21 de octubre de 2019
22 de julio de 2019

Dos exalumnos del Colegio Alemán recogen firmas para paralizar definitivamente el derribo y declararlo BIC

Dos exalumnos del Colegio Alemán recogen firmas para paralizar definitivamente el derribo y declararlo BIC
Una grua en el patio del Colegio Alemán de Madrid, tras la suspensión cautelar por orden judicial del derribo del centro.EDUARDO PARRA - EUROPA PRESS

MADRID, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -

Dos exalumnos del Colegio Alemán han lanzado una campaña de recogida de firmas para la paralización definitiva del derribo de las antiguas instalaciones de centro, en la Calle Concha Espina, y un trámite 'express' para que sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 26 de Madrid
decretó la suspensión de los trabajos de la demolición el pasado viernes, al aceptar la petición de la Asociación Española del Desarrollo Ecológico Sostenible, que pedía protegerlo por su "marcado sentido histórico" del inmueble.

Según han argumentado en su petición en la plataforma 'change.org', este inmueble es heredero de la 'Bauhaus', una corriente arquitectónica nacida a principios del siglo XX, y que su desprotección constituye un "agravio comparativo" frente a edificios de la misma zona.

"Walter Gropius, uno de los padres de la arquitectura moderna, seguro que estaba orgulloso de que la idea del funcionalismo y racionalismo que predicó con la Bauhaus inspirase un centro educativo así en España", expone la petición en la plataforma 'change.org', iniciada por el arquitecto Luis Burred y la periodista María Torrens.

Así, los promotores de esta iniciativa han explicado que no quieren que "un error semejante a la destrucción de la Pagoda de Fisac" o la demolición de la casa Guzmán de Alejandro de la Sota.

"La protección de esta joya arquitectónica es pura coherencia con su inclusión dentro de la zona protegida de los Altos del Hipódromo. No solo eso, el antiguo Colegio Alemán define la historia de la ciudad de Madrid y enriquece su arquitectura con una construcción ejemplar del Movimiento Moderno", ha afirmado Burred.

La petición prosigue calificando el antiguo Colegio Alemán como "referente de la arquitectura escolar" en la capital y destaca su trazado en zigzag, la vidriera de su salón de actos y su "inteligente distribución" espacial en la parcela.

Burred y Torrens han reprochado la desprotección del inmueble frente a otros edificios cercanos como el Colegio Maravillas, que tiene protección estructural, o los emplazados en los números 63 y 65, que cuentan con protección parcial y ambiental.

LA DEMOLICIÓN DEL ANTIGUO CENTRO

La demolición del antiguo Colegio Alemán, ubicado en la calle Concha Espina, comenzó la hace dos semanas, según hizo público Asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio, cuya presidenta, Amparo Berlinches, criticó al entender que se desprecia "sistemáticamente la ciudad y su arquitectura".

En los años treinta, el colegio alemán se encontraba en la esquina de la calle Zurbarán con Fortuny, sede del actual Instituto Goethe.

En 1940 las instalaciones ya eran insuficientes para albergar a los 931 alumnos, por lo que en 1959 se colocó la primera piedra del centro en la calle Concha Espina.

El colegio fue diseñado por los arquitectos Alois Giefer y Hermann Mäckler bajo la supervisión de Willi Schoebel Ungría.

En 2015 cambió su ubicación y se trasladó a Montecarmelo con una nueva sede que se convirtió en la edificación civil más grande de Alemania en el extranjero.

Actualmente los propietarios del edificio es la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que querría extender a esta parcela las actividades del Hospital de San Rafael.

Berlinches explicó, en declaraciones a Europa Press, que este edificio se incluía reseñado en la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid y que "el decano anterior dijo que cuando se fuera a tirar un edificio incluido en esta, se daría un tratamiento especial y se procuraría que no se hiciese".

Así, desgranó que querían mantener el "valor estructural" del edificio, por lo que se "podría haber reestructurado los interiores".

Berlinches añadió que querían preservar las "decoraciones importantes" como las vidrieras de la capilla del colegio.

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