26 de noviembre de 2020
9 de junio de 2006

Una vecina de Maspalomas responsabiliza al Ayuntamiento del atropello que sufrió su marido en un parque

SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA, 9 Jun. (EUROPA PRESS) -

El marido de Mari Carmen García Alonso fue atropellado el pasado 22 de mayo por un camión cisterna en pleno parque del Sur, cuando caminaba junto con un amigo por el interior del recinto sureño. Desde entonces permanece ingresado en la UCI del hospital de Meloneras en estado grave, asistido por las máquinas y sedado.

"Ha ido a peor, está luchando por salvar la vida porque aquí no son capaces de hacer cumplir la ley", asegura con impotencia esta vecina de San Fernando de Maspalomas, que ha decidido dejar la impotencia a un lado para denunciar los hechos y responsabilizar al Ayuntamiento de lo sucedido. "La culpa la tienen los representantes municipales porque han consentido que entren vehículos al parque a pesar de que está prohibido", explica Mari Carmen García.

Luego baja la cabeza, se frota las manos y arremete de nuevo contra los miembros del gobierno local, sin rabia pero con la acritud propia de la indignación del momento, a quienes acusa de "desidia" en el cumplimiento de sus obligaciones municipales. "Los usuarios del parque están hartos de denunciar la entrada de coches en el recinto", aclara García al tiempo que lamenta lo sucedido: "Esto se podía haber evitado porque ha ocurrido en un parque público al que la gente viene a pasear y los niños a jugar".

Sin embargo, cuatro días después de haberse producido el atropello, la propia afectada pudo comprobar cómo varias furgonetas continuaban accediendo al parque por la misma pista en la que resultó arrollado su marido, después de que lo envistiera una cuba de agua que se dirigía marcha atrás a una cafetería situada dentro del parque. "Perdí los nervios y me fui contra una de ellas", confiesa García, que sigue sin comprender por qué el Ayuntamiento ha tardado más de quince días en reaccionar.

Se trata de una puerta que ahora está sellada con bolardos de plástico, aunque en su momento alguien decidió habilitarla como una entrada de servicio, tal y como demuestra el cemento que se ha colocado para rebajar el bordillo de la acera y facilitar el acceso a los vehículos, a pesar del cartel de prohibido el paso y de estar ubicada en la antigua carretera general, en plena parada de guaguas. "Hasta no hace mucho algunos seguían utilizando los alrededores de la cafetería como si fueran un garaje privado", puntualiza Mari Carmen García.