21 de noviembre de 2019
1 de julio de 2014

Las diputadas canarias coinciden en que "queda camino" para lograr una igualdad "real y efectiva"

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

La mayoría de las diputadas del Parlamento de Canarias han contribuido a lograr la igualdad de género en los distintos ámbitos de la sociedad canaria, pero coinciden en que "queda camino por recorrer" para poder hablar de una igualdad "real y efectiva".

Así se desprende del libro 'Mujeres en el Parlamento de Canarias. Segunda Parte', que ha sido presentado esta mañana por su autora, Carmen Barreto, en un acto en el que ha estado acompañada por el presidente de la Cámara Legislativa, Antonio Castro, y por la directora del Instituto Canario de Igualdad, Elena Máñez.

En su intervención sobre el contenido del libro, Carmen Barreto explicó que pretende recopilar y dar a conocer la implicación de la mujer en el Parlamento de Canarias, motivo por el cual en el año 2009 publicó la primera parte de este libro.

Esta segunda parte, según la autora, engloba toda la actividad desarrollada por las diputadas durante la VI y VII Legislatura (de 2003 a 2011), y surge del mayor volumen de trabajo realizado por sus señorías debido al incremento del numero de parlamentarias y porque cada vez se ocupan de más áreas de la realidad canaria.

Además, el libro refleja su opinión acerca de la política. Así, la mayoría de las diputadas coincide en que decidieron entrar en política por el deseo de luchar contra las desigualdades sociales y lograr una sociedad más justa y equitativa.

Asimismo, están de acuerdo con que la dedicación a la política es puramente vocacional, de servicio público y de compromiso social, y nunca lo han considerado como una profesión. Es más, algunas aconsejan que las personas que quieran dedicarse a esta tarea tengan previamente su propia autonomía e independencia económica.

Por regla general, afirman que los principales problemas que afectan a la sociedad canaria son el desempleo, la desigualdad social, la pobreza, la lejanía insular o los efectos de la crisis económica, y todas coinciden en que, en su trayectoria política, han sentido la confianza y el apoyo de los electores para realizar su labor, pero algunas entienden que actualmente existe una lejanía entre los políticos y la ciudadanía.

Desde el 30 de mayo de 1983, día en el que se constituyó la I Legislatura, un total de 119 mujeres han ocupado un escaño en el Parlamento de Canarias, lo que supone un 21% de representación femenina hasta la actualidad, y fue a partir de la VI Legislatura cuando la presencia y participación de la mujer en la política canaria fue en aumento, evolución que se refleja en la designación de diputadas para formar parte de los órganos rectores de la Cámara, destaca Barreto.

Haciendo un repaso por el trabajo desarrollado por las diputadas, tradicionalmente han sido turismo, sanidad, servicios sociales, educación, justicia o industria, y en menor medida presupuestos, economía, sector primario, infraestructuras, desarrollo autonómico y medio ambiente, una situación que, según la autora del libro, ha empezado a cambiar a partir de la VI Legislatura, abarcando otras áreas de la realidad canaria.

"OBJETIVO, TESTIMONIAL Y REIVINDICATIVO"

Para Antonio Castro, "nos encontramos con un libro objetivo, en cuanto a su documentación; testimonial, porque recoge las declaraciones de protagonistas sobre su entrada en la política y su experiencia en la actividad diaria, y reivindicativo, porque a través de un millar de páginas late la denuncia de la ancestral discriminación que no se corresponde con el brillante papel femenino en nuestra historia contemporánea y su participación capital en la construcción del futuro común".

El propósito de este libro, según el presidente de la Cámara regional, "se inscribe en la suma de esfuerzos conducentes desde la segunda mitad del siglo XX a paliar una injusticia histórica, porque la democracia es un valor fundamental de los Estados que requiere de una participación y una representación igual de los ciudadanos de ambos sexos en la toma de decisiones".

Para establecer el equilibrio entre ambas representaciones, Castro consideró "imprescindible" equiparar las decisiones políticas a las condiciones sociales, de modo que no entren en conflicto, y añadió que pese a los "notables" avances conseguidos hasta ahora en este sentido, "es urgente consolidar la presencia femenina en las candidaturas e incrementar también su acceso a los cargos electivos".

GRANDES AVANCES DEL SIGLO XX

La directora del Instituto Canario de Igualdad, por su parte, resaltó que uno de los grandes avances del siglo XX fue la incorporación de las mujeres al espacio público, pero matizó que se trata de un avance "incompleto" y "todavía queda un largo camino por recorrer".

En este sentido, si en 2007 España ocupaba el puesto 10 según el índice global de igualdad de género que elabora el Fondo Económico Mundial, en 2013 ocupa el lugar número 30. "Por lo tanto, a pesar de los avances que se han venido produciendo, los riesgos de retroceso son evidentes, de ahí la importancia de las políticas de igualdad", señaló la directora.

En cuanto a la representación de la mujer en el ámbito político, Máñez apuntó que ha ido en aumento con la llegada de la democracia. Así, en el Parlamento de Canarias ha pasado del 1,66% en 1983 al 36% en 2011, con 27 diputadas, lo que representa el 45% de la Cámara; lo mismo ocurre en los cabildos insulares, donde se ha pasado de un 25,17% a un 40,76%, y en los ayuntamientos, que ha pasado del 18,29% en 1995 al 40,96% en 2011.

Sin embargo, resaltó la brecha de género que aún existe en las presidencias de los Cabildos, que es de un 71,43%, y en las alcaldías, que ha pasado de un 1,14 en 1983 a un 19,31% en 2011, lo que representa una brecha del 61%.

Elena Máñez admite que la integración de la mujer en los últimos años se ha desarrollado con mayor intensidad que nunca y es una cuestión de legitimidad democrática, de justicia y de derecho, pero aclara que no se podrá hablar de una igualdad real y de una democracia plena si las mujeres no están representadas al 50% en todos los ámbitos de la sociedad.

Para la directora del ICI, "la brecha de género no es un problema de mérito o capacidad. Las barreras son de otra índole: sociales y estructurales, y tienen que ver con el gran desequilibrio que todavía hay en el reparto de los tiempos y en las tareas de cuidados que dificulta la participación".

Por todo ello, consideró que las políticas de igualdad y las políticas correctoras y de responsabilidad individual y colectiva siguen siendo necesarias para "eliminar las brechas que todavía existen y para alcanzar la igualdad plena y efectiva".