26 de abril de 2019
  • Jueves, 25 de Abril
  • 13 de junio de 2010

    Un estudio plantea renovar el mercado de los Mostenses con una piscina, cine al aire libre y zonas deportivas

    MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

    El estudio Espegel-Fisac ha presentado su propuesta para el nuevo Mercado de los Mostenses, decimonónico vecino de la Gran Vía madrileña, en una actuación enmarcada en el Plan de Innovación y Transformación de los Mercados Municipales de la capital, con la inclusión de una piscina, una biblioteca, un cine al aire libre o zonas deportivas, entre otros equipamientos.

    Y es que el estudio señala que con las nuevas formas de comercio los viejos mercados, construidos en el siglo XIX para evitar la insalubridad de los mercados al aire libre, se han ido quedando obsoletos, y en los últimos años se están transformando para asegurar su subsistencia.

    Así se ha hecho ya en el de San Miguel, donde el elemento clave ha sido su especialización como lugar de degustación de exquisiteces gastronómicas, mientras que el de Barceló o el de la Cebada se han demolido para convertirlos en otras dotaciones.

    En esta línea se sitúa también el Mercado de los Mostenses, obra de Manuel Calvo Pereira, y gemelo al de la Cebada, aunque algo más pequeño, inaugurados ambos en 1875. Tomando el nombre del antiguo Convento de los mostratenses, conocidos en España como mostenses de San Norberto, en cuyo solar se levantó originalmente, el edificio fue derribado en 1925 para construir la Gran Vía, levantándose de nuevo, esta vez con ladrillo, en un solar más al norte, su ubicación actual.

    Ahora, el equipo dirigido por Carmen Espegel y Concha Fisac ha diseñado para el solar una gran plaza con un edificio de volúmenes apilados que alcanza once plantas de altura (48 metros). Así, proyectan sustituir el actual Mercado de los Mostenses para dar lugar a un espacio público heterogéneo con contenidos dotacionales diversos que satisfagan las actuales demandas ciudadanas, tanto de los residentes en el orden local como de usuarios a nivel urbano.

    Además de los 2.492 metros cuadrados del mercado tradicional, el proyecto incluirá también una zona para medianas superficies, zonas deportivas, biblioteca, guardería, un gran parque-cubierta, oficinas, un cine al aire libre, un restaurante, escuela de hostelería, mirador y cuatro plantas de aparcamientos subterráneos.

    Sus arquitectos quieren así "cicatrizar la fractura que se abre entre los dos mundos que todavía permanecen inconexos". Por un lado, se apuesta por establecer un diálogo con la ciudad de escala menuda, ofreciendo con el mercado un frente proporcionado, de altura reducida "y con elementos fragmentados que dialogan bien con el tejido residencial". Del otro, se establece un nuevo diálogo a mayor distancia y altura, "buscando el cielo de la ciudad y una mirada, respetuosa y atenta, por encima de las cubiertas".