22 de octubre de 2019
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  • 24 de enero de 2009

    El fiscal pide 16 años de cárcel para un hombre que estranguló a su inquilina porque no le dejaba dormir

    Ocultó el cadáver durante cinco días en su casa y avisó a la Policía cuando le molestó el olor

    SANTANDER, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

    El Ministerio Fiscal solicita una condena de 16 años de cárcel para un hombre acusado de estrangular a una inquilina que no le dejaba dormir y de ocultar el cadáver durante cinco días hasta que, por el olor, se decidió a avisar a la Policía, aunque en principio no reconoció ser el autor del crimen.

    El procesado, R.G.A., será juzgado a partir del lunes, día 26, por un jurado popular en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria.

    La Fiscalía y la Acusación Particular le imputan un delito de asesinato por el que piden 16 y 20 años de cárcel respectivamente, así como indemnizaciones de 200.000 euros para los padres de la mujer y de 300.000 euros para su hijo, de 12 años. La Defensa, en cambio, dice que fue un homicidio, con la atenuante de trastorno mental y arrepentimiento, y pide la absolución del acusado o, en su defecto, una condena de cinco años.

    Según explica el fiscal en su escrito de acusación, los hechos ocurrieron en el año 2007, aunque hacía ya más de un año que la mujer, de 35 años, vivía en la vivienda del acusado en una habitación que le había alquilado.

    La mujer se mudó a la vivienda en el mes de abril de 2006 y la relación fue "cordial" hasta el mes de noviembre, cuando comenzó a "deteriorarse" porque llevaba a la vivienda a personas desconocidas "a altas horas de la mañana" y dificultaba así el descanso del acusado.

    Cuando el hombre regresó a su casa del trabajo a las 5.30 horas del 2 de julio de 2007 se encontró a su inquilina dormida en el sofá y él se acostó para dormir pero no consiguió coger el sueño. Entonces, se levantó, fue al sofá donde estaba la mujer y la agarró por el cuello con las dos manos apretando fuerte.

    Ella puso "gran resistencia", y forcejeando, llegaron al pasillo de la vivienda, donde el procesado cogió un martillo y la golpeó en la cabeza. Como el mango del martillo se rompió, él volvió a agarrarla del cuello, apretando hasta que murió y dejó de moverse.

    Después, envolvió el cuerpo en una manta y lo llevó hasta la habitación que la mujer tenía alquilada, donde la dejó bajo una bolsa de basura con ropa de la fallecida. A continuación, limpió la sangre del suelo del pasillo con una fregona, tiró a un contenedor el martillo y el pijama que llevaba puesto --que se había manchado de sangre-- y se fue a dormir los días siguientes, con el cadáver en la vivienda.

    Días después, el 7 de julio, en vista del olor que desprendía el cuerpo, llamó a la Policía, ocultando en principio que era él el autor del crimen, aunque terminó confesando el mismo día. El acusado está en prisión por estos hechos desde el 8 de julio de 2007.

    LA VERSIÓN DE LA DEFENSA

    La Acusación Particular reproduce prácticamente el mismo relato de los hechos que la Fiscalía, pero no así la Defensa, que incide en cambio en que la fallecida era una persona "conflictiva, por su vida desordenada y sin actividad laboral fija" y porque llevaba a la vivienda a personas también conflictivas como "drogodependientes y delincuentes", y esto molestada al acusado y a los vecinos, que se le quejaban del ruido y las molestias.

    Según la Defensa, las quejas trasladadas por el acusado a la fallecida provocaron en ella una "actitud amenazante" que llevó al procesado a temer por su integridad física y la de sus padres.

    Por lo que respecta al día de los hechos, explica que al llegar a casa el hombre se encontró a la mujer viendo la tele, no consiguió que la apagara y forcejeó con ella hasta que se produjo la muerte de ella por asfixia.