

Capafons parafraseó a un psiquiatra madrileño que declaró que "los servicios de salud mental de nuestros centros sanitarios son verdaderos supermercados de la felicidad". En este sentido remarcó que "no se puede ir al psiquiatra o al psicólogo y plantearle: quíteme la culpa, quíteme la tristeza, eso lleva a la persona a estar dopado de por vida, a estar 'endorfínico' todo el día, eso no es ni el origen ni el futuro de la especie. Hay que quitar aquello de las emociones que excede a la génesis normal de los impulsos, aquellos que lesiona nuestra integridad emocional".

En relación a las enfermedades desarrolladas por falta de regulación emocional, el profesor aclaró que el asma como problema respiratorio aporta un elemento de fisiología aprendida, pero si a lo fisiológico se le suma lo psicológico entonces ya tenemos un agravamiento grave del problema. El asma no tiene un componente psicológico en su origen, pero si en los efectos perversos que pueden llegar a producir sensaciones de minusvalía, por causa de las imposiciones mentales que nos ha instilado el capitalismo.