22 de octubre de 2020
20 de diciembre de 2010

El 'cura de los gitanos' lamenta que "luchas políticas" impidan combatir la "angustiosa situación" en la Cañada

MADRID, 20 Dic. (EUROPA PRESS) -

El sacerdote de la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada, que se asienta en el poblado chabolista de El Gallinero, Agustín Rodríguez, ha denunciado este lunes "la situación patética e indecente" con la que se trata el problema de la Cañada Real desde el punto de vista político y que, a su juicio, impide actuar contra la "angustiosa situación" en la que viven los empobrecidos y drogadictos en la vía pecuaria.

"Las luchas políticas están impidiendo actuaciones. Los ciudadanos les piden que sean capaces de solucionar esto. Ustedes son quienes tienen que tomar las decisiones. Hagan lo que mejor consideren, pero háganlo ya porque la situación de la zona de Valdemingómez es indecente y urgente", ha exhortado a los representantes políticos el conocido como 'cura de los gitanos' del Gallinero durante su intervención en la Comisión de Medio Ambiente celebrada hoy en la Asamblea de Madrid y centrada en el aspecto social de la problemática de la Cañada Real.

El sacerdote ha resumido en seis los grupos de personas que viven en los 14 kilómetros de la vía pecuaria. El primero está compuesto por los "atrapados", que engloba las personas que se ubicaron en la calle Francisco Álvarez y que sufren una gran presión por los clanes de la droga. "Son generalmente personas mayores. Quieren salir de allí porque no tienen servicios. Hay que sacarlos de allí", ha apuntado.

A continuación están los especuladores, es decir, los ciudadanos que no viven en la Cañada pero llegaron hasta ese lugar para ocupar una finca "a la espera de una resolución que favorezcan sus intereses". "Esa gente debería marcharse con una mano delante y otra detrás", ha subrayado el padre Agustín. Luego están las personas que se instalaron allí y que no tienen ningún afán especulativo; y los empobrecidos, que engloba a toda las personas que viven en poblados de la Cañada "en situación angustiosa".

Por último, se encontrarían los traficantes y delincuente y en el sexto grupo los drogodependientes. El párroco de la iglesia de Santo Domingo de la Calzada, ubicada en el Gallinero, cifra en un centenar de toxicómanos los que viven en la zona de manera permanente en tiendas de campaña, a los que hay que sumar las decenas de personas que cada día se desplazan en coche o 'cundas' al lugar para comprar la droga.

"Su situación está muy deteriorada. No tienen lugar donde encontrar agua ni hacer sus necesidades, por lo que los alrededores de la parroquia se han convertido en una gigantesca letrina. Sería preciso desplazar el lugar del consumo a otras zonas que no interfieran con los niños que allí tratamos, y poner en marcha una sala de venopunción para tratar a los más necesitados", ha reclamado.

UN COMISARIADO QUE COORDINE ACTUACIONES

Para solucionar el problema integral de la Cañada Real el padre Agustín ha solicitado la creación de un comisariado que coordine todas las intervenciones (sociales, sanitarias, urbanísticas y de seguridad) de todas las Administraciones.

"No me puedo creer que no se solucionen ya situaciones como por ejemplo poner una marquesina para que se refugien de la lluvia los niños mientras esperan el autobús. Me borro de este país si no se arregla", apuntó Rodríguez.

En este mismo sentido, solicitó actuaciones encaminadas a asfaltar carreteras y arreglar caminos para poder acceder a muchos sectores de la Cañada, la colocación de aceras por las que caminar para ir a coger el autobús y para que los servicios sanitarios y el transporte público puedan llegar a todos sus habitantes. "El niño que todos los días tiene que andar un kilómetro para acudir al autobús escolar, además de un mérito porque decide ir a clase, es un héroe", ha remachado el sacerdote.

Por último, ha instado a la Policía Nacional a que evite que los niños sean testigos de situaciones de violencia, en referencia a las redadas contra la venta de drogas o el robo de cable de cobre que últimamente se acometen en la vía pecuaria. "Cuando se blinda la Cañada para una operación policial, si se hace a las 8,30 horas en vez de a las 8 se evita que estén presentes más de 60 niños", ha asegurado.