20 de septiembre de 2019
17 de octubre de 2009

Innova.- Un estudio demuestra que la fertilización con residuos vegetales ayuda a mitigar la contaminación por nitratos

MURCIA, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

La fertilización con residuos vegetales contribuye a mitigar la contaminación por nitratos en el Mar Menor según un estudio financiado por la Consejería de Agricultura y Agua y desarrollado por la Universidad Politécnica de Cartagena y la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam) que comparó los efectos de la fertilización mineral tradicional con la de restos de pimiento y melón.

Así pues, la fertilización de parcelas de cultivo de bróculi del Campo de Cartagena con restos de pimiento y melón, consiguió disminuir los niveles de nitratos entre un 80 y un 95 por ciento, lo que superó con creces el resultado obtenido en parcelas tratadas con fertilización , según informaron fuentes del Gobierno regional en un comunicado.

Y es que la presencia de nitratos en los cultivos preocupa especialmente por sus efectos para la salud humana y el medio ambiente. De hecho, el Mar Menor está declarado Zona Vulnerable a los nitratos y, por lo tanto, la fertilización con residuos vegetales "podrá contribuir a disminuir las aportaciones por escorrentías que afectan a la laguna del Mar Menor", explicó el Ejecutivo.

Esta es una de las conclusiones más destacables del 'Estudio comparativo entre valorización de restos vegetales y fertilización mineral para la protección del Mar Menor', financiado por la Consejería de Agricultura y Agua, a través de la Fundación Cluster, y desarrollado a través de un convenio de colaboración con la UPCT, y la Federación de Cooperativas Agrarias de la Región de Murcia (Fecoam) entre los años 2007 y 2009.

Los resultados del mismo serán trasladados a los agricultores, a través de Fecoam y las Oficinas Comarcales Agrarias de la Consejería, para dar cumplimiento a los objetivos de concienciación social contemplados en el citado convenio.

VENTAJAS PARA EL AGRICULTOR

Las conclusiones destacan también las ventajas para el agricultor derivadas de la incorporación de los restos vegetales antes señalados, tales como el incremento de la materia orgánica en las parcelas, que es un indicador clave de la calidad del suelo, tanto en sus funciones agrícolas como ambientales, que conlleva mayor captura de carbono (que repercute en el aumento de la calidad del aire) y mayor actividad biológica.

La materia orgánica, según el estudio, mejora asimismo las propiedades físicas, como son la estabilidad estructural, la infiltración del agua y la capacidad de retención de ésta. Asimismo, mejora la porosidad y el intercambio gaseoso, a la vez que disminuye la compactación, la escorrentía y la erosión del suelo, al tiempo que reduce los costes de fertilización, con el consiguiente ahorro económico.

El Mar Menor está declarado Zona Vulnerable a los nitratos, y el estudio resalta que "se podrían reducir los insumos de fertilización nitrogenada desarrollando un buen programa de fertilización adaptado a las necesidades de las plantas". De esta forma, añade, "se conseguiría disminuir la cantidad de nitratos que queda en el suelo tras el período de cultivo, que es la fracción potencialmente contaminante mediante lixiviación por las aguas de lluvia".

Otros aspectos positivos del empleo de residuos vegetales en los cultivos del área del Mar Menor es que "crean una cubierta que protege al suelo de la erosión". Además, al utilizar estos residuos vegetales como recurso "se minimiza el problema de su gestión, que resulta complicada por ser de gran volumen y estar muy concentrada en determinadas fechas".