28 de marzo de 2020
24 de marzo de 2014

La cola para acceder a la capilla ardiente aumenta a dos kilómetros, con casi tres horas de espera

MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -

La cola de personas que aguardan para entrar en el Congreso de los Diputados para visitar la capilla ardiente del expresidente Adolfo Suárez ha aumentado a dos kilómetros de longitud haciendo eses en calles de los alrededores de la sede parlamentaria, a la que se puede acceder con una espera media de tres horas.

La hilera de personas comienza en la boca del metro de Sevilla, y baja por la calle Alcalá hasta la esquina de Cibeles y el Banco de España, donde vuelve a subir hasta Cedaceros. Ahí vuelva a torcer hacia la calle de Los Madrazo.

Baja toda esta calle y sale al Paseo del Prado, pasando por el Museo Thyssen. Una vez allí, gira en la esquina con la Carrera de San Jerónimo recorriendo la parte de ésta que transcurre hasta la entrada principal del Congreso, por donde los ciudadanos acceden a la capilla ardiente.

La cola avanza razonablemente rápido, y ya son miles las personas que desde las diez de la mañana han entrado en la capilla ardiente del primer presidente de la democracia, instalada en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara Baja.

NO PARA DE LLEGAR GENTE

No obstante, dada la afluencia masiva de personas, la espera para poder acceder al Palacio de la Carrera de San Jerónimo se sitúa ya cerca de las tres horas, si bien eso no está frenando a los ciudadanos, que siguen llegando a las inmediaciones del Congreso para poder dar su último adiós a Suárez, tras el que abandonan la institución por la salida que da a la calle Fernanflor.

Al igual que esta mañana, los ciudadanos, entre los que predominan personas de mediana edad, están soportando estoicamente el viento frío y la lluvia que este lunes ha vuelto a hacer acto de presencia en la capital madrileña, lo que ha hecho que muchos de los bares y cafeterías ubicados en las calles por las que atraviesa la cola estén más concurridos de lo habitual.

Quienes también ha aprovechado para hacer negocio son varias floristas que, casi desde que ha comenzado a formarse la cola, han instalado pequeños tenderetes en los que venden claveles al precio de un euro la unidad.