6 de diciembre de 2019
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  • 22 de septiembre de 2008

    ETA hace explotar dos coches bomba en Vizcaya y Álava

    ONDARROA/MADRID, 22 Sep. (OTR/PRESS) -

    Un coche bomba cargado con 100 kilos de explosivos explotó en la madrugada del sábado al domingo junto a la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa (Vizkaya), situada en la calle Zaldubide. El estallido se produjo alrededor de las 4.30 horas de la madrugada del sábado al domingo. Los terroristas situaron el vehículo en dirección a la comisaría y lanzaron dos 'cócteles molotov' para atraer a los agentes; de forma que al salir a la calle el coche hiciese explosión y provocase una "masacre", como relató el consejero vasco de Interior, Javier Balza. Finalmente los agentes que se encontraban en la comisaría no salieron ante la llamada de atención de los terroristas y aunque el vehículo explotó, no se registraron daños personales de gravedad. Un total de once personas resultaron heridas como consecuencia de la explosión, tres de ellos ertzainas, y otros cuatro transeúntes.

    Un atentado con coche bomba, cargado de 100 kilos de explosivo, podría haber provocado una "masacre" en Ondarroa (Vizkaya), después de que explotase sin previo aviso de los etarras alrededor de las 4.30 horas de la madrugada. Situaron el vehículo a escasos metros de la comisaría de la Ertzaintza del municipio, en la calle Zaldubide, y para atraer la atención de los agentes y provocar su salida del interior del edificio, lanzaron dos 'cócteles molotov'.

    Aunque los terroristas no lograron su objetivo, ya que los agentes no salieron de la base, el coche explotó igualmente, dejando 11 personas heridas, de las que tres son ertzainas y el resto transeúntes y vecinos de la zona. En el hospital de Galdakao fueron atendidas ocho personas, entre ellos, los tres policías. La mayor parte de los heridos, dados de alta pocas horas después, presentaban problemas en los tímpanos a consecuencia de la onda expansiva y algunas contusiones.

    En el centro de Galdakao se encuentra hospitalizado un ertzaina, con un problema en la mano motivado por el estallido del artefacto y el alcance de la metralla. También ha sufrido la rotura de uno de sus tímpanos y, si bien, en principio, se había informado de que iba a ser intervenido, por el momento los médicos que le atienden han descartado esta posibilidad. La otra persona ingresada en Galdakao, una joven de 15 años, fue posteriormente trasladada al Hospital de Cruces y presenta traumatismo cranoencefálico y fisura el cráneo, en el parietal. Su pronóstico también es reservado.

    Aunque no hay que lamentar daños personales de gravedad, la fuerte explosión y la onda expansiva provocaron dos grandes boquetes en la fachada del edifico de la comisaría, así como también la rotura de numerosos cristales en viviendas y comercios de los alrededores de la zona.

    SEGUNDO ATENDADO EN POCAS HORAS

    Este atentado estuvo precedido por otro registrado a la medianoche del mismo día, en el que otro coche bomba cargado con 82 kilos de explosivos estalló en el barrio de Salburua, en Vitoria, sin causar heridos, pero provocando graves daños materiales. Los terroristas situaron el vehículo, un Renault Clio, frente a la nueva sede corporativa de Caja Vital, aproximadamente a 20 metros.

    En este caso sí que hubo aviso previo por parte de la banda, que alertó de la colocación del coche bomba con una llamada a la policía local a las 23.15 horas. El espacio de tiempo de 45 minutos hasta que se produjo la explosión permitió acordonar la zona, en la que no hay viviendas, aunque hubo que desalojar un restaurante cercano.

    Según fuentes oficiales, la llamada se efectuó desde una cabina pública en la localidad de Galdakao, que se encuentra a 70 kilómetros de la capital. Todavía no se conoce el tipo de explosivo utilizado. El estallido fue tan potente que se pudo oír en toda la ciudad de Vitoria, han asegurado los vecinos.

    Las autoridades políticas y sociales alavesas han pasado esta mañana por la sede de la caja de ahorros para solidarizarse con la entidad y condenar el atentado. Todos han coincidido en el sinsentido del ataque, ya que se trata de una entidad social, sin ánimo de lucro, y que se encuentra enclavado en el corazón de los alaveses. El presidente de Caja Vital, Gregorio Rojo, declaró: "esto es una salavajada, así no se solucionan los problemas de un país".