26 de enero de 2020
  • Sábado, 25 de Enero
  • 6 de diciembre de 2019

    Los 630 vocales vecinos dan voz a los barrios: "Llegamos donde no llegan los concejales"

    MADRID, 6 Dic. (EUROPA PRESS) -

    "Son unos currantes que hacen una labor heroica", "la piel del Ayuntamiento", "los ojos y los oídos de los ediles", "los que mejor conocen todo lo que sucede en los distritos y los que detectan antes sus problemas": son declaraciones de concejales del Ayuntamiento de Madrid en las últimas semanas, desde la vicealcaldesa, Begoña Villacís (Cs), hasta Nacho Murgui (Más Madrid), quienes ponen en su justo valor el trabajo de los 630 vocales vecinos, una figura no demasiado conocida aunque esencial para la política municipal.

    "Llegamos donde no llegan (los ediles), a lo más profundo de los barrios, donde difícilmente puede hacerlo un puñado de concejales desde el Palacio de Cibeles", defiende Natalia Cera (41 años), vocal vecina socialista en Chamartín, que compagina la labor vecinal con su trabajo en una asesoría jurídica.

    Héctor Criado (38 años) se ha estrenado como vocal vecino del PSOE por Villaverde. Este ingeniero industrial tiene claro que "no es sólo ir al pleno una vez al mes sino dedicarle gran parte de tu tiempo libre para patearte el distrito". ¿Que hay una plaga de chinches en el barrio? Ellos son los primeros en enterarse porque son "la primera línea de fuego para problemas muy concretos que no suelen salir en los medios".

    "Es importante venir de fuera. Quiero ser una vecina, quiero seguir siendo una buena vecina haciendo política", sostiene María Jesús Luna (43 años), vocal vecina de Más Madrid en Retiro. Hace unos años esta trabajadora en un laboratorio farmacéutico comenzó a participar activamente en política con Ahora Madrid. Con su experiencia en la legislatura pasada no duda de que ella y sus compañeros llevan "la realidad a la política", lejos de la grandiosidad del Palacio de Cibeles o de los asuntos 'mainstream' que tienen espacio en la prensa.

    "Nos conocen en el barrio porque nos ven todos los días, nos ven en Twitter, en Facebook, en mesas informativas en las calles cada mes. Nos dicen 'mira, ya están los del tenderete'", bromea Álvaro Vidal (29 años), vocal vecino socialista en Usera, quien vuelve a repetir experiencia en esta legislatura.

    Las primeras críticas en torno a esta figura vinieron de UPyD hace dos mandatos, cuando propusieron reducir su número para ahorrar dinero a las arcas. Después llegó Cs, que arrancó la pasada legislatura con críticas tanto al número como a las partidas económicas pero la experiencia les hizo cambiar de opinión. Ahora los 'naranja', al cargo del área de Participación Ciudadana, defienden esta figura sin fisuras.

    Así, la vicealcaldesa, Begoña Villacís, recordó que ellos también eran nuevos en la vida municipal hace cuatro años y no estaban familiarizados con esta figura para después descubrir "cuánto trabajan", por lo que confían en que Vox acabe cambiando su postura a medida que avance la legislatura.

    ENTRE "CHIRINGUITOS" Y TÁSER

    En los últimos meses, con la llegada de Vox al Ayuntamiento, las críticas a esta figura de participación y empoderamiento ciudadano se han hecho más frecuentes. Para los de Ortega Smih, los vocales vecinos no son más que un 'chiringuito' para "colocar a amigos y afines" --aunque esta formación también cuenta con ellos, dos por distrito, un número directamente vinculado a la representación en Cibeles-- y han llegado a proponer que se destinara esta partida económica a la compra de pistolas táser. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, precisó que la partida destinada a vocales vecinos "no alcanza el 0,1 por ciento del gasto total del Ayuntamiento".

