24 de marzo de 2019
16 de mayo de 2010

Los ciudadanos riojanos han duplicado en seis años el reciclado de medicamentos

LOGROÑO, 16 May. (EUROPA PRESS) -

El reciclado de medicamentos es uno de los hábitos medioambientales y sanitarios más extendidos en los hogares riojanos. En concreto, durante el pasado año, se reciclaron a través de los 154 Puntos 'SIGRE' de las farmacias de La Rioja una media mensual de 5,64 kilos de envases y restos de medicamentos por cada 1.000 habitantes.

La cifra alcanzada el pasado año contrasta con los 2,76 kilos de envases y restos de medicamentos que mensualmente se recogieron por cada 1.000 habitantes en La Rioja el año 2003, primer ejercicio completo en que funcionó la recogida selectiva de estos residuos en la Comunidad.

Esto supone que el reciclado de medicamentos procedentes de los hogares riojanos se ha duplicado en los últimos seis años.

EL CIUDADANO Y EL RECICLADO DE MEDICAMENTOS

Según un estudio de opinión realizado por 'SIGRE' Medicamento y Medio Ambiente, los ciudadanos están cada vez más concienciados de la necesidad de reciclar correctamente los restos de medicamentos y sus envases, ya que el 86 por ciento considera que tirar estos residuos a la basura o por el desagüe puede entrañar algún riesgo para el medio ambiente y, por tanto, requieren de un tratamiento medioambiental específico.

Gracias a la iniciativa de la industria farmacéutica, que impulsó la puesta en marcha de la recogida selectiva de estos residuos, 'SIGRE' se hace cargo de los restos de medicamentos no consumidos o caducados procedentes de los hogares de La Rioja para darles un tratamiento medioambiental adecuado.

Los encuestados coinciden en que hay tres momentos clave para el reciclado de los medicamentos. La primera de ellas, cuando se hace la revisión del botiquín doméstico y se retiran los medicamentos caducados o que presentan un mal estado de conservación, los que ya no se necesitan y los que ya no se recuerda para qué fueron prescritos.

La segunda, cuando se acaba un medicamento y hay que ir a la farmacia a adquirir uno nuevo, que se aprovecha para llevar el envases vacío. Y la tercera, cuando se finaliza un tratamiento y se depositan en el Punto 'SIGRE' los envases vacíos o los envases con los restos de medicación que hayan podido sobrar, evitando así una posterior automedicación inadecuada.

En este sentido, el estudio revela que el 52 por ciento de los ciudadanos si le sobran algunas dosis de un medicamento al finalizar el tratamiento de una enfermedad ocasional, guarda estos restos en el botiquín doméstico. Sin embargo, el 73 por ciento de ellos considera que volver a tomar esos medicamentos por su cuesta, posteriormente y sin previa consulta a un profesional sanitario, puede entrañar algún riesgo para su salud.

Por otro lado, gracias a la colaboración de los farmacéuticos y al asesoramiento que ofrecen al ciudadano sobre la correcta forma de reciclar estos residuos, los encuestados afirman que la farmacia continúa siendo el lugar idóneo para la ubicación de los Puntos 'SIGRE', entre otras razones, por su confianza en estos profesionales sanitarios y su cercanía al domicilio.

Según declaraciones del director general de 'SIGRE', Juan Carlos Mampaso, "la sociedad es cada día más consciente de la necesidad de mantener una actitud responsable para mantener y, si es posible, mejorar la calidad de vida de la que actualmente podemos disfrutar".

"La gran acogida y receptividad mostrada por el ciudadano cuando hablamos del reciclado de los medicamentos es especialmente eficaz para lograr su uso responsable, objetivo en el que están comprometidas las autoridades sanitarias y medioambientales, los profesionales sanitarios y todo el sector farmacéutico".

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL RECICLADO DE LOS RESIDUOS DEL HOGAR

Según este mismo estudio, la mayor parte de la población española, concretamente un 86 por ciento, manifiesta que los efectos del cambio climático ya se están notando en nuestro país.

La alteración de las temperaturas, la variación de las precipitaciones medias o la pérdida de ecosistemas, son algunos de los efectos que más se perciben.

Ante estos graves problemas de carácter medioambiental derivados de los efectos del cambio climático, que tienen también connotaciones sociales y económicas, la actitud de la población es sumamente proactiva y positiva.

El 88 por ciento de los encuestados considera que a nivel personal y desde el propio hogar se puede luchar contra el cambio climático de forma útil y solidaria con pequeñas acciones y que la solución a este problema no reside sólo en las decisiones que adopten los gobiernos, o las iniciativas y acciones que emprendan o se les impongan a las industrias o las grandes empresas.

Entre las acciones individuales o familiares que se pueden realizar, ocho de cada diez ciudadanos están de acuerdo con que reciclando los residuos que se generan en el hogar, además de colaborar en la conservación y protección del medio ambiente, se reducen los efectos del cambio climático.