16 de octubre de 2019
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  • 25 de enero de 2009

    Diputados se rebelan contra quienes les acusan de no trabajar en enero y recalcan que siguen la previsión constitucional

    MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

    Diputados de distintos grupos parlamentarios han hecho público su malestar ante las críticas vertidas en medios de comunicación acusando a los parlamentarios de no trabajar en enero y de gozar de amplias vacaciones. Según explican, es la Constitución de 1978 la que determinó que enero no es un periodo legislativo ordinario y esperan que ese precepto se revise cuando se aborde la reforma de la Carta Magna.

    Así, el diputado de CiU Jordi Xuclà, portavoz adjunto de los nacionalistas en la Comisión Constitucional, considera "injustas" tales críticas pues recalca que los diputados, aunque el Pleno del Congreso no se reúna de forma ordinaria, desarrollan trabajos propios de su condición parlamentaria y de su responsabilidad política.

    "RESERVA MUY RÍGIDA"

    Según explicó a Europa Press, el artículo 73 de la Constitución dejó establecida una "reserva muy rígida" limitando la actividad ordinaria del Parlamento a dos periodos, de febrero a junio y de septiembre a diciembre, por lo que los meses de enero, julio y agosto quedan limitados a cuestiones excepcionales.

    Esa acotación de la actividad parlamentaria tiene una tradición histórica y se refleja en otras constituciones pero con el paso de los años se ha visto superada por la realidad. De hecho, el Congreso se ha reunido con carácter extraordinario en enero o en el verano cuando ha habido cuestiones de especial relevancia para el Ejecutivo, como la reciente convocatoria para autorizar el envío de tropas a Somalia.

    En opinión del diputado nacionalista catalán, cuando llegue el momento de abordar la reforma pendiente de la Constitución, debería aprovecharse para "desbloquear" ese precepto y adaptarlo a la realidad cotidiana del Parlamento.

    TRABAJO, PERO EN COSAS DIFERENTES

    Otro diputado, Jordi Pedret, del PSC, escribió recientemente un artículo en su página personal quejándose igualmente de esa imagen de diputados en vacaciones. "Cuesta mucho hacer entender a la gente que estos meses no son de vacaciones, que se trabaja tanto como durante los periodos de sesiones ordinarias, pero en cosas diferentes", resalta.

    Pedret recuerda la existencia de esa "prohibición constitucional de mantener sesiones ordinarias en los meses de enero, julio y agosto", por lo que reunir al Pleno del Congreso en esas semanas es algo "muy excepcional".

    A su juicio, en 1978 pudiera ser "comprensible" que hubiera "quien temiera que las Cortes Generales se constituyeran en asamblea permanente descontrolada" en Navidades o en el verano, pero entiende que esa prevención hoy no existe.

    "Me parece que cuando ocurra una reforma constitucional, esta limitación de reuniones se tendría que revisar, dado que ahora no parece tener demasiado sentido y contribuye a degradar la ya lo bastante estropeada imagen de la política y de los políticos", indica.