    "Ustedes quieren más pistolas y menos vecinos", recriminaba el concejal de Más Madrid Nacho Murgui, quien defiende que "sin estas figuras de participación ciudadana, la función de las Juntas no sería realizable". "Son su esencia", ha descrito el concejal, quien también recordaba que los vocales vecinos no son un 'invento' de la izquierda sino que fue una figura creada durante el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón (PP) para dar voz a las preocupaciones vecinales como si fueran unos concejales más, sin acta pero con un conocimiento más milimétrico de la realidad de los barrios.

    Y no es una tarea fácil porque la mayoría de los distritos de Madrid tienen más población que algunas capitales de provincia y, por lo tanto, más problemas a solucionar. Barcelona tiene una figura similar, los consellers de districte.

    Vocales vecinos como María Jesús Luna (Más Madrid) recomienda a sus homólogos en Vox "que cambien el chip" y "que no se dejen engañar por falsos lemas". En la misma línea va Alberto Comeche (41 años, empleado en una entidad bancaria), que se estrena por Más Madrid en Usera. Lo hace después de que en la legislatura pasada tuiteara una queja que afectaba a su barrio, Orcasitas, cuando dos vocales vecinos se pusieron en contacto con él, quedaron un sábado y se enroló para conseguir "que las cosas mejoren" siendo el portavoz de sus vecinos.

    Comeche le manda un mensaje a los vocales vecinos de Vox. "Si esta figura no les gusta, no les cuadra, pueden renunciar" y, tirando de ironía, les propone "donar la asignación económica a la compra de táser".

    "Vox no está en contra de la figura de los vocales vecinos", dice José Manuel Cortés (27 años, graduado en Sociología y opositando para ser policía), a pesar de que los concejales de este grupo sí que han criticado que no sea más que "otro chiringuito". Aclara que la formación en la que milita "pide que no se derroche dinero" y que el número es excesivo, por lo que planteaban pasar de los 30 actuales a 15.

    Cree este vocal vecino de Vox en Puente de Vallecas que hay muchas "etiquetas absurdas" en torno al partido y un ejemplo de eso es que, a pesar de lo que se diga, él no ha sentido discriminación alguna en la formación por ser gitano.

    Ahora trabajará en la Junta estando "con los vecinos del barrio de tú a tú, en algo muy cercano a los ciudadanos y sin estar a la independencia de Cataluña o en ser justicieros sociales". Sus palabras las apoya su compañera en Chamberí Mencía Teresa González (22 años, estudiante de último curso de Derecho), que decidió dar el salto, pasar de las opiniones a los hechos, y con el argumento de que "hay que ser valiente si eres de Vox".

    Para poder ser vocal vecino se tiene que ser mayor de edad, estar inscrito en el censo electoral, no tener deudas con el Ayuntamiento (aplicable a las multas de tráfico impagadas, por ejemplo) o ser contratista con esta Administración. Tampoco pueden serlo los abogados o procuradores en procedimientos judiciales en los que esté implicada su Junta Municipal.

    Tanto en Más Madrid como en el PSOE y Cs los vocales vecinos se eligen por primarias. Reciben dietas por su trabajo, a razón de 550 euros al mes para los vocales vecinos rasos y los aproximadamente 950 en el caso de los portavoces.

    En esta legislatura se ha aprobado elevar de 25 a 30 vocales vecinos para cumplir con la proporcionalidad, un cambio que contó con el apoyo en el Pleno de Cibeles de PP, Cs, Más Madrid y PSOE y el rechazo de Vox. De este modo, a Más Madrid le corresponden 10 por Junta, al PP 8, a Cs 6, 4 al PSOE y 2 a Vox. El edil de esta formación Pedro Fernández llegó a declarar que "es un acuerdo para repartirse el dinero de los madrileños entre la derechita cobarde, la veleta naranja y la izquierda sectaria".

    Nacho Murgui ha contestado a Vox que los vocales vecinos de Más Madrid han demostrado ya en el primer Pleno de la legislatura su utilidad, trabajo y compromiso, "no así otros partidos que han puesto en duda su utilidad y que han hecho el ridículo en las primeras sesiones porque no tenían nada preparado". Se refiere a que los vocales del grupo liderado por Javier Ortega Smith se limitaron a leer en los plenos de constitución una intervención idéntica e incluso hubo casos de confusión en el nombre del distrito.