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  • 25 de agosto de 2008

    El Consorcio de Bomberos de Tenerife dice que no hay normativa específica para la protección de edificios patrimoniales

    SANTA CRUZ DE TENERIFE, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

    El jefe de prevención del Consorcio de Bomberos de Tenerife, Leocadio Bethencourt, ha reconocido que actualmente no existe normativa específica para la protección de edificios patrimoniales, "ni siquiera en el nuevo Código Técnico de la Edificación".

    Bethencourt explicó a Europa Press que casos como el de la Casa Amarilla en el Puerto de la Cruz o el Palacio de Salazar (ambos protegidos y en Tenerife) han demostrado "el fracaso total de sistema de protección", recordando que "la reconstrucción no devolverá los olores, ni el valor histórico de las edificaciones. Serán edificios nuevos".

    La situación en la que se encuentran parte de los inmuebles declarados como bien cultural conlleva además de singularidades en la construcción tales como "grandes patios, y balcones de tea", los "nuevos usos como por ejemplo la ubicación de bibliotecas, oficinas e incluso, restaurantes para los que no fueron construidos y no se han tomado medidas adecuadas para este fin", puntualizó el jefe de prevención.

    Otro de los asuntos que está por resolver son los accesos a los cascos históricos de los equipos de bomberos. "Ya de por sí estos lugares tienen calles estrechas, pero además añaden jardineras e incluso las pilonas que dificulta el paso de vehículos ante una llamada de emergencia", precisó este bombero, que recordó que además en las calles se suelen ubicar mesas y terrazas -- "fijadas al suelo en alguna ocasión"-- que entorpecen el paso de vehículos.

    A estos problemas, se añade, además, la falta de hidrantes o que carecen de agua, valoró, señalando que "la protección contra incendios debe de ir más allá de dichas exigencias reglamentarias, que siempre van de mínimos, y no tiene como finalidad principal salvar al edificio, sino garantizar la estabilidad estructural durante el tiempo necesarios para que los ocupantes puedan evacuarlo y los bomberos realizar su trabajo de extinción, así como evitar la propagación del incendio a otros colindantes, pero esto, precisamente, representa el fracaso de la seguridad contra incendios".

    Leocadio Bethencourt indicó que "los edificios patrimoniales y su contenido constituyen nuestro patrimonio y memoria histórica y resulta imprescindible introducir, por tanto, todas las medidas posibles en caminadas a elevar la protección contra incendio, hasta los niveles máximos, aprovechando la excelente tecnología y materiales que existen".

    El técnico se mostró rotundo subrayando de que "no se puede admitir una situación de riesgo más allá de donde se origina, ni tampoco podemos permitir la propagación de un incendio hasta la total destrucción del edificio y de su contenido, todo ello por falta de medios y procedimientos adecuados".

    Bethencourt ejemplificó sus palabras señalando, por ejemplo, las "terribles consecuencias" de un incidente en lugares como pueden ser los templos de la Virgen del Pino en el municipio grancanario de Teror o el de Candelaria, en Tenerife, si no se cuenta con las medidas adecuadas para evitar la propagación de un incendio. Consideró que "hay sentimientos y cosas que no volverán y que consternarían a la población".

    "La idea generalizadas de que la protección contra incendios se limita a extintores manuales y a bocas de incendios, y la otra, de que los medios de seguridad contra incendios son feos, constituye, por sí misma, además de desconocimiento, mayor peligro", concluyó el jefe de Prevención del consorcio tinerfeño.