26 de febrero de 2021
9 de septiembre de 2014

Botella se apea de la carrera electoral tras un mandato como alcaldesa con luces y sombras

Botella se apea de la carrera electoral tras un mandato como alcaldesa con luces y sombras
AYUNTAMIENTO DE MADRID/ EUROPA PRESS

MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

La regidora de Madrid, Ana Botella, ha sacado su nombre de la terna de candidatos a la Alcaldía tras once años de vida municipal y un mandato al frente del Palacio de Cibeles donde sus éxitos, sobre todo en la gestión económica, se han visto ensombrecidos por el caso Madrid Arena, que dejó tras de sí cinco muertes, y la caída de ramas, saldadas con dos fallecimientos en tres meses.

Pasaban dos minutos de las 17 horas cuando la primera edil daba a conocer su decisión de dar "por cerrada una etapa" muy importante de su vida aunque sin desvelar los motivos que le han llevado a dar el paso, que dio a conocer al presidente de su partido, Mariano Rajoy, días atrás.

La coincidencia con el día en que su equipo ha tenido que comparecer para explicar la situación del arbolado a raíz de que ayer se produjera la segunda muerte de un vecino, tras recibir el impacto de una rama, ha sido una mera casualidad, pues hace tiempo que el martes 9 estaba marcado en la agenda como el día.

Botella ha asegurado que deja la carrera por la candidatura sintiendo que ha hecho los deberes, a pesar de que no siempre se ha sentido reconocida. Así lo confesaba en una entrevista a Europa Press, en la que exponía que no esperaba que la aplaudieran pero sí esperaba que, al menos, "se ponga encima de la mesa" lo que ha hecho desde que llegó a la Alcaldía en enero de 2013, con la salida de Alberto Ruiz-Gallardón con destino al Ministerio de Justicia.

POLÍTICA DE CONTENCIÓN DEL GASTO

Su política de contención del gasto ha sido aplaudida por muchos al traer consigo la reducción de 500 millones de euros en costes de funcionamiento, lo que ha permitido, según explicó, sostener el gasto social de 450 millones de euros con el que se atienden a 700.000 personas y permitir la 'micropolítica' que cambian la cara de la ciudad. Todo ello sin olvidar la disminución del plazo de pago a proveedores a 17 días y que al final de este año 2014 se habrán pagado 3.000 millones de euros de deuda.

También el bolsillo de los madrileños se ha visto beneficiado por algunas de las decisiones capitaneadas por Botella, como la eliminación de los parquímetros en los cascos históricos externos a la M-30 o la eliminación desde 2015 de la Tasa de Basuras. El próximo ejercicio también será el año de la recuperación de las ayudas sociales de los funcionarios y el de la primera oferta pública de empleo desde la crisis.

ECONOMÍA FAMILIAR PARA EL PALACIO DE CIBELES

Todo ello ha sido posible gracias a lo que se ha convertido casi en un mantra para Ana Botella y una frase que repite hasta la saciedad: "No se puede gastar más de lo que se ingresa". Y es que la alcaldesa siempre ha hecho gala de aplicar en Cibeles las técnicas de economía familiar que ha mamado como la mayor de trece hermanos.

Respaldo y rechazo a partes iguales ha tenido la gestión de Botella desde que llegó al Ayuntamiento como edil en 2003, cuando se le acusó de hacerse un hueco en la vida municipal gracias a la mano de su marido, el expresidente José María Aznar.

Sin embargo, los peores momentos de su mandato empezaron en noviembre de 2012, con la muerte de cinco chicas en la tragedia del Madrid Arena. Consciente de que se había utilizado la tragedia de manera política contra ella, los sucesos de la noche de Halloween pusieran patas arriba a un Gobierno municipal en el que se fue sucediendo un goteo de dimisiones, empezando por la del concejal Pedro Calvo hasta la última, la del que fuera inspector jefe de Madrid, Emilio Monteagudo.

La huelga de basuras, que sacó a relucir la peor cara de la ciudad, fue otro de los hitos que posiblemente más hayan pesado en la cabeza de la alcaldesa para adoptar la decisión hoy conocida.

Los contratos integrales fueron el origen del malestar de los empleados, que se hizo patente con trece días de huelga en la recogida de basuras, los mismos contratos que ahora señala la oposición como culpables del deficiente mantenimiento del arbolado. La caída de dos ramas con una diferencia de tres meses y con resultados mortales han podido ser la puntilla para las aspiraciones de Botella a repetir al frente del Palacio de Cibeles.