21 de octubre de 2019
23 de junio de 2009

Acusado de violar dos veces a su esposa en Sevilla dice que "todo es mentira" y que fueron relaciones consentidas

Asegura que "nunca le ha puesto la mano encima" y que las denuncias interpuestas por su ya ex pareja son "falsas"

SEVILLA, 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

F.M.M., de 27 años de edad y para el que la Fiscalía solicita 20 años y tres meses de prisión por maltratar, amenazar de muerte y violar en dos ocasiones a su esposa en la localidad sevillana de Aznalcázar, negó hoy los hechos que se le imputan y aseguró que las denuncias interpuestas por su ya ex pareja "son mentira", alegando además que las relaciones sexuales mantenidas entre ambos fueron consentidas.

Según informaron a Europa Press fuentes del caso, durante la celebración del juicio en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Sevilla el procesado puso de manifiesto que ni antes ni después de casarse con la víctima --enlace que tuvo lugar en 1998-- abusó sexualmente de ella, señalando en este sentido que la convivencia entre ambos "fue buena" mientras duró, ya que actualmente se encuentran divorciados.

"Nunca la he forzado ni la he golpeado, por lo que nada de lo que ella ha denunciado es cierto", aseguró el encartado, quien señaló además que "nunca la he amenazado de muerte", al tiempo que indicó que los momentos de "cabreo" no los pagaba con su mujer, sino golpeando los objetos y muebles del domicilio familiar. "Me ha puesto ya tantas denuncias que ya no sé ni por cuál voy", admitió.

Según relata el Ministerio Público en su escrito de acusación, consultado por Europa Press, sobre las 2,00 horas del día 25 de marzo de 2006 llegó el encartado al domicilio familiar, situado en Aznalcázar, donde se encontraba su cónyuge, N.C.S., quien ante las pretensiones del procesado de mantener relaciones sexuales se negó a ello aduciendo que tenían que poner medios anticonceptivos, de los que no disponían.

Ante la negativa y "persistiendo en su propósito sexual", el acusado se lanzó contra su pareja "agarrándola por los pelos y propinándole una bofetada", todo ello mientras ella intentaba apartarse de F.M.M., que logró en el último momento penetrarla vaginalmente.

Asimismo, y según recoge el fiscal, sobre las 15,00 horas del 1 de abril de 2006, y al regresar el encartado al domicilio familiar después del trabajo, propuso a su esposa mantener relaciones sexuales y la mandó a comprar preservativos, a lo que N.C.S. accedió. Al regresar ésta al piso, le dijo a su esposo que podían mantener relaciones a condición de usar los preservativos.

PUÑETAZOS EN LA CABEZA Y PATADAS

Sin embargo, el procesado "hizo caso omiso" de la petición de su pareja y la empujó hacia el dormitorio, donde logró penetrarla vaginalmente tras sujetarla contra el colchón y vencer toda la resistencia ofrecida. Posteriormente, el 7 de abril de 2006, el acusado mantuvo una discusión con su esposa y, subiéndose en la moto en la que ya estaban montadas N.C.S. y la hija menor, zarandeó a su mujer.

Según indica el fiscal, a lo largo de la relación matrimonial el procesado "ha golpeado reiteradamente a su esposa --que no denunció los hechos con anterioridad a la presente causa esperanzada en un cambio de actitud de su esposo--, dándole puñetazos en la cabeza, arrojándola contra la pared o dándole patadas". Además, en el mes de septiembre de 2006 el procesado amenazó de muerte a la afectada, presenciando el hecho la hija menor de ambos.

Durante el periodo comprendido entre los meses de noviembre de 2007 y enero de 2008, el encartado llamó por teléfono "reiteradamente" a su esposa amenazándola de muerte, con lo cual desatendía lo establecido por resolución judicial en la que se le prohibía comunicarse con la afectada por cualquier medio.

Por estos hechos, la Fiscalía pide para el acusado ocho años de cárcel por cada uno de los dos presuntos delitos de violación; dos años por un delito de maltrato habitual; nueve meses por cada uno de los dos delitos de amenazas en el ámbito familiar; y nueve meses de prisión por un presunto delito de quebrantamiento de medida cautelar, así como el pago de una indemnización de 6.000 euros.