21 de septiembre de 2019
29 de noviembre de 2009

Innova.- La UPCT fabrica un submarino no tripulado capaz de sustituir a un buzo para una competición internacional

El sumergible tendrá que navegar, probablemente, en aguas volcánicas y enfrentarse a erupciones y turbulencias

CARTAGENA (MURCIA), 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

Alumnos del departamento de Ingeniería de Materiales y Fabricación de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han desarrollado un submarino no tripulado capaz de explorar el fondo oceánico y hacer el trabajo de un buzo. El objetivo es participar en la Mate Rov Competition, un certamen en el que compiten vehículos de estas características de todo el mundo.

El submarino, que mide un metro de largo aproximadamente, cuenta con una gran movilidad gracias a sus motores de avance hacia adelante y hacia atrás, cuatro motores para subir o bajar y dos motores para un movimiento lateral. Además, dispone de una cámara de vídeo y un brazo robótico articulado que le permite desempeñar trabajos como reparar estructuras, hacer soldaduras, entrar en barcos hundidos y recuperar objetos del fondo del mar, entre otras cosas.

Este prototipo será el único participante elaborado por alumnos de institutos y universidades españolas que participará en la Mate Rov Competition de 2010, a la que acudirá junto a otro sumergible alemán como los dos únicos representantes europeos, según informó a Europa Press el estudiante y colaborador del proyecto, Rui Manuel Pereira. No obstante, en la competición se darán cita otros muchos participantes que proceden de países como Estados Unidos, donde la fabricación de estos artilugios está muy arraigada, precisó.

El evento está organizado por el Marine Advanced Technology Education Center (MATE) situado en Monterey, Carolina (Estados Unidos) y la Marine Technology Society (MTS), y cuenta con diversos patrocinadores de la industria naval, instituciones de investigación, agencias gubernamentales y sociedades profesionales, entre las que cabe mencionar la Prototype Laboratory de la National Aeronautics and Space Administration (NASA).

En esta competición anual, los submarinos, denominados Remotely Operated Vehicle (Rov), deben cumplir exigentes pruebas como portar pesadas cargas, introducir mangueras en otro submarino tripulado accidentado para proporcionarle oxigeno, meter víveres a sus ocupantes a través de compuertas y reparar tuberías de oleoductos, tal y como sucedió en ediciones anteriores.

En concreto, la UPCT espera tener terminado y operativo el sumergible para la próxima edición del certamen, que tendrá lugar en junio de 2010, y que, según adelantó Pereira, transcurrirá probablemente en un fondo submarino volcánico, en Hawai, donde habrá turbulencias y simulaciones de erupciones volcánicas, por lo que las piezas "tendrán que ser resistentes a las temperaturas", aunque todavía se desconocen las condiciones definitivas.

Pereira, que colabora con otros alumnos en este proyecto que dirige el profesor del departamento, Manuel Estrems Amestoy, explicó que el prototipo dispone de un brazo robótico al que se le puede acoplar una pinza, una llave inglesa o cualquier otra herramienta, y cuenta con una cámara, que va conectada directamente al barco a través de un cable para observar las operaciones en todo momento en pantalla y se pueden controlar todas las funciones que tiene a través de un mando de videoconsola.

En este sentido, indicó que se trata de un sumergible "muy modular" y, dependiendo de las exigencias, "puedes ponerle las herramientas necesarias para cada situación". Por ejemplo, dijo que "en el caso del petrolero Prestige hundido en la costa gallega en 2002, si quedaran 'galletas' de petróleo se podría tener una flota de estos vehículos para recogerlas, lo que es más barato que tener buzos, y más rápido, porque tampoco hacen falta conocimientos especiales".

El objetivo de este sumergible, que ha costado unos 2.000 euros de inversión y dos años de trabajo, según Pereira, es "que no tenga que bajar el buzo o, si tuviera que bajar, le prepare el trabajo para hacérselo lo más fácil posible".

De momento, los responsables del proyecto han conseguido sumergir con éxito el submarino a diez metros de profundidad, aunque el objetivo es alcanzar una mayor cota. Para ello, están trabajando intensamente en conservar la estanqueidad del prototipo, para que pueda trabajar sin pérdidas, lo que constituye la parte "más compleja", según reconoció el alumno, José Carlos Auci.

Al respecto, el equipo está trabajando con materiales como metraquilato, nailon, PVC, juntas tóricas, soldaduras de arco voltaico, acero inoxidable, y fibra de vidrio, y los alumnos confían en que el prototipo "esté perfectamente terminado junio del año que viene, operativo y sumergible".

INTERESADOS

Aunque el prototipo ha sido desarrollado íntegramente por alumnos y profesores de la UPCT, el proyecto "lleva sus proveedores, su factura y toda la documentación exacta como si tuviéramos que convencer a nuestros jefes o a un posible inversor de que tiene que hacer nuestro proyecto frente a otro competidor, todo en condiciones reales".

De hecho, Pereira destacó que el prototipo de la UPCT "tiene ya un inversor interesado", al que los propios alumnos acudieron a visitar para convencerlo. "Es lo interesante de estos proyectos, que uno lo sufre en sus carnes y, si tu no te pones y haces algunas cosas 'in situ' no las entiendes nunca, esto lo que pretende es que el alumno tenga unas habilidades antes de salir al mercado laboral", determinó.

Precisamente, la idea de su realización fue del profesor Estrems Amestoy, quien propuso su realización como parte de una estrategia para que los alumnos alcanzasen las competencias requeridas para su futuro profesional, al tiempo que pudieran representar a la UPCT a través de competiciones orientadas a escala internacional para estudiantes universitarios.

Todo ello "con el propósito también de adaptar la UPCT al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que prevé la dinamización de las enseñanzas impartidas y el impulso de las competencias profesionales", apuntó Pereira.

"Es una buena oportunidad para que la gente aprenda cosa que, por mucho que te las expliquen no lo entenderías", dijo Pereira. Y es que "todo el montaje es de los alumnos, cualquier pieza mecánica, conexión y soldadura está estudiada en primer lugar y luego se compone sobre la marcha, se hace un previo diseño y lego se elabora en el taller de fabricación de la UPCT", añadió Auci.

"El objetivo es hacerlo bien para darle publicidad, ya que se puede adaptar para a trabajos en gaseoductos, oleoductos, plataformas petrolíferas, los corales, la contaminación en el fondo del mar", según este alumno, quien precisó que "hay un montón de aplicaciones, pero es un mundo que no está explorado, hay poca gente que lo fabrique y poca gente que los compre".

Respecto al coste, Pereira estimó que "un buen prototipo bien hecho que bajase a 40 ó 50 metros, podría valer unos 5.000 ó 6.000 euros", lo que consideró "barato si tenemos en cuenta que un vehículo de recreo para dos personas puede costar 400.000 euros, y si es militar, que tiene una seguridad más grande, puede alcanzar el millón de euros".

EDICIONES ANTERIORES

En la competición del año pasado, Pereira recordó que "se simulaba un submarino hundido, y había que hacer tres pruebas: el vehículo tendría que cargar un peso durante toda la competición, luego la cámara enfocaba una fisura en el casco. También había que abrir una compuerta de verdad, y meter por ella una manguera que simulaba el momento en que le meten aire a la tripulación de un submarino hundido para que respire hasta que venga el rescate".

Además, dijo que "había que encajar la manguera y, al final de la prueba, el equipo que había cogido y cargado durante la competición, dejarlo detrás de una compuerta y cerrarla, simulando que se dejaban víveres a los ocupantes, quienes podrían abrir por dentro cogerlos".