19 de enero de 2021
23 de noviembre de 2020

La madre y su hija que iban a ser juzgadas por no respetar el perímetro de la casa de Iglesias logran aplazar el juicio

La madre y su hija que iban a ser juzgadas por no respetar el perímetro de la casa de Iglesias logran aplazar el juicio
Pablo Iglesias e Irene Montero. - EUROPA PRESS - ARCHIVO

MADRID, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Juzgado de lo Penal número 17 de Madrid ha aplazado el juicio que tenía previsto celebrar mañana contra una madre y a su hija por no respetar el perímetro de seguridad que la Guardia Civil había colocado entorno a la vivienda de Galapagar donde residen el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y la ministra de Igualdad, Irene Montero.

Fuentes jurídicas han señalado a Europa Press que el aplazamiento se produce después de que las acusadas hayan cambiado a última hora su abogado, lo que obliga al juzgado a retrasar la vista oral. Todavía no se ha señalado la fecha del nuevo juicio, según han apuntado las mismas fuentes.

La Fiscalía imputa a la madre un delito de desobediencia y a la hija un delito de atentado contra agentes de la autoridad y otro leve de maltrato de obra. Se solicita un año de prisión para Ana I. Q.D. y otros seis meses para su madre Ascensión D. B.

Las dos acusadas, según el relato de la Fiscalía, acudieron sobre las 17.30 horas del pasado 30 de octubre de 2020 a las inmediaciones de la zona donde tienen su residencia Iglesias y Montero.

Así, cuando agentes de la Guardia Civil, "uniformados y debidamente identificados", se disponían a establecer el perímetro de seguridad ambas mujeres "mantuvieron una actitud de absoluto desprecio a la labor de los agentes, impidiéndoles el cumplimiento de la función encomendada, desobedeciendo de forma reiterada las indicaciones claras que los mismos les daban, en relación a que retrocedieran en la vía pública y despejaran el perímetro de seguridad".

Pese a las advertencias, la Fiscalía argumenta que, "lejos de deponer su actitud", madre e hija persistieron en su comportamiento "haciendo caso omiso a los reiterados requerimientos que los agentes les realizaban".

De hecho, se aproximaron a los agentes gritándoles a escasos centímetros de sus rostros, "prescindiendo del uso de la preceptivas mascarillas" e incluso les propinaron golpes con las manos en el pecho "motivo por el cual, los agentes, tras informarles de las consecuencias legales de su comportamiento, comenzaron a avanzar con los brazos extendidos, empleando la mínima fuerza indispensable para desplazarlas y conseguir finalmente que despejaran la zona".

Sin embargo, en un momento dado, Ana I. Q. D. trató de acceder de nuevo a la zona de seguridad "con la intención de aproximarse a la vivienda".

Allí fue interceptada por un agente "quien le cortó el paso, cayendo ésta al suelo, momento en que la misma, al tiempo que le decía "hijo de puta", intentó agredir con el bolso al Agente en el rostro, golpe que este esquivó, tras lo cual, la acusada le lanzó patadas que impactaron en las botas y tibias del citado agente, sin causar lesión alguna".